jueves, 11 de febrero de 2016

7268. BIENVENIDO, QUERIDO FRANCISCO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Bienvenido, Querido Francisco.

La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el    gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.
Víctor Hugo (1802-1885).
Novelista francés.


Querido Papa Francisco, te saludo y te hablo de tú porque no eres como los anteriores papas ni como esos príncipes de la Iglesia a los que has puesto en jaque por sus vidas dedicadas a los placeres de la carne, del poder y del dinero. A esos sujetos les gustan los títulos de Excelencia, Su Ilustrísima, Su Eminencia, farsantes, tú lo sabes y la Escritura lo dice que Sólo Dios es santo, por eso lo de “Santo Padre” lo dejo para los que se acercan a tí para adularte.

Hace casi 40 años, en la flor de mi juventud acudí a Guadalajara a ver al Papa Juan Pablo II, acompañé al querido Padre Luis G. Franco, y vimos a lo lejos la figura de Juan Pablo aparecer por una ventana situada en lo alto de un edificio y desde ahí saludó a los miles de católicos que esperábamos verlo.

Esta vez no pienso ir a verte, aunque sea de lejos, muchas cosas cambiaron, entre otras, mi enfoque religioso. Hoy te veo en tu doble papel de hombre de Estado y líder de una Iglesia cuyos militantes se niegan a crecer y prefieren permanecer en una eterna adolescencia, sin madurar, siempre dependiendo de una figura paterna, sin actuar para transformar una realidad opresiva y de la que todos en mayor o menor medida somos responsables.

Altos prelados, funcionarios de gobierno y soldados tratarán a toda costa de mantenerte aislado del pueblo,  de una sociedad que padece una profunda desigualdad, una creciente corrupción y una violencia bárbara que pone en peligro a nuestros hijos y que anticipa para ellos un mundo difícil en donde reinarán el miedo, la miseria y la violencia.

Tú sabes que en México la gran mayoría se dice católico, pero comenzando por los altos prelados, tenemos que confesar que nuestra religiosidad es pura apariencia, los grandes empresarios que explotan a los trabajadores son los mismos que van a misa cada domingo a limpiar su conciencia con unos pesos de limosna. Los políticos corruptos, los líderes de los partidos que han traicionado al pueblo de México actúan igual, los criminales más salvajes, los sicarios, los capos del crimen organizado, celebran sus bodas y bautizos después de asesinar a inocentes, y son católicos y guadalupanos, pero no sólo ellos, también nuestro pueblo se ha envilecido, es verdad que el sistema lo ha empujado a corromperse, a vender sus votos, a vivir de las migajas que los políticos dejan caer de la mesa de banquetes, pero en lo profundo de nuestro corazón sabemos que el pueblo o una gran parte del pueblo se envileció por conveniencia, la dignidad humana se vende al mejor postor.

¿Cambiará en algo nuestra atroz realidad con tu visita? ¿Los corruptos políticos y sus partidos se transformarán? ¿Los pobres dejarán de vender sus votos? ¿El PRIANRD dejarán de hacer trampa en las elecciones? ¿El presidente y su corte dejarán de entregar los recursos naturales a los grandes corporativos? ¿Los grandes prelados dejarán de proteger a los curas pederastas y renunciarán al poder y al dinero? ¿Renunciarán los ministros y consejeros del ine, los partidos políticos a sus sueldos millonarios, a sus prerrogativas, a sus inmorales privilegios? ¿Dejará de ser nuestro pueblo el país líder mundial de la desigualdad, la corrupción y la violencia?

No lo creo. Pero aún así, esperamos que puedas romper el cerco de simulación que los poderosos de este país tratarán de imponerte y te acerques a los pobres, a los padres de los 43, a los indígenas que luchan contra el gobierno y sus cómplices de los grandes corporativos, a los padres de los mexicanos secuestrados, desaparecidos, violados (violados por curas pederastas protegidos por altos jerarcas de la Iglesia), a los que en suma, esperan una palabra de aliento y una condena abierta contra los cómplices y artífices de un sistema inhumano, no más simulación y engaño. Esperamos que en tu visita a nuestro país seas menos jefe del estado vaticano y más un hombre que trata de vivir como el obrero Jesús, aquél que abrió caminos de amor y esperanza.

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