jueves, 25 de febrero de 2016

7340. EL GOBIERNO DEL... ¡SE LOS DIJE...!

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

DE NOSTALGIA...

Desde el balcón de la casa,
a tiempo que acostumbro
como algo rutinario, algo cotidiano,
mandar la vista a la distancia,
a que acompañe a mis recuerdos,
esos, que a fuerza de quererte,
han florecido y crecido con el tiempo.
Amor, estás en todo, y en todo faltas,
a extrañarte me resisto, me condenó,
el silencio, viene a verme,  me fustiga ,
me dice que mañana, quizá mañana,
dócil en la esperanza, en la nostalgia,
desde el balcón de siempre, de cada vez,
como el primer día, te espero.

eliseo.

Hace dos años, muchos, millones de mexicanos nos quejamos, cada quien a su manera y con sus medios, ante la política de privatización de la industria energética que venía tratando de realizar el actual gobierno; en esta columna puede verse la prueba de esto; no necesitamos inventar lo que está escrito y publicado. Señalamos que lo que realmente se pretendía con sus llevadas y traídas reformas, en el gobierno de Peña Nieto era una descarada privatización directamente de PEMEX. Dos años después lo estamos constatando cada vez de manera más descarada.

¿Recuerda usted la guerra de desprestigio en contra de nosotros, los millones de  firmantes en contra de tal medida? se nos calificó de retrógradas, de malos mexicanos que nos oponíamos al desarrollo nacional; luego se aterrizaba, con una afirmación mas retórica que justa, afirmando... ¡Pemex, no se privatiza, se moderniza para hacerla más competitiva!

Desde mi perspectiva, no tiene sentido tomarla con el... ¡se los dije! creo en cambio que aun hoy es nuestra obligación mantener una actitud crítica ante esta burda y descarada política de desmantelamiento de la infraestructura energética, que de origen pertenece a la nación; nunca a un presidente, llámese como se llame; que no estamos en el Medio Oriente, donde los jefes de estado son al mismo tiempo dueños del petróleo y su riqueza. Estamos en México; eso si, país corrompido al extremo, pero que aun no llega a otorgarle el derecho de propiedad de los bienes nacionales a persona física alguna.

Peña Nieto no entendió esa parte y se dedicó a mentir, a comprar lealtades en la política y en los medios de comunicación, para aterrizar en esto que es una descarada realidad privatizadora. Al anunciar que se realizará un recorte de inversión en PEMEX, al tiempo que se da un programa de despido masivo de trabajadores de la empresa llamada "productiva"; lo que realmente se está buscando es debilitarla para que deje de ser un estorbo en los planes de inversión de las grandes transnacionales; se espera que con esto llegaran a tomar el lugar de la empresa símbolo de México y del cardenismo. La idea en todo esto es ir quebrando a la petrolera nacional y pasarle el beneficio a las internacionales. Todo se ve muy obvio.

¿Ve usted la importancia de cuidar las formas en la política nacional...? repartir más de diez millones de teles... "gratis", traer al Papa, y que este no se manifieste en contra de de la política neoliberal que tanto ha dicho rechazar; como jesuita es normal que rechace este modelo económico; pero como jefe de estado y de la iglesia católica... pues... pues..., el fin se justifica casi siempre. Hoy ya no queda ni pizca de dudas de la política desnacionalizadora de Peña Nieto; con el discurso, como siempre, expresado en el  extranjero primero que en México, de que se adelanta al importación de gasolina a las empresas que se dedican al ramo; solamente ratificó lo que ya sabíamos hace dos años...el plan era privatizar la industria energética nacional. Hoy es una realidad vergonzosa.

A partir de esta semana, se viene  la guerra  de desprestigio de todo el que critique esta nueva medida del gobierno, se le va a criticar de "populista" y seguidor del odiado "Peje"; fórmula casi mágica para detener cualquier manifestación en contra de la política económica de la presidencia. Pemex no se privatiza, efectivamente, "se busca quebrarla", es una forma más drástica de sacarla del mercado definitivamente, de esa forma, tanto Peña Nieto como su mentor y padrino político Carlos Salinas podrán negociar su acceso al consejo de alguna de las grandes transnacionales que se apoderen de la riqueza petrolera nacional. Por desgracia es la táctica que se ha usado por sexenios.

¿Qué hacer ante esta realidad?

Queda muy poco por hacer, por desgracia los grados de corrupción en que ha entrado la clase política mexicana parece que no tiene límite. Lo que se presentaba como casi absurdo sucedió en este sexenio: la izquierda y la derecha se dieron la mano y se entregaron a los intereses de Peña Nieto y su grupo de poder; nuevamente funcionó la afirmación de que "nadie aguanta un cañonazo de 50 000 pesos"; solamente cámbielo a millones, dado el nuevo tipo de cambio, y verá que sigue siendo una verdad penosa: el PAN  de la mano con el PRD abrazados con el PRI. Fin de la comedia.

Hoy Andrés Manuel López Obrador clama en el desierto, es el enemigo por terminar; por eso le echan montón; tratan de terminar con lo que le queda de popularidad; por eso se ha estigmatizado a todo aquel que se atreva a apoyarlo abiertamente... se les quita el empleo, se les acosa socialmente; se les crucifica en los medios; y se nos recuerda que en México hay que acostumbrarnos a la corrupción cotidiana como forma de ser y existir. El peje, trata de revivir la idea nacionalista de la industria petrolera como símbolo e historia del México moderno; cardenista y juarista al fin, es normal que recurra a esas figuras de la historia como sus bastiones culturales, y banderas políticas; pero se va a encontrar con una sociedad muy domesticada con políticos que han hecho de la historia de México una pachanga existencial para fabricar e inventar puentes turísticos. No olvidemos que hemos dejado de ver a los pasajes fundamentales de la historia como momentos de identidad nacional; para dedicarnos a generar puentes, puentes para irnos de viaje a gastar lo que no tenemos... ¡para eso está el crédito sin intereses...!

Hace dos años, en esta columna se lo dije; amable lector, de que sirve eso si hacemos tan poco para evitarlo. Entonces decíamos... privatización es privatización...; hoy se escribe de la misma forma. Y como hace dos años, no lo acepto, y abiertamente lo rechazo. Sigo pensando que nos merecemos gobernantes menos malos, eso creo.


Le abrazo con cariño.

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