martes, 16 de febrero de 2016

7289. DE LOCOS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

De locos.
No, no son tontos ni Peña Nieto ni los de su gabinete, ni ningún gobernador, ni ningún político nacional mexicano. Sí, sí entienden los durísimos señalamientos del papa Francisco… pero, en México, dominamos con maestría el arte de hacer como que no nos damos por aludidos, cuando nos conviene, porque es mucho mejor quedar de tarugo que en ridículo… o sin dientes.

Nomás para que calcule la fuerza del discurso vaticano, le cuento: el 21 de marzo de 1937, se difundió en Alemania la encíclica del papa Pío XI,  “Mit Brennender Sorge” (en alemán significa “Con ardiente preocupación”, porque ésta encíclica no se escribió en latín, para que todos la entendieran); documento que es una demoledora crítica al nazismo y Adolfo Hitler, en el que se le señala como tipo peligroso, no fiable, racista, idólatra, que quería hacer una iglesia nacional alemana neopagana… don Fito, con el carácter que tenía (ya ve que no era muy paciente, ni delicado), nunca contestó nada, se encerró tres días, sin recibir ni hablar con nadie. Mejor.

Para ponerse a discutir con Roma, hace falta una de dos: tener razón o no tenerla, estar loco.

En su apropiado discurso del sábado en Palacio Nacional, el Papa, ante del Presidente y toda la representación del gobierno mexicano, con diplomacia dejó caer que “(…) un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos (…)”; nadie se puso el saco (-Sí, ¡qué feo no ser justo y honesto!, es que hay gente que de plano, se pasa);  “capaces de empeñarse en el bien común, este ‘bien común’ que en este siglo XXI no goza de buen mercado” (-Si no tiene mercado, sacarlo del inventario… hay que recomendarle algún despacho, aunque sea fifty fifty). Muy sonrientes oyendo.

Dijo Francisco a la élite política ahí reunida: “(…) cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”. Y tan campantes.

Les describió en poquísimas palabras a los aplaudientes ahí aplastados, el México de hoy, el del privilegio de unos pocos, el México donde el 1% de la población concentra el 43% de toda la riqueza del país; el México terreno fértil para la corrupción. Y no se dieron  por aludidos.

No les importaron las pedradas porque su interés era aprovechar la visita del Papa pues, no es necesario aclarar, es puro oportunismo político el trato que le dan, el hacer gala de un catolicismo que no profesan, participar en sacramentos de esa religión que no respetan ni conocen, conseguir la bonita foto para la prensa y la egoteca de sus despachos y casas.

“Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos”… no es alusión, no es indirecta, es tiro derecho, pero ellos, sonrientes, como si les hubiera quitado las palabras de la punta de la lengua (-¡Ya lo decía yo…!)

Para este gobierno al uso, que no cesa de repetir que ha hecho reformas que son algo así como la salvación de la patria, como los 10 mandamientos pero más difícil, porque Moisés no lidió con partidos políticos ni Congreso, dijo: “Esto no es sólo un asunto de leyes que requieran de actualizaciones y mejoras -siempre necesarias-, sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno, con pleno respeto del otro como corresponsable en la causa común de promover el desarrollo nacional”.

Efectivamente, las leyes por buenas que sean si no las aplican las personas, no sirven ni de adorno, y eso es de la responsabilidad personal de cada uno, nada más que el Papa dijo que en México, eso es urgente, o sea, que corre prisa, que es necesario, apremiante, inaplazable, porque efectivamente en México urge una clase política con responsabilidad personal que respete a los demás, que se sepa corresponsable del desarrollo nacional, exactamente lo que no tenemos. Sin cuentos: con irresponsables no hay buen gobierno y sin buen gobierno se estorba el desarrollo. Más claro, con cloro.

Nuestro gobierno no carece de habilidades, una de ellas es la de los juegos de espejos. En el caso, usan la doble representación del Papa como Jefe de Estado y líder religioso. Cuando les conviene es un Jefe de Estado y en ese carácter es válido que entre a Palacio Nacional y lo reciba la representación del Estado mexicano; y cuando se trata de la bonita foto, es su mero padre y si de velos y ropa oscura, si de besos o genuflexiones se trata, le entran a todo, acostumbrados al uso permanente del disfraz para cada ocasión.

Está bien, pero el Papa no es esquizofrénico, siempre es una sola cosa: líder, cabeza de su religión y así habló en Palacio Nacional, como lo que es. Ni rastro hubo en su discurso de las cortesanías que acostumbran los políticos, él predica y sabedor de lo que representa, habla fuerte, como el tiempo exige.

Por lo mismo es que el discurso papal es incontestable para el político ordinario, el señor habla de caridad, de comprensión, de amor y misericordia, algo que está del todo fuera del idioma de los sembradores de discordia y de los que como nuestro Presidente se ha declarado, son pragmáticos, los que confunden lo bueno, lo correcto, con lo conveniente, con lo práctico, con lo que sirve para conseguir sus intereses.

El valor del discurso del papa Francisco es ese, recordar a los políticos que la política sin ética es imposible, deja de ser política, se vuelve astucia, marrullería que permite conseguir el interés personal y de grupo, pero no conducir a la sociedad por camino andadero hacia el bien común.

Cuando un político es un batracio moral pero quiere gobernar bien, lo único que necesita hacer es respetar la ley y hacerla respetar…. Chistoso ¿no?, es lo que juran al tomar el cargo porque los que organizaron este país no estaban locos ni este país es de locos. 

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