viernes, 29 de enero de 2016

7207. GIGANTES DE LA INDUSTRIA: LOS OLVIDADOS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Gigantes de la Industria: los olvidados.

Cuida tu ambición. Puede volar pero también arrastrarse.
Edmund Burke (1729-1797)
Político y escritor irlandés.

Ví en History Channel un programa llamado Gigantes de la Industria, los capítulos se refieren a los Morgan, y Rockefeller que luchan por apoderarse del mercado energético emergente a principios del siglo XIX, las dos familias no se andan por las ramas a la hora de competir, el verbo preferido de la ideología capitalista desde antes, pero con especial énfasis en esos tiempos.

Por cierto, universidades “católicas” de nuestra levítica Zamora han hecho suyo el verbo y en sus programas académicos destacan los temas relacionados con la competencia, al fin que de lo que se trata es de ganar a toda costa.

Los Morgan y los Rockefeller, lo mismo que los Ford, Carnegie, entre otras familias construyeron su imperio sin importar a cuántos pisoteaban (o asesinaban) en su camino hacia el poder y el dinero, mientras que los Rockefeller explotaban el petróleo, los Morgan sentaban las bases de la energía eléctrica; entre ellos se alzó Nicola Telsa, un genio cuyo sueño era llevar energía de bajos costos a todos los estratos sociales, fue condenado al ostracismo y sus documentos fueron confiscados por el FBI.

La explotación de los trabajadores en la industria petrolera de los Rockefeller y en la industria eléctrica de los Morgan no aparece por ningún lado en la serie televisiva, los obreros y sus condiciones de vida no son importantes para los creadores de la serie,  pero queda claro que el deslumbrante avance de los Estados Unidos a partir de la revolución industrial se cimentó en la inhumana explotación laboral que elevó a las alturas la fortuna y la fama de las mencionadas familias.

No hay que olvidar que esas familias siguen detentando un gran poder y que son parte del llamado Gobierno invisible que es en realidad el que quita y pone presidentes en Estados Unidos (y en México), entre otros muchos países.

Lo cierto es que los directores de la serie se olvidan una vez más de los trabajadores; la transformación de History Channel y sus contenidos ideológicos es evidente, por lo que se deduce que el canal pasó a manos de los magnates que controlan los medios de difusión; ahora en canal se ha vuelto una ventana a series que poco o nada tienen que ver con la historia, pero así ha sido con otros canales como el ya casi olvidado “Infinito”, un canal que desapareció de la programación de la televisión de paga sin mayores explicaciones.

Infinito era tal vez el único canal de televisión privada que revelaba las entrañas del sistema capitalista y el control casi absoluto de cártel financiero que domina la economía mundial desde el consenso de Washington.

La televisión puede ser un medio para despertar conciencias, para educar y recrear, pero basta mirar la programación que nos ofrecen Megacable y Tel Mex para darnos cuenta de que lo que menos les importa a los concesionarios es crear conciencia, el alto grado de violencia que transmiten responde sus viles intereses.

Poco a poco, pero opciones como Netflix en las que el televidente puede elegir su programación, se abren paso, pero décadas de condicionamiento hacen difícil que el pueblo ignorante renuncie a su diaria dosis de violencia y muerte.

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