martes, 9 de febrero de 2016

7261. CHISTES, RELATOS, LEYENDAS Y CUENTOS.


Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI
    

LA HISTORIA DEL PISAQUEDITO, DE LOROLENCHO Y CASIMIRA
Cuarta parte.

Pues Rufina como que no estaba muy de acuerdo con la compra de ese perico llamado Lorolencho ya que estaba no de mal aspecto sino horrible: sin plumas, con unos ojos enormes y un pico medio curveado, era un verdadero esperpento de animal, pero logró aceptarlo a insistencia de Chelo que seguía comentando que de grande sería todo un ejemplo por lo bien que aprendería a hablar y a hacer algunas otras cosas y sin estar muy convencida, se decidió y pagó. Ya después se regresaron a Chavinda, a su casa. Casimira iba contenta pero Rufina pensaba que las habían engañado con ese horrible animal, bueno hasta el nombrecito daba de qué hablar pero se resignó considerando que como ella no sabía de pericos pues tenía que confiar en lo que otros le dijeran.

Ya pasaba del medio día cuando las dos mujeres llegaron a Chavinda. En todos los animalitos se podía ver que el calor les hacía estragos y cuando los sacaron del costal y los pusieron en el patio, todos fueron a beber agua, ya luego Rufina puso al mentado Lorolencho en la casa que le había preparado Casimira  ahí junto al gallinero y pegado a la barda que daba a la otra casa y que en ese entonces se encontraba sola, aunque ya tenía el letrero de que se renta. Casimira ansiaba que esa casa se rentara pues consideraba que así tendría una vecina con quien platicar, mira- le dijo a Casimira en una ocasión- ya que se rente, prontamente me hago amiga de la seño que venga y en las tardes podemos sacar tres sillas y nos ponemos a platicar viendo como se va la tarde, como se oculta el sol, como las aves se van a los árboles para ahí pasar la noche y como ya  llega la noche con la hermosa luna haciendo su rondín por todo el firmamento y cómo las lechuzas empiezan con su pist… en busca de roedores, pues sí -habló la Casimira- sería interesante porque ya ve que con la seño de al lado nada más no podemos llevarla bien, ya ve que todo le molesta, de todo se enoja y así no se puede convivir.

Como el Lorolencho se veía muy desnutrido, Casimira determinó que era conveniente darle todos los días un huevo crudo para que agarrara buen aspecto y así lo hizo, pero para no entretenerse mucho se lo daba entero, con todo y el cascarón, le quebraba poquito y el perico por ahí se comía la clara y la yema. Ya con un color verdoso, de que le empezaban a salir las plumas, Casimira consideró que ya no había necesidad de seguirle dando el huevo al Lorolencho, pero recapacitó y determinó que era mejor que el mentado perico siguiera comiéndoselo para que agarrara fortaleza y así lo siguió haciendo diariamente, se lo daba un poco tiempo después de que el Pisaquedito cantara anunciando que la hermosa luna había terminado su recorrido por el cielo y que ya pronto estaría dándonos la luz el astro rey,, le ponía el huevo y se lo comía, en un principio como que no le agradaban muy bien y no dejaba de hacer uno que otro gesto de desaprobación pero con el tiempo se acostumbró y ya luego lo esperaba con ansia.

Pues sí que el mentado Lorolencho se alimentaba bien y empezó a crecer y a emplumarse y su aspecto empezó a cambiar, vaya, hasta elegante se veía para beneplácito de las dos mujeres que ya su plática no era otra que hablar de sus animalitos, más del gallo, y hasta se enorgullecían cuando a algunas amigas les contaban que el gallo hasta ajustaba la hora del canto a los cambios de horario en Abril y Octubre lo que a sus amigas dejaba incrédulas, pero ellas afirmaban que las invitarían cuando llegaran los meses de Abril y Octubre, el mes de la luna más hermosa y que el Pisaquedito entonces, y en forma muy exacta, ajustaría su hora de empezar a cantar al nuevo horario, que no habría necesidad de amarrarle el pico como a otros que cuando se adelanta la hora, pues una hora se le amarra para que ajuste el horario, a este no es necesario eso, el solo ajusta la hora, así les habían dicho., Para que corroboraran lo que comentaban, a más vecinas les platicarían del Pisaquedito y llegado el momento todos los que desearan podrían ir a ver al mentado gallo que ya era muy famoso en el vecindario. Los vecinos que escuchaban cantar al mentado gallo, se quedaban perplejos, embelesados y dicen que hasta más hambre les da y el trabajo lo desarrollan con más eficiencia, eso dicen, y lo anterior puede ser cierto ya que tengamos en cuenta que en muchos lugares, cuando ordeñan a las vacas les ponen música instrumental dizque porque las vacas se concentran y dan más leche, eso dicen.los que saben. Ya para ese entonces el gallo de enfrente, al que llamaron El Desafinado, resultaba un verdadero suplicio oírlo cantar, y más lo era para las amas  de casa con eso de que los maridos se van al trabajo y ellas se quedan. Se decía que ya hasta se planeaba cómo hacerle para secuestrarlo y llevarlo allá por el campo, todo se pensaba con tal de ya no escuchar ese horrible canto.

Continuará.

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