jueves, 18 de febrero de 2016

7303. EL PAPA FRANCISCO: UNA OVEJA ENTRE LOBOS (V)

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Papa Francisco: una oveja entre lobos (V)

No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias.
Alejandro Casona (1903-1965)
Dramaturgo español.


Toda la gama de emociones ha experimentado el Papa Francisco en su viaje por algunos estados de nuestra patria herida, en su rostro casi siempre sonriente se han manifestado estas emociones vividas intensamente por Jorge Mario Bergoglio, desde la consternación de estar entre los corruptos políticos mexicanos encabezados por el presidente Peña Nieto en Palacio Nacional (a quienes les negó la bendición que le pedían a gritos), hasta el enojo o al menos molestia ante un pelafustán que lo jaloneó en Morelia (Foto).

A pesar de que hasta ahora el Papa no les dio unos minutos a los padres de los normalistas de Ayotzinapa, de que no se pronunció en torno a los escandalosos casos de pederastía en los que están implicados algunos poderosos mexicanos, a pesar de que su denuncia ha sido tan genérica que podría aplicarse a cualquier país del planeta, el Papa deja una serie de temas de reflexión, como el llamado a los religiosos para que no se resignen, precisamente la resignación es la recomendación de los altos prelados mexicanos a los pobres que se sienten desesperados ante tanta injusticia.

Esperaba más de los jóvenes que hablaron ante el Papa en Morelia, pero el mismo Francisco ofreció la respuesta al comenzar su discurso: los jóvenes que hablaron tuvieron que entregar una copia de su discurso, no fueran a salirse del huacal con denuncias fuera de lugar en una visita que ha sido controlada desde las altas esferas del gobierno y de la curia.

Los jóvenes que hablaron fueron elegidos cuidadosamente y seguramente instruidos para apegarse a las normas de urbanidad, nada de rebeldía,  los que más que se atrevieron a salirse de las líneas marcadas fueron los religiosos que recordaron a los 43 normalistas en el estadio, antes de la llegada del Papa. Ese fue el máximo atrevimiento de religiosos y jóvenes que se sometieron a los rígidos controles ideológicos de la curia romana y del gobierno federal, las dos mafias que controlan México y el Vaticano.

Mientras veía en una tienda la transmisión televisiva del evento desde el estadio de Morelia con jóvenes llorando emocionados al ver a Francisco, un niño de aproximadamente 12 años que pasaba por ahí expresó: “si todos los que están en el estadio y los que ven al Papa en la televisión tuvieran conciencia social, México sería muy diferente”. Me sorprendieron las palabras del niño, pero revelan que muchos mexicanos esperaban más de la visita de Francisco y de los mismos mexicanos que arrebatados de emoción no atinan a llorar de rabia ante la debacle nacional.

No se esperaban declaraciones directas contra la mafia mexicana, pero sí que el Papa cumpliera su promesa de hablar claro. Después de todo, no hay que olvidar que el Papa es también un jefe de Estado. Además, como dijo López Obrador, el Papa no tiene la responsabilidad de cambiar el corrupto sistema que padecemos en México, somos los mexicanos libres y conscientes los que tenemos la tarea de hacer lo que esté en nuestras manos para transformar un sistema corrupto que nos lleva al despeñadero.

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