jueves, 18 de febrero de 2016

7305. EL PAPA FRANCISCO: UNA OVEJA ENTRE LOBOS (VI)

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Papa Francisco: una oveja entre lobos (VI)

Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.
Esopo (S. VII aC-S. VII aC)
Fabulista griego.


Se fue el Papa Francisco, el gobierno y los empresarios hicieron todo lo posible para que el Papa no viera nuestra realidad (foto), el mismo Papa  no se atrevió a llamar por su nombre los problemas más graves que corroen como un cáncer al alto clero (el gusto por el poder y la riqueza y la pederastía) y a los poderosos funcionarios de gobierno (la corrupción), por mencionar sólo dos de los problemas que Francisco no mencionó claramente. El Papa  ayudó a maquillar sin querer una atroz realidad a millones de mexicanos que prefieren que otros les interpreten lo que pasa ante sus ojos. 

Un especialista en religiones entrevistado en CNN en español afirmó que el Papa no habló claro en México porque como religioso que es, utiliza metáforas  en un lenguaje simbólico que hay que traducir. Puso el ejemplo del verbo “arrebatar” que Francisco utilizó en vez del conocido “desaparecidos”, pero arrebatar una cosa o una persona no es lo mismo que desaparecer, que es no saber dónde está esa cosa o persona, desaparecer es caer en un infierno de incertidumbre para los familiares de los desaparecidos, el Papa utilizó metáforas, símbolos, parábolas pero evadió mencionar por su nombre realidades que afectan a millones de mexicanos que ya no se resigna con verdades a medias.

La palabra, las palabras, no son inocentes, tienen significados y  consecuencias, tienen poder, por eso el verbo puede curar o enfermar, enajenar o concientizar, liberar o esclavizar. Eso lo saben los políticos, modernos sofistas que han prostituido las palabras que fueron sagradas como “libertad”, “democracia”, “política”, “honestidad”.

Las palabras que decimos revelan nuestra cultura, nuestros pensamientos y creencias. Por ejemplo Peña Nieto, el presidente que lo mismo que Fox y Calderón, es un analfabeto funcional, afirmó que México no debe ser identificado por sus bajos salarios, sino por su “capital humano”, frase que revela su forma de pensar en relación a los trabajadores, a los nacos, a los proletarios que él y su hija desprecian.

Fiel a su hipocrecía, Peña Nieto hace a un lado su responsabilidad por los míseros salarios de los trabajadores, lo mismo que sus antecesores Fox y Calderón, han hecho todo lo posible por mantener en la pobreza a un pueblo enajenado, ignorante y envilecido por los que López Obrador llamó “la mafia” (también a López Obrador le faltaron tamaños para llamar a las cosas por su nombre en la televisión).

La frase “capital humano” que utilizó Peña Nieto y que es muy común en el ambiente empresarial con sus departamentos de “capital humano” o “recursos humanos”, está muy de acuerdo con la ideología neoliberal que el Papa Francisco condena en general, sin siquiera dirigirse directamente a quienes se benefician de la injusticia y la miseria que golpea a los más pobres.

¿Algo cambiará en México? Ayer La Jornada publicó en primera plana información de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), están “en el aire” 42 mil millones de pesos de la cuenta pública de 2014, pero los ladrones no están sólo en el gobierno de Peña Nieto, los panistas también  metieron mano al presupuesto, entre 2000 y 2013 se acumularon 664 denuncias penales y el monto acumulado como daño patrimonial es de más de 26 mil millones de pesos; más de 63 mil millones fueron subejercidos por los gobiernos estatales y en las cámaras de diputados y senadores no saben dónde quedaron 3 mil 100 millones de pesos. Durante la gestión de la corrupta Rosario Robles en Sedesol el daño financiero asciende a más de mil millones de pesos. ¿Algún político o funcionario está en la cárcel? La corrupción sigue más viva que nunca.

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