viernes, 12 de febrero de 2016

7275. ¿INFANCIA Y DESTINO EN EL MEXICANO?

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

NO PIDO TANTO

Quisiera pedirte a cada instante,
que des de la luz que  eres;
que aunque de amor no se muere,
en mi existir el tuyo es constante,
que con los faros de tus ojos
el sendero por andar se abre,
se hace totalmente cierto, franco,
razón y meta sin tiempo, solo anhelo,
destino trocado en camino, fin al cabo,
meta diaria y motivo para amanecer.

eliseo.

Cuando en el argot de la sicología social afirmamos que el comportamiento de las sociedades queda marcada definitivamente por sus inicios, aludimos al tema sicológico clásico que dice que "infancia es destino". Y efectivamente, esta afirmación se ha convertido en el dogma de fe con que hemos marcado el sino de la sociedad mexicana, misma que ha sufrido el ser estigmatizada como corrupta, chapucera, amiguera, pero capaz de abrazar acciones falsas.

Si se cumpliera la afirmación a pie juntilla, diríamos que no tenemos remedio, que lo corrupto de nuestros gobernantes es algo cultural establecido plenamente desde el nacimiento de la sociedad mexicana, esto es desde la misma colonia (1521-1821), génesis del México surgido en 1821. Sin embargo, leyendo el libro NUNCA ES TARDE PARA UNA INFANCIA FELIZ, del terapeuta finlandés  Ben Furman, me he dado cuenta que hay algo más allá de estos dogmas de fe con los que hemos vivido; por ejemplo, este profesional escandinavo afirma que no es necesariamente correcto afirmar que infancia es destino; por el contrario, argumenta que si bien es importante el aprendizaje durante la infancia; no es definitivo; en cambio afirma que todo el ciclo de vida, las personas pueden ir generando conocimientos válidos que los definen ante los demás. Cita por ejemplo, que los patrones o modelos a seguir se presentan en todas las edades, y que cada uno es tan importante como le resulte  a cada persona.

En esta parte hay coincidencias con los argumentos que esgrimía el escritor Carlos Monsiváis, cuando se pitorreaba de las lecturas de la llamada "auto ayuda " y de "superación personal". Él decía que los fundamentos de la personalidad se van estableciendo a partir de la preparación que adquiere cada persona; que la madurez con que se actúa es lo que es su vida real, más allá de discursos motivacionales, se antepone el intelecto y el argumento. Claro, ante una inteligencia de este tamaño, los comentarios necios están fuera de lugar.

El tema de hoy se enfoca a la crítica en contra de esa fea cara que mostramos ante las oportunidades de ponernos a prueba con nosotros, entre nosotros y con los otros. Lo digo porque con el tema trillado de la visita papal ha generado mucho amor... ¡pero por el dinero que se pretende ganar con ese viaje! Al mismo tiempo vemos el temor de los políticos por el discurso que pueda presentar el jefe de la iglesia católica...; corruptos, corruptos, pero muy fijaditos en lo que se dice de ellos; algo muy característico de nuestra muy corrupta clase política mexicana.

No es posible que lo más importante del evento no sea el mensaje pastoral, después de toda su visita es de tipo gremial; no es una visita de Jefe de Estado; lo hace como jefe de iglesia nada más. Pero nuestros políticos están nerviosos por el posible regaño... a su cinismo.

¿Realmente no tenemos remedio...?

Furman dice que sí, que no hay por qué pensar que el destino de nuestra sociedad ha quedado marcada por los siglos de los siglos; por el contrario, afirma que en el proceso de vida, la sociedad mexicana (parafraseo, claro; nunca se refiere a México) tienen solución; que puede ir mejorando de manera progresiva, y que no hay razones para quedarse en plano de la derrota emocional y seguir siendo una sociedad corrupta, cínica y chapucera, esa que en mis libros he calificado con la dicotomía, sugerida por Octavio Paz, del chingón y del chingado. El mexicano chingón, político corrupto, empresario ladrón, religioso no confiable, profesionista inhumano, toda es caterva de chingones nos insinúa Furman, no tiene que ser la carta de identidad de la sociedad mexicana; mucho menos la parte sometida, los jodidos emocionalmente chingados. En ambos casos, no hay destino inevitable; todo está condicionado al proceso en que va transcurriendo la vida.

Si la sociedad mexicana nació con mucha carga de corrupción; hay elementos en ella que pueden ayudar a salvarle; claro si esta es la necesidad y proyecto, en caso contrario, seguiremos siendo lo de hoy; unos  cínicos pensando en  cómo joder la "otro".

Desde luego usted tiene, o espero que tenga su opinión.


Le abrazo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: