miércoles, 2 de marzo de 2016

7374. CUANDO DECIMOS... ¡HOY NO QUERIDA!

LA ECONOMÍA Y USTED

Por. Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

MIGAS...

Lentas,  certeras y ocurrentes
se meten en mi vida y se acomodan,
las pequeñas cosas que te nombran,
que te citan cada vez que te recuerdo;
te diré, pienso a veces, luego no se que,
cosas de querer y no tener, ¿será?
cosas de querer a veces, solo eso.
Ayer y hoy te llevo, bueno, es un decir,
en mi mente te  encierro, o algo así,
para tenerte sorbo a sorbo,
para libar  siempre de ti, o algo así.
Bueno, ya lo sabes amor, es un decir.

eliseo.

Como lo hemos comentado en ocasiones en esta columna, las construcción de la pareja al estilo occidental; fenómeno reciente por otro lado, nunca ha funcionado en la práctica, según lo que se nos enseña desde la infancia: a las niñas se les programa para que llegue un príncipe azul con el que se casan, tienen hijos y son felices para siempre. En cambio al niño se le  programa culturalmente para ser el hombrecito de la casa; perro guardián del honor de la familia y el hogar, ubicado invariablemente en la vagina de las mujeres de la misma, (quién ha leído mis libros lo sabe muy bien). Obviamente que hay una asignación de roles predeterminado: las niñas pasarán de ser las princesitas de papá, a reinas de la casa; mientras que el niño  se queda solo con el compromiso que se le ha asignado desde la infancia, sigue siendo el guardián hombre de la casa, vigilante de  honra y hacienda.

Sobre esta gran ilusión se construyó el sistema de vida familiar que hemos asimilado en el mundo occidental católico; basado en el sistema de pecado y castigo, como manera de control;  el problema es que es un modelo utópico con pocas posibilidades de sostenerse en sus principios filosóficos..., amarse, apoyarse y respetarse hasta la muerte.

No es una mentira, es una utopía, la diferencia consiste en que, mientras, la mentira es una forma de tratar de engañar, tomarle el pelo a alguien, en el mundo de la utopía se alude a un deseo por alcanzar algo que está fuera de las posibilidades; lo utópico es lo inalcanzable, pero no necesariamente falso.

En esta construcción ideal, como no se puede mantener permanentemente en la vida cotidiana de pareja, hemos creado un mundo de deseos callados, a veces oscuros, a veces clandestinos, pero invariablemente prueba real de la imposibilidad de ese mundo fiel a las promesas o votos, según se le quiera llamar. Algunas personas mantienen una actitud de resistencia a la tentación y el deseo de sentir  o al menos desear algo diferente a lo que se tiene en una relación. Así es como se van quitando los velos del cerebro culturalmente adoctrinado para imaginar y esperar lo imposible: fidelidad ciega e irreflexiva.

Por el contrario, se entra en una relación de negociaciones permanentes en que cada parte sabe que algo pasa que no concuerda con lo que se les había enseñado en la infancia: La princesita transformada en reina, no es deslumbrante a cada momento, es una mujer con errores y defectos, y algunas cualidades que se destacan de manera importante, pero no es una reina o algo parecido. Por su lado, el hombre es una persona que llega a la conclusión de que realmente hay muchos hombres como él, que la idea de ser el gran guardián y proveedor no le ayuda precisamente para mantener el deseo de sensualizar con su pareja; lejos de ello, esta actividad le inhibe en cierta manera y descubre que el sentimiento de responsabilidad tiende de convertirse en un lastre de la libido por lo que sistemáticamente el deseo se va deteriorando, hasta que un día se descubre que, cuesta trabajo mantener la idea del deseo y búsqueda regular de su pareja. Las preocupaciones económicas y de seguridad toman un lugar importante, hasta que se llega a una etapa horriblemente temida... ¡la rutina!

Cuando llegamos a esta parte; simplemente no existen reinas y reinos; hay una realidad que nos dice que ya estamos aburridos de hacer siempre lo mismo, comer lo mismo; y no es tan cierto eso de que lo importante es preparar el pollo de maneras diferentes para no desear los frijoles de la casa vecina. Por desgracia eso no funciona así; pase lo que pase, regularmente se desean esos frijoles de la olla de la casa vecina, más que nunca se desean y se saborean.

Así es como en las parejas se han fabricado el complicado comentario que en ocasiones nos hace sentirnos humillados... "HOY NO QUERIDA, QUERIDO..., ESTA NOCHE NO PUEDO..., MAÑANA TENGO QUE MADRUGAR..." -No es que no sea cierto lo de madrugar-; lo que sucede es que no hemos aceptado la mentira en que estamos montados desde que nos amancornamos en la etapa del noviazgo, vamos fabricando, tejiendo una red de mentiras cómplices que generan una utopía: el amor romántico ideal inexistente... pero muy deseado... anhelado.

No, nunca las parejas se han construido con valores verdaderos, al contrario, se han construido con  buenos y grandes sueños y deseos, amén de las esperanzas, pero montadas sobre una utopía, alimentada con mentiras. Las personas no se unen a partir de querer destruirse, normalmente lo hacen  con buenos proyectos emocionales, simplemente que la construcción cultural desde la que se hacen no es objetiva. Nadie puede cumplir la promesa de amar toda la vida, es imposible, no olvidemos que el amor es una ilusión, no existe, en cambio se pueden construir procesos amorosos importantes y grandiosos; pero lo que es hoy, no hay forma de asegurarlo para mañana; ni usted ni su pareja serán los mismos, ese es el reto de permanecer juntos, saber que nada está asegurado, y tener la confianza de comentar que algunas cosas ya no pueden ser como eran; pero que de alguna forma están ahí, y a su manera intentan explotar el recuerdo y la capacidad de fantasear tratar de   reaprender a desear con las nuevas condiciones del hoy. De esa manera podemos intentar deja de lado las frases molestas y los inventos, o ciertos, dolores de cabeza. Por que, aunque no lo crea, muchas veces si duele la cabeza por no saber decir a nuestro acompañante que no tenemos deseos de sensualizar y sexualizar con él o ella.

Desde luego usted brincará de coraje sintiendo que le robo su derecho a decir que usted si cree en el amor y que lo ha visto en sus manos, es su derecho vivir así; después de todo , es su vida y su capacidad de asimilarla; y si nunca ha sentido dolor de cabeza ante la necesidad de intimar con su pareja, o no ha tenido que argumentar que no es posible hoy... porque tiene  que madrugar..., o no ha tenido deseos de comer de la comida de los vecinos...aunque sean simples frijoles; pues le diré que lo entiendo, o al menos trato de entenderlo.


Un abrazo.

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