jueves, 18 de febrero de 2016

7301. CHISTES, RELATOS, LEYENDAS Y CUENTOS.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI
     
LA HISTORIA DEL PSAQUEDITO DE LOROLENCHO Y DE CASIMIRA
Quinta parte.
                                  
Cuando las dos mujeres vieron el cambio tan drástico del perico se pusieron contentas y determinaron que era momento de que se le ensañara a hablar y empezaron sus clases. Primero acordaron que se aprendiera sus nombres y las clases comenzaron y el Lorolencho dio muestras de que tenía una buena capacidad de retención, vaya, hasta parecía que tenía inteligencia y en tres días ya se había aprendido perfectamente los dos nombres y hasta los pronunciaba con un acento elegante, un poco fresado, se sentía de la alta sociedad periquera. Muy bien- dijo Rufina- ya vimos que nos vendieron un buen perico y ahora hay que continuar con sus enseñanzas, debe aprender el avemaría y el padrenuestro y poco a poco le iremos enseñando mas palabras y oraciones para que se convierta en un perico católico y que sea un animal de bien y no uno vulgar y corriente como abundan ., si- intervino Casimira- considero que así será porque el Lorolencho se ve un perico si algo fresa pero listo y atento, es muy callado y en general no da nada de lata, en ocasiones hasta da la impresión de que está como enfermo pero a mí se me hace que más bien es medio taimado. Las dos mujeres acordaron que en unos dos días llevarían a cabo su plan de enseñanza.

Resulta que un mal día Casimira se encontraba barriendo la calle, cuando se dio cuenta que en la casa de al lado, la que era contigua a donde se encontraba el gallinero y la casa del Lorolencho, estaban bajando algunos muebles en una clara señal de que se habitaría y al principio le agradó la idea de tener vecinos, pero su semblante cambio cuando mas tarde vio que justo arriba de la puerta de entrada , colocaban un letrero que decía “CANTINA” y más abajito otro con lo siguiente “DEJA TU DINERO Y DIVIÉRTETE” y esto ya no le agradó y se entró a comunicarle la noticia a Rufina  mira- le dijo- resulta de que la casa de al lado ya se va a ocupar, ya se rentó y lo malo es que pondrán una cantina y tu sabes como funcionan esos lugares ya que no solo venden toda clase de bebidas embriagantes sino que luego hasta traen mujeres, de esas que les dicen de la vida galante, claro que llamándolas en forma decente porque ya ves luego que palabrota usan para nombrarlas , y ya ves que con esas mujeres luego ya nada mas se oyen los gritotes y las maldiciones y luego no dejan dormir ya que cierran hasta ya entrada la madrugada; avemaría purísima que ahora hasta vayamos a tener pleitos callejeros por las mujeres y por consecuencia de la tomadera, en fin, estemos al pendiente y si algo no nos agrada vamos con el Síndico y le pedimos que cierren la cantina o que por lo menos no haya mujeres de la vida galante y se limite el consumo de  alcohol ,y que al salir haya vigilancia porque ten en cuenta otra cosa y es que cuando ya empieza a oscurece, sucede lo que hace años se decía cuando pusieron una cantina allá por el panteón,  los hombres ya con varias copas y cuando ya salen del lugar se la pasan chuleando a cuanta mujer encuentran y luego se las quieren llevar a lugares oscuros o allá pa la barranca, ya ves que también se dice que ya por allá donde la barranca se angosta dizque está un lugar con tierra finita como si fuera un colchón y ya nada más ponen una toalla arriba y listo y se dice que quien arregló ahí es el mal nacido de Pancracio que dicen cobra bien barato y que pos pues muchos por ahorrarse un dinerito allá se llevan a las mujeres. El asunto de la cantina si que inquietó a las dos mujeres y más cuando cayeron en la cuenta de que todo lo que se decía en el lugar de tomaderas se escuchaba perfectamente en la casa de Rufina, precisamente en donde se encontraba el gallinero y la casa de Lorolencho, mal asunto -dijo Casimira-, la casa de éste está donde no debe, habrá que cambiarlo de lugar y apurar sus enseñanzas religiosas.

Pues como las dos mujeres habían acordado, un buen día se fueron al templo y se llevaron escondido al Lorolencho, entraron en forma muy sigilosa ya que temían que las descubrieran con el perico y no les permitieran entrar y cumplir su cometido, ya cuando estuvieron adentro, pusieron al Lorolencho debajo del reclinatorio y empezaron a rezar el rosario en voz muy alta confiadas en que como se dicen muchas avemarías y padrenuestros el perico los pudiera aprender en forma rápida. Estaban muy confiadas ya que el animalito para nada se movió y daba la impresión de que efectivamente estaba concentrado escuchando y aprendiendo. Ya cuando terminaron, entre sus ropas escondieron al Lorolencho y se regresaron muy contentas a su casa.

Continuará próximo jueves.

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