miércoles, 2 de marzo de 2016

7366. LOS SERES SOLOS.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“No son los muertos los que, en dulce calma, la paz disfrutan de su tumba fría. Muertos son los que    tienen muerta el alma. Y viven todavía”. 
Ricardo Palma.

Caminan como zombis, dicen pues que los zombis son muertos vivientes. Los que yo he visto caminan con la mirada fija en la nada, tal vez un poco más allá, no les preocupa lo que pasa al frente o a sus costados, quizá el paso de un carro los hace detenerse unos segundos y después siguen su camino hacia un horizonte donde nada llama su atención. Curioso, para la mayoría de la gente también pasan desapercibidos, si pasan cerca de alguien la única huella que dejan además de su extraña figura, es un hedor que impregna el ambiente. He visto en el Pasaje de los Dulces a comerciantes rociar con desodorante el aire al paso de estos personajes.

Tienen la ventaja de poseer el poder del mimetismo, no se ocultan, no se esconden, sin embargo, no sobresalen, no se notan. Pueden dormir en el quicio de una puerta, bajo un puente, atrás de cualquier matorral o una barda. En casos especiales como el de alguien que vive en plena plaza y de tanto verla ya no se ve. Se fue quedando sin que nadie lo advirtiera y ahora por más intentos no se ha podido reubicar. Nos hemos ido acostumbrando a verla y ya no la vemos.

En todos los pueblos, ciudades y caminos existen seres enfermos que caminan sin fin y sin destino y lo peor sin que nadie los reclame. Demencia, abuso de las drogas, no sé qué enfermedad, pero hay algo que los mueve de esa manera. No les preocupa su ropa, su apariencia y como otras veces lo he dicho, ni la bolsa de valores, ni el precio del petróleo y muchos menos la subida de dólar. Alguien les regala una prenda y sin pretensiones ni vanidades de combinaciones de colores o vigencia en la moda la usan diario, el color original ya hace mucho que se perdió en el caminar por las calles, nunca por el uso del jabón.

Por ahí he escuchado que no debe sentirse lástima por los humanos, pero supongo que utilizando otra palabra debemos sentir y hacer algo por ellos. En la reciente visita de Distinguido Personaje se desbordo el sentimiento religioso por los ecos de los mensajes de amor al prójimo, humildad, caridad y como dice alguien que yo conozco “otras sandeces” aunque las realidades de todos estos ecos se quedan en las fotos, en el FB y en cientos de discursos. Lo bueno es que a estos seres nadie les ha hablado de Dios existe porque grandes serían las manifestaciones y reclamaciones. Bueno, pero quedamos que nadie los ve, nadie.

Existen otros seres solos que los conocemos como personas con “capacidades diferentes”, los conozco, los he tratado y sé del esfuerzo y dedicación en lo que hacen, son admirables, persistentes, he estado en sus escuelas viendo sus competencias deportivas y entregan el alma. Mis respetos.

Pero, surgidos del inframundo hay otros seres que no se si nacen o el tiempo y el entorno los va haciendo depravados. Intentan pasar desapercibidos en su persona, pero se hacen notar en cada uno de sus actos. Hacen el mal hablando de sus prójimos sin importar los daños que causan en lo moral, lo físico, lo económico y aunque no ganan materialmente nada, en ocasiones sí, disfrutan al máximo sus maldades, disfrutan ver fracasos que con cara dolorosa e hipócrita ante quienes los escuchan, lamentan.

Difaman, y al verse rebasados inventan diálogos, situaciones, acciones y lo que se les ocurra con tal de ver la desgracia en sus odiados “envidiados”. Tergiversan cuanta cosa así les conviene y crean severos problemas en las personas, en las empresas, en los negocios, en las asociaciones, clubes deportivos y sociales. Y qué decir de las familias. Se destruyen familias como tales y se destruyen hogares reales de convivencia auténtica. “Queman su casa por ver arder la ajena”. Si se trata de gente trabajadora se empeñan en inventar en “quién sabe en qué andarán que de la noche a la mañana ya se hicieron ricos”, si se trata de intelectuales, “Cómo no si es una rata de biblioteca” si es deportista, “Cómo no si es un huevón que todo el día se la pasa jugando” en la actividad que sea y al nivel socioeconómico que sea, en todas partes se esconden tras cualquier objeto, persona, situación de “Yo creí”, “me pareció” “No tuve mala intención” o el cinismo que es algo muy practicado “Si no quieren que se hable mal, que no dé motivos” es decir, que debemos vivir de acuerdo a los pareceres del vecino, del prójimo, del “compañero” de trabajo, etc.

 De por si vivimos en una enorme jaula cuyos barrotes son pesadas leyes morales, sociales, civiles, fiscales, viales, religiosas, migratorias y de lo que a usted se le ocurra, para todavía tener que cuidarnos de los inmaculados y castos ojos y oídos de aquellos “divinos” que escuchan tras las puertas y observan tras las ventanas para inventar sus historias. ¡Qué mala leche!

Con todos esos problemas de salud que se han puesto de moda de mosquitos e influenzas se habla mucho de caldos de cultivo y focos de infección y lamentablemente nuestra sociedad, digo nuestra porque aquí vivo, pero no tiene nada mío, es un foco de infección y un caldo de cultivo para estos menesteres. Sobran “Seres solos” que quieran llamar la atención diciéndose conocedores y sabedores de todos los secretos que ocurren en su entorno. Saben quiénes son los papás de cada uno de los tres hijos que tiene la vecina “A mí no me gusta hablar, pero ahora que se ofrece y mi pecho no es bodega” saben cuánto le deben los vecinos a Coppel, Elektra, Cajas de ahorro y hasta porque balacearon en el oriente de la ciudad, viviendo en el poniente.

“Oye, ¿tienes tratos con Fulano? “¡Aguas! Yo nomás te digo, tú sabrás y luego no digas que no te dije” Cierto día caminando por una pista muy conocida saludo a una señora que iba a encontrarse con su marido y al despedirme se me acerca un compa y me pregunta “¿Esa señora jala?” le digo – si te parece le preguntamos a su marido, mira ahí viene- se alejó sin despedirse y hasta la fecha me rehúye. Así pasa.

Entre tantas cosas, creo que esta pobre gente lleva una vida muy solitaria y como los perros chiquitos, ladran para que no los vayan a pisar no por bravos. Tal vez su vida sea monótona, aburrida, sin chiste, mediocre y se vean obligados a recurrir a las vidas ajenas, pero no por eso, está bien que chiflen, pero que a su madre la respeten. Aclaro, no estoy enojado, estoy en desacuerdo.

¿Seremos así por nuestra cultura novelera? Pudiéramos pensar que nuestro apéndice bucal y principal órgano degustativo, siendo tan endeble ya que “no tiene hueso” no hace ningún daño, pero ¡Ah equivocación! Se de varias personas tanto hombres como mujeres que han tropezado y hasta torcido su camino por culpa y gracia de los rumores mal infundados de alguien que echó a andar la sin hueso.

Así que los seres solos, hombres y mujeres, siempre seguirán un camino que será circular, como dijo Valente al preguntarle por qué caminaba tanto por las carreteras, contestó con una respuesta: ¿Qué no ves que la carretera es circular? No le entendí si la carretera es para circular o la vida es circular por las carreteras, lo que sí entiendo por qué a esos que tienen muerta el alma y viven todavía se van quedando solos, rechazados, repudiados y definitivamente… Solos.

“Y cuando nadie escuche mis canciones ya viejas… detendré mi camino en un pueblo lejano y ahí moriré”

Por hoy dejemos descansar a los Seres Solos.

Saludos multitudinarios para Toda mi Familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro.

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