martes, 16 de febrero de 2016

7290. LA ESPERANZA Y LA VISITA PAPAL

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Aquellos que sí saben dicen que esperanza es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto. Esperanza es “esperar confiado” y “abrigar un deseo con anticipación”. Esperanza es el nombre de una de las tres virtudes teologales, juntamente con la fe y la caridad.

A la esperanza se oponen, por defecto, la desesperación y, por exceso, la presunción.

La esperanza es el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro. Por ejemplo: “Es una enfermedad muy dura, pero tengo esperanza en que saldré adelante”, “El equipo quedó a diez puntos del puntero aunque no pierde la esperanza de conseguir el título”, “Ya perdí la esperanza: no creo que pueda conseguir trabajo antes de fin de año”.

En la historia de los mexicanos, en diferentes épocas se ha tenido esperanza, principalmente de mejoras en las condiciones de vida. La más reciente ocurrió en el año 2 mil en que con un candidato “brabucón”, se consideró podría haber cambios importantes que llevaran a mejorar. Como sabemos solo fue una esperanza, la realidad la tuvimos desde los primeros días, la esperanza fue solo esperanza.  La  ciudadanía siguió sumida en la pobreza, en la falta de oportunidades--- fuentes de empleo—para mejorar. En la Independencia se tuvo la esperanza de que con ésta se pudieran tener mejores condiciones de vida, no fue así, los idealistas habían sido fusilados y ya no estuvieron para realizar su ideal. En la Revolución Mexicana sucedió lo mismo, los idealistas fueron asesinados y no estuvieron para hacer realidad su ideal.

Gobernantes de los tres niveles de gobierno han llegado y en cada elección la ciudadanía tiene la esperanza de que ahora sí, este es el bueno, con él vamos a mejorar, la realidad siempre ha sido contraria, el poder y el dinero cambian, las adulaciones cambian, el continuo estar en medios de comunicación cambian, y en fin, la esperanza sigue en solo eso, en esperanza y a aquella persona que era la esperanza del pueblo--- una nación, un Estado, un Municipio--- ya después solo quedan los comentarios del porqué de un cambio.

Desde que supimos que su Santidad el Papa Francisco vendría a México, tuvimos esperanza de que su visita trajera alivio, consuelo a este pueblo tan sufrido. El Papa está en México y, tal vez, para muchos mexicanos, la esperanza ahora sea de que quienes gobiernan, de los funcionarios, las palabras del Pontífice les lleguen y se aboquen a algo muy simple: cumplir en forma cabal sus funciones.

Sí, el Papa está en México y sí tenemos esperanza de que su visita pueda llevar a mejorar las condiciones de vida. Sabemos que él estará en convivencia con los desprotegidos, con los indígenas, con los enfermos, con los que sufren y sus palabras, sus bendiciones serán reconfortantes, podrán llevar una alegría, un consuelo pero después todo volverá a como estaba antes de su visita y será entonces cuando tocará a los gobernantes analizar las palabras, la actitud, la forma de ser del Papa y actuar para llevar esa mejora a la ciudadanía. Tengo esperanza de que podamos mejorar.

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