viernes, 12 de febrero de 2016

7273. ¡CÓMO LES GUSTA!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Cómo les gusta!
Llegó a casa de la abuela Elena (la paterna, la de Autlán de la Grana, Jalisco), la tía Marcia, hecha un mar de lágrimas: su hijita mayor, la estupenda Cita (Marcia también, que pasó a “Marcita” y quedó en “Cita”), estaba embarazada y el novio no le quería “responder”; un buen rato aulló su desgracia (en la era del pricámbrico clásico el embarazo indocumentado era una tragedia, no como ahora que es anécdota), y la abuela la consolaba, pero cuando de repente dijo la tía, hipando y buscando un pedazo seco del pañuelo: -“Nunca, nunca esperé esto de Cita” -la abuela brincó: -Ya estás exagerando, Marcia, que siempre hemos sabido que Cita es una gran güila… -no se hablaron años. Era.

Lo sucedido ayer en el penal de Topo Chico, Monterrey, fue terrible, tal vez el peor de los peores motines carcelarios que ha habido en este país, pero la exhaustiva cobertura de la prensa, radio y televisión de México, las airadas declaraciones que provocó de legisladores y personajes políticos, las condolencias presidenciales a los deudos (con su regusto raro, como de médico que en lugar de informar cómo responde el paciente al tratamiento, da su más sentido pésame… ¡tcht!, se anda arriesgando a que le mienten la madre, porque en Topo Chico hay reos federales de alta peligrosidad, y eso es de su responsabilidad, señor), el cinismo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, diciendo que ¡qué barbaridad!, y que por supuesto va a “atraer” el asunto… en fin, todo eso y la atención de la prensa mundial, no es por la tragedia, ni porque les importen un pito los presos a ninguno de los hoy atribulados o escandalizados, sino por la inminente llegada del Papa al país.

En mala hora reventó eso, pero, ni modo, a poner cara de preocupados, a hacer lo políticamente correcto y ya, porque saben perfectamente bien que el sábado pasa al olvido.

Hace pocas Ferias mencionaba el del teclado que nuestras cárceles son una vergüenza y un infierno. Si usted tiene la suerte de no conocer las entrañas de ese albañal, le aseguro que no imagina qué cosas pasan (no porque se haya hospedado en alguna de ellas, ni lo mande Dios, sino por conversaciones con algún expresidiario, con algún litigante, con algún exfuncionario carcelario)… de verdad, en nuestras cárceles pasan cosas difíciles de imaginar. ¿Por qué esta payasada del escándalo de políticos y funcionarios?...

Además, flaca memoria tenemos todos, lea nomás un resumen de los motines más sangrientos (datos tomados del reportaje de Diego Cevallos que ayer publicó la española Agencia EFE): en 1988 del 22 al 24 diciembre, 23 muertos y más de 10 heridos en el penal de Tepic;  el 17 de mayo de 1991 en el de Matamoros, 20 muertos y 50 heridos; en el penal de Los Mochis, el 2 de julio de 1996, 12 muertos y 20 heridos. (Agárrese con este): en 1999, del 9 octubre al 11 noviembre, más de un mes de motín durante la inundación del penal de Villahermosa, Tabasco, con varios intentos de fuga y un saldo final de 11 muertos y 40 heridos.

Luego, el 17 septiembre de 2008, en el penal de Tijuana, 19 muertos; el 20 octubre de ese año en el de Reynosa, 15 reos muertos y 11 heridos. En 2010, el 20 enero en la cárcel de Durango, 23 muertos; el 11 enero de 2011, en la de Gómez Palacio, 11 muertos; el  25 de julio del mismo 2011, en el penal de Ciudad Juárez, 27 muertos y 20 heridos y el 15 octubre en el de Matamoros, 20 muertos y 12 heridos; en el penal de Altamira, el 5 de enero de 2012,  31 muertos y 13 heridos; el 19 de febrero en el de Apodaca, 44 muertos y 30 presos fugados; y el 18 de diciembre, en la penitenciaría de Gómez Palacio, 24 muertos. El 27 abril de 2013, en el penal de La Pila, en San Luis Potosí, 13 muertos y 65 heridos. ¿Y quién se acuerda?... trate de imaginar cada una de esas carnicerías.

Topo Chico no será el Ayotzinapa de los motines, por lo ya dicho, pero sí le va a costar caro al gobernador de ese Estado, el independiente Jaime Rodríguez, el Bronco que ayer lució muy mansito, que Televisa está destazando quién sabe de parte de quién (¿sí se lo imagina, no?).

No es nuevo esto, otra cosa es que nadie ponga atención y el resumen de arriba es sólo  de los peores, en los que hubo más muertos, porque los motines en México son cosa “del diario”, si no me cree, entérese que en nada más en 2010, sexenio de don Calderón, hubo 3,200 motines, 922 zafarranchos, 316 muertos, 50 asesinatos (en los días tranquilos), 83 suicidios, 107 huelgas de hambre y 320 fugas: en un año (datos del V Informe de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, consignados por Kristina Velfu, el 23 de febrero de 2013 para el portal de W Radio). Casi nueve motines por día, nada más que con pocos o ningún muerto ni noticia son.

Algo debería hacer la autoridad porque se está agravando mucho esto: de 2003 a 2007 hubo 54 motines y 909 riñas; siete y pico motines por año, no nueve por día, no baños de sangre.

La estrategia de retacar cárceles por la supuesta guerra al narco ha dado entre otros, este esperpéntico resultado y obliga a revolver reos de alta peligrosidad, con raterillos y miles de procesados que no se sabe siquiera si son culpables de nada.

Informa el Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE) que “la mitad de los presos purgan condenas por robos menores cometidos sin violencia, 80 por ciento nunca conocieron al juez que los condenó y 70 por ciento no tuvieron defensa legal contra la acusación del fiscal”. O sea, sin despeinarse el copete se podrían medio vaciar las cárceles… nada más sacando inocentes y culpables a los que no toca purgar penas de cárcel. En otras palabras: nada más aplicando la ley.

En fin. No es sino cinismo de los gobernantes esto de presentarse como muy responsables y listos a arreglar el desaguisado; de la CNDH hacerse la escandalizada; de los legisladores, trinar de ira. Todo es cuento y a nadie le importa porque además, ¿sabe qué?, las cárceles son un negocio infinita e increíblemente jugoso, así, como están es como les gusta, porque… ¡cómo les gusta!

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