martes, 2 de febrero de 2016

7226. SABER, CONOCER Y APRENDER.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

MARTIN LUTHER KING
Sexta parte.

Vamos a continuar conociendo la carta que Luther King que escribió desde la prisión. Entonces, el pasado mes de septiembre, se presentó la oportunidad de hablar con los líderes de la comunidad empresarial de Birmingham. En el curso de las negociaciones, los comerciantes realizaron ciertas promesas – por ejemplo, eliminar de las tiendas los humillantes carteles raciales. Aceptando estas promesas, el Reverendo Fred Shuttlesworth y los líderes del Movimiento Cristiano de Alabama por los Derechos Humanos aceptaron una moratoria de todas las manifestaciones. Pero, a medida que fueron pasando las semanas y los meses, nos dimos cuenta de que habíamos sido víctimas de una promesa incumplida. Unos pocos carteles que fueron retirados, volvieron enseguida a ser colocados; los carteles restantes nunca llegaron a ser eliminados.

Y al igual que en tantas otras experiencias pasadas, nuestras esperanzas se vieron frustradas y la sombra de una profunda desilusión se abatió sobre nosotros. No nos quedaba ninguna otra alternativa, salvo prepararnos para la acción directa, en la que utilizaríamos nuestros propios cuerpos como forma de plantear nuestro caso ante la conciencia de la comunidad local y de toda la nación. Conscientes de las dificultades que eso implicaba, decidimos realizar un proceso de auto-purificación: comenzamos a realizar una serie de seminarios sobre la no violencia, preguntándonos una y otra vez: “¿Eres capaz de aguantar los golpes sin responder?”, “¿Eres capaz de soportar la prueba de la cárcel?”. Decidimos planificar nuestro programa de acción directa para la Semana Santa, ya que ese es el periodo de mayor actividad comercial del año, después de las Navidades. Siendo conscientes de que la acción directa tendría unas graves consecuencias económicas, pensamos que ese sería el mejor momento para presionar a los comerciantes, con el fin de que aceptaran efectuar los cambios necesarios.

Entonces nos dimos cuenta de que la elección de alcalde de Birmingham se iba a celebrar en marzo, y rápidamente decidimos posponer las acciones hasta después de la jornada electoral. Cuando descubrimos que el Comisionado de Seguridad Pública, Eugene “Bill” Connor, había conseguido los votos suficientes como para disputar la segunda vuelta, decidimos de nuevo posponer nuestras acciones hasta después de esa segunda vuelta, para que nadie utilizara las manifestaciones con el fin de enturbiar el debate sobre los problemas existentes. Como muchos otros, decidimos esperar a que el Sr. Connor fuera derrotado, y con este fin aceptamos un retraso tras otro. Y habiendo respondido de esa forma a lo que percibíamos que era una necesidad de la comunidad, pensamos que ya no quedaban motivos para retrasar aun más nuestro programa de acción directa.

Puede que ustedes se pregunten: “¿Por qué la acción directa? ¿Por qué las sentadas, las manifestaciones y demás? ¿No es más recomendable la negociación?”. Tienen ustedes toda la razón al pedir negociaciones. De hecho, ese es el principal objetivo de la acción directa. La acción directa no violenta trata de provocar tal crisis y de inducir tal tensión, que una comunidad que ha rehusado sistemáticamente negociar, se vea obligada a enfrentarse al problema. La acción directa busca dramatizar el problema de tal modo que ya no pueda ser ignorado. Quizá pueda resultar chocante que yo diga que el provocar tensión es parte del trabajo de los activistas de la no violencia, pero debo confesar que no me da miedo la palabra “tensión”. Siempre me he opuesto de manera ferviente a la tensión violenta, pero existe un tipo de tensión constructiva, no violenta, que resulta imprescindible para el desarrollo. Sócrates creía que es necesario crear tensión mental para que los individuos se liberen de las cadenas de los mitos y las medias verdades, y se adentren en un mundo liberador, de análisis creativo y de apreciación objetiva. De la misma manera, los activistas de la resistencia no violenta deben crear en la sociedad ese tipo de tensión que ayudará a los hombres a salir de las oscuras simas del prejuicio y el racismo, para ascender a las majestuosas alturas de la hermandad y la comprensión.

El objetivo de nuestro programa de acción directa es crear una situación de crisis tal, que abra inevitablemente la puerta a la negociación. Por tanto, coincido con ustedes en su llamamiento a negociar. Nuestro querido Sur ha estado atrapado durante demasiado tiempo en una trágica voluntad de vivir instalados en el monólogo, en lugar de en el diálogo.

Uno de los puntos básicos de su declaración pública es que la acción que mis asociados y yo hemos puesto en marcha en Birmingham es extemporánea. Algunos preguntan: “¿Por qué no han dado tiempo al nuevo gobierno municipal para actuar?”. Lo único que puedo responder a esta cuestión es que el nuevo gobierno municipal de Birmingham no actuará a menos que se sienta tan presionado como el gobierno saliente. Nos equivocaríamos lamentablemente si pensamos que la elección de Albert Boutwell como alcalde traerá una nueva era a Birmingham. Aunque el Sr. Boutwell es una persona mucho más amable que el Sr. Connor, los dos son segregacionistas, comprometidos con el mantenimiento del statu quo. Tengo la esperanza de que el Sr. Boutwell será lo suficientemente razonable para darse cuenta de lo fútil que es resistirse de plano a los esfuerzos por acabar con la segregación, pero no se dará cuenta de ello sin la presión de los defensores de los derechos civiles. Amigos, debo decirles que no hemos conseguido ni un solo avance en cuanto a derechos civiles sin presionar con determinación, de forma legal y no violenta. Por desgracia, es un hecho histórico que los grupos privilegiados raramente renuncian a sus privilegios de manera voluntaria. Los individuos quizá puedan comprender las razones morales y abandonar voluntariamente sus posturas injustas; pero, como Reinhold Niebuhr nos recuerda, los grupos tienden a ser más inmorales que los individuos que los componen.


Continuará

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