lunes, 29 de febrero de 2016

7358. CUANDO NADA VALE.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Cuando nada vale.
Sólo que pase algo muy gordo con la economía del país, ya puede usted ir considerando que el próximo presidente de la república será el actual secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso. Póngase listo.

Se lo comento porque el Videgaray acompañó a don Peña Nieto a la ceremonia de la semana pasada en Houston, Texas, en que la poderosísima IHS Cambridge Energy Research Associates, Inc. (IHS CERA), le otorgó al Presidente el “Premio IHS Ceraweek por la trayectoria y logros en energía global”, por la ‘”modernización a la que se ha sometido México con la reforma energética”, y por su “visión y liderazgo en la histórica modernización” del sector, con la presencia de expertos tecnológicos, financieros, políticos y en general, los líderes mundiales del capital privado en la materia: Chevron, The Carlyle Group (los Bush), ExxonMobil, General Electric, HSBC, Emerson, etc.

No fue el único gallo que fue a Houston con el Presidente, pero sí el único no directamente relacionado con la energía como los demás que lo acompañaron (el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell; el director general de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya; el director general de la Comisión Federal de Electricidad, Enrique Ochoa; y el director general del Instituto Mexicano del Petróleo, Ernesto Ríos Patrón).

A veces los acompañantes del Presidente a giras al extranjero, se definen por capricho, por no ir con puros aburridos; pero en otras, como las visitas a la Casa Blanca, el Vaticano, las reuniones del FMI, del Banco Mundial y en general a los foros que tienen significado político, como Davos, en Suiza, se cuida mucho quién va y quién no. No es asunto de cuates, es asunto decidido por el anfitrión (a menos que piense usted que se puede entrar a la Casa Blanca con colados, que si los lleva, igual no los dejan entrar).

En este caso no es difícil discriminar de entre la tropa que llevó a Houston el Presidente, quién va por interés político del anfitrión. El único presidenciable y relacionado sólo indirectamente con el tema de los energéticos (por su impacto en los presupuestos nacionales), fue don Videgaray. Y por favor no se le vaya a olvidar que don Videgaray, antes, del 20 al 23 de enero pasado, estuvo en la 46 edición del Foro Económico Mundial, en Suiza, mejor conocido como el Foro de Davos.

Es muy de destacar que a esa ceremonia en Houston de premiación al Mejor Gato del gran capital del mundo de la energía, haya ido don Videgaray, sumado a su presencia en Davos.

Mire, para que calcule la importancia del Foro de Davos: en su seno se firmó, 1989, la Declaración de Davos, que fue equivalente a un tratado entre Grecia y Turquía que evitó que entraran en guerra; las primeras reuniones ministeriales entre Corea del Norte y Corea del Sur fueron en Davos, en 1989; en esa misma reunión del 89, el canciller alemán Helmut Kohl y el primer ministro de Alemania Oriental, Hans Modrow, iniciaron la discusión sobre la reunificación alemana; la primera vez que se dejaron ver juntos en público Nelson Mandela y el presidente de Sudáfrica, Frederik de Klerk, fue en la reunión del Foro de Davos en 1992. De ese calibre es el Foro.

Allá han ido todos los que han llegado o sido presidentes de México, desde Salinas de Gortari, quien asistió en 1990; Ernesto Zedillo (varias veces); Felipe Calderón, 2009; Vicente Fox, 2003; y Peña Nieto a quien nombraron “Global Leader”, su chamaco de oro. No fueron los presidentes de Miguel de la Madrid para atrás (hasta 1974, primer año en que se invitó a líderes políticos), incluido él, porque México estaba cerrado y su política con el mundo era la del erizo.

Claro que por ir allá no trae nadie a Dios de las barbas, que también fue Marcelotzin Ebrard en 2011… y ya ve (porque además hay quien va a las mesas de trabajo y no a las sesiones de los gargantas profundas).

Fue con Salinas de Gortari que se sacaron la lotería y en su visita de febrero de 1990, anticipó con su inteligencia y perversidad, crípticamente, la firma del TLC, al pronunciar el Mensaje Magistral en la XX sesión anual de Davos. Lo menciono porque es interesante también tener muy presente lo mucho que cuida el gran capital a sus leales escuderos… los usan y los olvidan.

Por eso, Salinas de Gortari acabó siendo lo que es, un paria, un apestado y ni quien le eche la mano; y cuando están en la vía, sin rumbo, desesperados, ven que todo era mentira, que al mundo del dinero gigante, nada le importa… yira, yira, como dijo Santos Discépolo en su tango; y ya con el tanguista mayor metido en la columna, viene a cuento recordar otro de él, “Cambalache” ese que dice (medio traducido del lunfardo, que si no, lo entienden sólo unos cuantos):

“(…) es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro (ladrón), generoso o estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor! (…) ¡qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón! (…) Dale nomás, dale que va, que allá en el horno (el infierno) nos vamos a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao! Es lo mismo el que labura (trabaja) noche y día como un buey que el que vive de los otros, que el que mata o el que cura o está fuera de la ley”.

Escribió Santos Discépolo este tango durante lo que en Argentina se conoce como “La década infame”, bajo los gobiernos de militarotes validados por la Corte Suprema de ese país, con el argumento de que se debía reconocer “un gobierno de facto, cuyo título no puede ser judicialmente discutido con éxito por las personas en cuanto ejercita la función administrativa y política derivada de su posesión de la fuerza como resorte de orden y seguridad social”.

Es que cuando todo se descompone, el riesgo es ese, que la fuerza sea ya lo único que valga, que es cuando nada vale.

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