miércoles, 2 de marzo de 2016

7372. CUMPLEAÑOS 61 DE LA CRUZ DE LA BEATA.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

SEGUNDA PARTE

En aquel entonces Méndez Pidal mencionaba “Dichosa la urbe que tiene una montaña” y más dichosa, si esta tiene el majestuoso manto de La Beata que airosado recorta su perfil en el cielo azul, y mil veces más dichosa aún, si es coronada con el símbolo de la Cruz.”

Debo decir que La Cruz de La Beata era una publicación quincenal y el primer número se publicó el 28 de Marzo de 1954, año que fue llamado Año Mariano porque en 1854 una peste azotó a Zamora y la región y se prometió a la Virgen María construirle una iglesia que es la que conocemos como La Purísima.

El proyecto para La Cruz se le encargó al sacerdote Ernesto Bravo que por muchos años estuvo en el templo de San Francisco.     
               
Era el año de 1954, se iba a poner la primera piedra de la Cruz de La Beata. A la misa llamaron con cohetes y campanas. Momentos inenarrables cuando el padre Alfonso Sahagún elevó al cielo la Hostia  consagrada. Centenares de gargantas cantaron durante la celebración de la misa. Muchas personas recibieron la Sagrada comunión.

Después de la misa el padre Alfonso Sahagún bendijo la Primera Piedra para la base de la Cruz Monumental, todo era alegría, claro que también había expectación, vaya, había curiosidad porque se hablaba del tamaño que la cruz tendría.

Con enorme participación de la ciudadanía se construyó la Cruz de La Beata, el comercio de Zamora estuvo muy participativo. Ya para finales de Febrero de 1955, se podía apreciar su gran tamaño y para el viernes 11 de Marzo de ese año escribía Francisco García Urbizu que 400 personas se encontraban en la cima del cerro y que desde las 2 de la mañana del domingo 13, una no interrumpida multitud de peregrinos formaba un hormiguero humano en todo el trayecto. El Excmo. Sr. Obispo de Zamora, José Anaya y Diez de Bonilla empezó la subida a las 8 de la mañana, a él correspondería la bendición de la monumental Cruz, iba acompañado por familiares, por personas de la comunidad de Chaparaco y la columna de charros que gustosos subían al acontecimiento.

El redoble de tambores del colegio Cristóbal Colón, así como los clarines recibieron al Obispo y sus acompañantes. Se dice que Monseñor Anaya recorrió todo el camino sin mostrar muestras de cansancio y cuando montó a caballo lo hizo mostrando pericia en eso de andar en los animales de montar.

Algo muy importante que escribe García Urbizu es que al llegar el Obispo a la cima de La Beata lo recibió la banda de guerra del colegio Vasco de Quiroga, de ese gran colegio formador de ilustres zamoranos, con agrado lo recuerdo, cómo no recordar dónde tanto aprendí aún cuando no era de los aplicados, me gustaban las calificaciones del 7 para abajo, con agrado recuerdo a los maestros de ese gran colegio.

Se dice que cuando llegó el Sr. Anaya y Diez de Bonilla se encontraban en la cima del cerro y sus alrededores cerca de 12 mil personas y que a las 11 horas, acompañado por el coro del seminario , se celebró la misa.

Antes de terminar la misa, por el Norte de La Beata, llegó un fuerte remolino, que dicen con frecuencia se tenían en esa parte, y oscureció el cielo. Nubarrones de polvo y el humo de cohetes, al ser arrastrados por el viento hacia el Oriente, daban la ilusión óptica de que la Cruz se desplomaba hacia Occidente, surgieron gritos de terror frente al altar ¡ Tiembla¡ ¡ Se cae la Cruz¡ y la ilusión, por la grandiosidad del monumento, revestía tal realismo que pocos fueron los que pusieron en duda la tragedia . La reacción fue inmediata, se dio la Sagrada Comunión y al terminar, el Excmo. SR. Obispo hizo solemne bendición. Una lluvia de confeti se desprendió de los brazos de la Cruz y bañó la cima, ya para entonces había renacido la calma.


CONTINUARÁ

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: