miércoles, 10 de febrero de 2016

7263. ¡CARTA PA’ PANCHO!

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Papa Pancho, te escribo esta carta sabiendo que te servirás una taza de café y té acomodaras en tu sillón favorito a leerla con mucho cuidado porque te irás dando cuenta que mi redacción no es lo buena que yo quisiera.

El tuteo no me lo tomes a mal, tu sabes que así está uno acostumbrado a hablar con Dios y como tú eres su representante, de antemano te aclaro que soy respetuoso, mas no creyente, de todas las religiones, sectas, cultos y creencias que pueda haber en todo el mundo, porque te diré que a mí qué me importa si al otro lado del mundo creen en… lo que yo no creo. Reconozco y acepto un solo Dios, como se llame, el mismo que hizo a los blancos y a los negros, a los feos y a nosotros los guapos. Que le pongan nombres, oraciones y veneraciones como a cada clero les convenga, eso es otra cosa, pero ahí no estoy de acuerdo. He leído, cierto o no, que Dios no busca multitudes, Él sabe que todos somos sus hijos, los indecisos son los cleros que asustan y amenazan con Purgatorios e Infiernos. Precisamente son los cleros los que buscan el mayor número de afiliados posibles porque si no cae uno de a mil, pueden caer mil de a peso.

Respetado Pancho, seguramente ya es de tu conocimiento a cuánto ascienden las tarifas para verte, aunque sea de lejecitos, desde una ventana como aquella “Ventana de un casucho viejo, abierta en verano, cerrada en invierno, por vidrios verdosos y plomos espesos, siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio…” una ventana de hotel, de casa particular o hasta de un edificio de oficinas, todos los espacios muy bien vendidos. Entiendo bien que es una gran oportunidad para conocerte de cerca y más con el carisma que proyectas, pero estos arrendadores manifiestan una dudosa caridad religiosa. La ambición trabaja.

Aclarado todo lo que aclaré, sigo diciendo… al igual que a todos, eso creo, me da mucho gusto que vengas porque independientemente de los motivos, visitas y encuentros, traes un mensaje de paz, de humildad, de respeto, de comprensión y amor al prójimo, cosas todas que la humanidad con mucha concha aceptamos haber perdido con la frase “Se han perdido los valores” y nadie hacemos nada por recuperarlos, además que ya vivimos en democracia, muy mexicana, por cierto, cada “pelao” hace lo que le dicta su muy personal libertad de expresión y acción y si alguien lo quiere poner en orden de inmediato acude a los diestros no animales y sin importar los destrozos  que hayan hecho son liberados y con todo el cinismo salen de la prisión levantando el puño y sonriendo como Barbie.

Será interesante escucharte, pero sobre todo será importante ver hasta donde cala tu mensaje de humildad, paz y caridad y esperanzas de vida eterna, contra el mensaje cotidiano de La Santa Muerte que ofrece gloria, poder y dinero en la tierra. La esperanza contra la ambición.

“De sur a norte como un bohemio crucé la patria donde nací” serán días muy ajetreados, cansadísimos, pero agradece al Creador que dentro de la hospitalidad mexicana está la costumbre de pasear a los políticos y a las personalidades que nos visitan por lo pavimentado y lo más bonito. De ese modo no te tocará ver la pobreza que tanto presumimos.

Tu visita ya ha servido porque en forma milagrosa, al menos en Morelia, las calles y avenidas por donde será tu recorrido lucirán limpias, sin estorbos, lo que no se veía desde décadas. No habrá vendimias callejeras y seguramente tus ojos no los verán porque ocultarán a los niños tragafuego, a los vendedores de lástima y de miseria que las venden en forma de chicles y paletas, no habrá limpiadores en las esquinas de cantera rosa de la Señorial Morelia, que te ofrezcan limpiar el parabrisas de tu papamóvil ni malabaristas y te perderás de buen espectáculo porque muchos niños son muy buenos en ese arte del malabarismo. Pero todo volverá a la normalidad cuando tu mirada se clave en tu siguiente destino.

Tampoco te tocará ver de cerca la interminable fila de mujeres guapas o no, flacas o rellenitas, blancas o morenas jóvenes y maduritas, pero todas sufriendo viudez prematura, digo por lo jóvenes y la violencia o la pena de con tantos sacrificios mantener y educar a tantos huérfanos de una guerra que ambos bandos aportan vidas inocentes, todos arrastrados en esa vorágine de balas y sangre. Victimas que claman paz mientras otros rezamos para “que no nos toque”, “no te vayas por ahí porque hay un ejecutado.

Apreciarás los hermosos muebles que ebanistas michoacanos fabricaron especialmente para ti, pero no tendrás la oportunidad de ver los hacinamientos con sus chozas construidas con cajas de madera y trozos de tarimas, cajas de cartón, pedazos de hules y plásticos y cualquier material que logre tapar un poco los efectos de los frentes fríos.

Ojalá tu visita no se quede en la algarabía de unos pocos días, en las manifestaciones de fe de una feligresía de un “México siempre fiel” que te heredó Don Juan Pablo II, ojalá que nos ayude a encontrar una salida de este embrollo que es como un profundo pozo en el que vamos cayendo todos y parece que sin salvación.

Sin más de momento deseándote una feliz estancia en estas tierras de Juan Colorado y la Mariposa Monarca, esperando no ser inoportuno me despido quedando como tu humilde y Seguro Servidor.

ATENTAMENTE.
Rafael Ceja Alfaro.

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