miércoles, 27 de enero de 2016

7197. RELATOS, LEYENDAS Y CUENTOS.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA HISTORIA DEL PISAQUEDITO, DE LOROLENCHO Y DE CASIMIRA
SEGUNDA PARTE

Cuando ya estuvo puesta la tela de alambre, Rufina y Casimira procedieron a hacer un techo y unos nidos, estos últimos fueron acondicionados con madera y quedaron listos para ya solo ponerle güinumo seco que traerían de la sierra cuando fueran a comprar las gallinas. Las dos mujeres irradiaban felicidad cuando terminaron y vieron que les había quedado muy bien y determinaron que al otro día irían a Tarecuato a realizar la compra de gallinas, saldrían temprano para primero ir por el güinumo y ya después a la anhelada compra.

Al otro día muy temprano, las dos amigas, Rufina y Casimira se fueron en un camión a Jacona para de ahí partir a Tarecuato a fin de comprar las gallinas y el gallo,  se bajaron en la gasolinera que está en el entronque y de ahí se fueron  al libramiento donde tomaron otro camión que las dejó en Tarecuato, se bajaron un poco antes de llegar al pueblo, ya que llevaban la encomienda de  recoger el guinumo, tarea que de inmediato empezaron a realizar, cuando llenaron el costal se adentraron al pueblo y llegaron a la plaza en donde les informaron que Adelaida, la huesera, tenía buenas gallinas, que eran seleccionadas, que ella acostumbraba catalogarlas en la escala del uno al diez según su comportamiento y el tiempo que duraban poniendo huevos día tras día y que ahorita tenía de categoría nueve y algunas pollas que bien alimentadas sí podrían llegar a la categoría de diez y que contaba  con gallos de diez en la misma escala, ellos según el número de pisadas al día y según como saliera la prole por la calidad de los huevos que ponían las gallinas, además era importante el tipo de canto y si estaba entonado y claro que contaba la puntualidad en la hora de empezar a cantar. Pues las dos mujeres llegaron a la casa de Adelaida la huesera y las hicieron pasar para que vieran y escogieran a su gusto y quedaran satisfechas con la muestra, a las dos mujeres se les aclaró que la facha de las gallinas no importaba y no se tomaba en cuenta en cuanto a la escala y también se les hizo ver que efectuada la compra no había cambios ni devoluciones y que era importante que el maíz para alimentar a los animalitos no llevara gorgojos pues afectaba el canto del gallo y que podría, inclusive, causar problemas en el mismo a la hora de pisar a las gallinas.   
                                  
Rufina ya después de ver todas las gallinas y los gallos escogió y  compró cinco  gallinas y dos pollas de las que le recomendó Adelaida.

Pongan atención – les dijo la huesera-, esta polla se llama Creidita y le pusimos ese nombre porque con eso de que está bien alta y bien formadita no deja de pavonearse y creerse mucho y hasta agarró una forma de caminar especial y además se cree de la alta y no convive con las demás pollas ni con las gallinas, y miren, esa gallina que es categoría nueve se llama Cacareamucho porque de todo cacarea, si el gallo canta luego ella cacarea y ya no se diga el escándalo que hace cuando una gallina pone un huevo o cuando el gallo pisa a una gallina, a pero eso sí, no emite ningún sonido cuando a ella la pisan, entonces sí se queda calladita, y pues bueno, también les recomiendo esta otra gallina que se llama La Matriarca y se llama así porque le fascina hacerla de mamá de todas y todos y esta otra es La Chistosita, se llama así porque es la que alegra el día a las otras gallinas con sus chistes y tonterías que hace.

Bien pues cuando las dos mujeres quisieron comprar dos gallos, Adelaida les sugirió que con uno solo bastaba , que tenía uno muy bueno para pisar y para cantar, que era muy exacto,

Continuará.

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