jueves, 28 de enero de 2016

7204. ROBADERA PERPETUA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Robadera perpetua.
Cuando tía Susana tenía un problema en su casa le daba por pintar paredes, ella misma. Tenía tres hijos -dos mujeres y un varón-, y un marido y entre los cuatro, casi le sacaron canas verdes, pero la tía era consentidora, se sacaba los corajes pintando y a hijos y marido ni una alzada de voz. Si pasaba algo no muy serio, se la encontraba usted retocando una pared. Por un disgusto regular, repintaba la cocina. Una vez la fuimos a visitar y la fachada de su casa lucía recién pintada, “se ha de haber divorciado”, murmuró maligna mi madre, pero ya luego supimos que su hija menor, la Conchita, a sus 16 añitos estaba un poco más embarazada de lo socialmente aceptado en el México de los años 50’s del siglo pasado (pricámbrico clásico). Alguien comentó esa vez que tía Susana tendría que dejar las brochas en paz y agarrar una tranca.

Vea por favor, algunas de las notas destacadas de la prensa de ayer:

“Ciudadanía debe decidir nuevo gentilicio: Mancera”, refiriéndose a que los habitantes de la Ciudad de México, ahora que ya no se llama Distrito Federal, no saben cómo se van a llamar, si “mexiqueños”, “ciudamexos”, “cdmexos”, “capitalinos” a secas, o “chilangos” como siempre. Otra (esta de primera plana): “La Corte declara  inconstitucional  prohibir bodas gays en Jalisco”… bueno. Otra de primera plana: “Protesta Podemos porque a sus 65 diputados los mandan ‘al gallinero’” (Podemos es un partido político de España). Informa PGR sobre la fuga del Chapo (en serio, ayer informó la PGR con un video de humorismo involuntario que alguna alma caritativa después bloqueó).  Un último ejemplo: “Vergara debe... no paga. Tiene un adeudo con 'Chepo', quien sería el relevo de Ambriz”… ¡qué barbaridad!

Tampoco es cosa de decir que nuestra prensa nomás informa babosadas, no, y con cierta frecuencia hasta carga un poco demasiado las tintas de modo que parece que el país se está desmoronando y no, lo siento, pero no. Estando como está el precio del petróleo y el del dólar; con el desempleo que tenemos y la pobreza; con todo eso, le aseguro que no pocos países se cambiarían por nosotros, al menos de América Latina. No está México como quisiéramos y hay muchos temas en los que está precisamente como no queremos, pero eso no significa que haya que ir pensando en sacar pasaporte.

Y al revés: sí extraña a su texto servidor que sea espasmódica la mención de temas centrales como la corrupción, que parece depender de la detección del escándalo del momento, y ¡vaya que merece más atención!, lo que seguramente la disminuiría. Piense usted, por ejemplo, qué pasaría si algunos de esos reporteros con alma de sabueso que hay (y reporteras, aquí sí vale la mención), se pusieran a averiguar cómo viven los altos funcionarios y cuánto les cuesta el tren de vida que sostienen; le aseguro que muy pocos podrían justificar con sus sueldos oficiales lo que gastan cada mes, sin pensar en probarles el escurridizo delito del enriquecimiento ilícito: bastaría con echarles las cuentas… o seguirlos en sus vacaciones, porque los señores se tratan como reyes y no hay sueldo que alcance para los viajecitos que hacen (lo malo es que entonces se legislaría un nuevo delito, el de “sobrevivencia inexplicable” y ya tipificado, tendrían expedita la vía para evadirlo, como siempre que se legisla algo que tenga que ver con la simple honestidad).

Habiendo dicho con toda seriedad que nuestro país no está al borde de un cataclismo, como describe cierta prensa, si conviene mencionar que hay algunas cosas que se están incubando y tarde que temprano, pueden darle al gobierno quebraderos de cabeza de pronóstico reservado. Entre otras, nuestras prisiones.

Hace pocos días comentaba don Raúl, un sabio amigo de este López, que para saber cómo es un país o un estado de la república, hay que conocer su templo, su mercado y su cárcel. Sí es cierto. Nuestras iglesias, quitando las construidas en la época colonial y algunas de barrios rumbosos, son de pena ajena, entre su arquitectura Art Nacó y su decoración de miscelánea; nuestros mercados que tanto ponderan las televisoras como festivales de color, aromas y sabores, son no raramente, un mugrero, ofensa al olfato, amenaza latente a la salud pública (por algo el éxito de las cadenas de súper mercados, aunque vendan mucho más caro); y nuestras cárceles… la más espantosa mancha del país, un gargajo en la bandera es menos ofensivo. Los presos son gente. Se nos ha olvidado.

Piense cuándo ha ido a una cárcel un político en campaña: jamás; no visitan cárceles sino cuando viene el Papa. Ir a ellas no da popularidad, pero aunque los que ahí están fueran de verdad la hez de la humanidad, peores son los que los tienen en esas condiciones.

A junio de 2015, en el país había 388 prisiones: 74 municipales, 285 estatales, 12 en la Ciudad de México y 17 federales, que aunque las llamen centros de readaptación social, son prisiones, penitenciarías, donde se sufre hasta la infamia. (¿Sabe usted que hay prisiones mixtas?... ¿no?... pues cuando menos una, que le consta al del teclado).

Al día cuatro pasado había en el país 233 mil 537 presos; agregue los familiares que junto con ellos viven ese infierno… hacinamiento, golpizas, violaciones, que todo les cobren (hasta pasar lista), humillaciones a quienes los visitan, y el autogobierno de la mayoría de ellas (que en la cárcel manden los presos más bravos, eso es el autogobierno), nos guste o no, refleja lo que en parte es el país.

Esto también escandaliza al imperio del capital y también se van a meter tarde o temprano, ¿no lo cree?... bueno, ahí busque el reportaje que hizo el 30 de noviembre pasado la BBC de Londres… con información que de verdad es una vergüenza.

Hay un detallito: por cada preso se presupuestan en promedio, para comida, vestuario, medicinas y agua, 202.36 pesos diarios… o sea: andan bailando por ahí de 17 mil 250 millones de pesos por año. Ya salió el peine... para no variar, da sentido a todo este despelote lo de siempre, la robadera perpetua.

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