miércoles, 27 de enero de 2016

7202. EL ESTIGMA DE LOS MARIGUANOS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El estigma de los mariguanos.

La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.
Jonathan Swift (1667-1745)
Político y escritor irlandés



En la medida de lo posible sigo por el canal de televisión del congreso así como a través de su página de internet el debate en torno a la regulación de la mariguana.

Ayer participó el abogado Fernando Gómez Mont, entre otros y otras especialistas que ofrecieron sus puntos de vista, algunos bien sustentados, otros como los de un funcionario del Inegi, sin las bases para ser considerados propuestas serias.

A la carencia de información sustentada (en otros países hay estudios bien fundamentados) se suma la histórica estigmatización social que sufren los usuarios de la yerba verde, si al menos todo este debate contribuye a revelar los orígenes de ese estigma será un avance.

Sólo por el hecho de fumar yerba, el consumidor es catalogado como lo peor en el escalafón social, y los que la consumen por razones terapéuticas no se salvan de esta visión tergiversada de un hecho que debe ser considerado en todo caso un problema de salud pública.

Es conocido que otras drogas socialmente y legalmente permitidas y promocionadas hasta el hartazgo, como el alcohol y el tabaco, están relacionadas directamente con hechos violentos, robos, secuestros, asesinatos, violaciones, etcétera, los números no mienten, sin embargo la policía permite la venta y el consumo de estas drogas inclusive a menores de edad.

Entre las verdades que se dijeron en el debate, está sin duda el hecho de que los consumidores de cannabis se encuentran entre la espada y la pared, y además de padecer la persecución de una policía corrupta, deben sufrir los riesgos que implica adentrarse en los oscuros laberintos del mercado negro, sin mencionar el hecho de que en unos pocos años el precio de la planta se elevó 500 % y esto sin agregar los riesgos implícitos en la falta de inocuidad.

Ante este panorama no debemos olvidar que todas las drogas pueden utilizarse para bien o para mal. El alcohol, el tabaco nos pueden proporcionar un medio de recreación, la mota nos puede ayudar a elevar nuestra conciencia del mundo, al final de cuentas es la persona la que decide si se embrutece o si se suicida lentamente mediante el consumo de esas drogas.

Apatzingán y Acapulco son las ciudades del país en donde más niños consumen mariguana, si se realiza una encuesta a  nivel nacional, nos revelará que cada vez más niños consumen el alcohol y el tabaco y probablemente en más cantidad y con mayor frecuencia que la mota, por la facilidad con que se consiguen.

En otras palabras, el problema es de fondo, no sólo se trata de ver los números, sino lo que está detrás de ellos. Detrás del abuso de sustancias adictivas hay problemas de pobreza, marginación, violencia intrafamiliar, ignorancia y falta de empleo y de educación, ya no digamos servicios preventivos de salud pública. Lo que debemos combatir son las causas profundas del fenómeno.

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