miércoles, 24 de febrero de 2016

7328. ¿OTRO ELEFANTE BLANCO ABANDONADO?

Por Arturo Ceja Arellano.
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’arina y de Maíz
¿Otro elefante blanco abandonado?
         
La mañana de ayer, luego de ver la nota roja de algunos medios de comunicación, como es nuestra añeja tradición de leer primero el lado morboso, que nos indican la misma tristeza de un cuento repetido, pero en diferente escenario y otros actores. O sea, muertos y cascajos de bala abandonados, decidí cambiar de página, hacia la información amable. Mi sorpresa fue mayúscula al leer la noticia en el Periódico Independiente, en el sentido de que el alcalde José Carlos Lugo gestiona recursos por el orden de los 100 millones de pesos ante instancias de la federación, para la construcción de un nuevo estadio de futbol para Zamora, o bien sea para darle seguimiento al que está abandonado allá por el libramiento oriente.
         
No pude evitar el recuerdo, cuando mi papá me llevaba en bicicleta desde Jacona, hasta el Estadio Moctezuma, que se encontraba frente al Panteón Municipal, a un costado del Asilo de Ancianos, donde tuve la oportunidad de correr sobre su pasto jugando con la Selección Infantil de Futbol Zamora, que a la postre resultó campeona estatal, jugando el torneo en la ciudad de Uruapan, donde derrotamos a Jacona 1-0, con un gol que me tocó anotar cuando el partido agonizaba.
         
Allí conocí a grandes futbolistas como: Ramón Romero “El Caballero de las Canchas”, Refugio “La Coyota” Fernández, Jaime Álvarez, “La Tingusa” Madrigal, García Irazaba, “Come Uñas” Sánchez, “El Chubi” García. Y vi el debut de “La Burris” De Anda ante el Chacarita Jr. De Argentina (2-1) perdió el Zamora.
         
Pero bueno, luego vi el nacimiento de la primera ilusión de los zamoranos para contar con una cancha de futbol que no fuera prestada, ni alquilada, cuando un patronato cuyos miembros caminan ahora sin poder levantar la mirada, inició la construcción del Estadio Zamora, con estructura similar a lo que era en aquel entonces el Estadio 3 de Marzo de los Tecos de la UAG; estructura que aún a la fecha continúa, en lo que ahora es el Vetusto Estadio Zamora, eternamente rentado a los equipos cuyos dueños pueden pagar. Empezaron rentándolo para el torneo de futbol Interbancario; luego fue de médicos hasta que se convirtió en “pachanga” esa competencia.
         
Allí jugó el Zamora aquél que se convirtió en Campeón de la Tercera División con García Carrasco, Memo Méndez Jr. El “Chilo” García, Javier Orozco, “Checo” Torres, “La Cangura” Méndez León, “El Niño” Agustín García, Estrada, entre otros héroes que terminaron jugando en el equipo Zamora de Los Ángeles, California, luego de que el dueño del equipo se llevó la franquicia de ésta ciudad, dejándonos otra vez sin futbol.
         
Enseguida llegó lo que parecía ser –por fin- la cristalización de un sueño, cuando Eduardo Curiel Del Río y su patronato emprendieron la construcción de lo que al parecer sería –ahora sí- el Estadio de Futbol Zamora, cuya primera etapa fue inaugurada con el encuentro Zamora 2-Morelia 2, de segunda división. Fue una fiesta en la que hasta carnitas vendieron. Y qué decir de las heladas “chelas”, las jícamas y pepinos, sin faltar el chayote y las papas con chile.
         
El sueño se derrumbó ¡otra vez!, porque a alguien se le ocurrió afirmar que el estadio estaba siendo construido sobre una falla geológica. Ya usted imagínese lo que se desató, tal vez con la idea de no darle seguimiento a una de las obras más esperadas para los amantes al futbol de la región. El caso es que se abandonó la obra y allí está, como un enorme elefante blanco con tintes grisáceos. Es una historia larga que, ni para qué se las cuento porque da tristeza.
         
Y ahora, podría darse inicio a la construcción de un elefante blanco más para el futbol de Zamora, que cuenta con un buen estadio en la Unidad Deportiva Poniente, pero dicen que está muy lejos para el buen aficionado.
         
Se dice que el nuevo estadio podría construirse en Chaparaco; o que se le daría seguimiento al abandonado del libramiento oriente. Yo me inclino más bien por éste último. ¿Ý usted, mi amable lector?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: