jueves, 3 de marzo de 2016

7377. EL QUE TENGA OÍDOS QUE OIGA.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El que tenga oídos que oiga.

Nothing to kill or die for. (Nada porqué matar o morir). And no religion too.
(Ni tampoco religión). Imagine all the people. (Imagina a toda la gente). Living life in peace. (Viviendo su vida en paz).
John Lennon


La humanidad se encuentra al borde del suicidio, es una frase del Papa Francisco que ve la amenaza que se cierne sobre la humanidad, pero la mayoría de sus pastores siguen sordos y ciegos, no lo oyen ni lo ven. Igual que los políticos mexicanos aplaudieron al Papa cuando éste lanzó duras críticas al sistema, pero sin mencionar a los responsables. Que la humanidad está al borde del suicidio es una frase que señala al propio hombre como causa de su destrucción y en el corazón del asunto, el odio como la energía que mueve todo el sistema, el odio a sí mismo, el deseo de autodestrucción, con la sublimación de los verdaderos motivos.

Dicen que se está dando una evolución de la conciencia humana, que cada vez los seres humanos somos más conscientes de la unidad del Todo, que estamos mutando hacia una conciencia universal que nos permita mantener una relación de respeto con la vida en todas sus manifestaciones, con la Tierra, con la galaxia, con el Multiverso.

Visto desde otro planeta, es suicida el sistema de vida en la Tierra porque es irracional dedicar energía y miles de millones de pesos a la guerra, a la construcción, el uso y el abuso de  armas tan potentes que van a destruir a la humanidad, la tercera guerra mundial se escribirá en mayúsculas porque las otras guerras mundiales no tenían el potencial destructivo que se posee hoy. La tercera guerra mundial en caso de que no acabe con el 95% de la humanidad, será un gran negocio, que concentrará el poder económico, político y social en unas cuantas manos, las mismas que manejan los hilos de las finanzas, la política y la economía. La guerra sería un mecanismo de despoblación de un planeta saturado, enfermo.

La otra gran amenaza, el calentamiento global es sólo consecuencia del consumismo, el sistema económico inhumano porque concentra la riqueza y el poder en unas cuantas familias y envenena al planeta agotando sus recursos naturales. El maltusianismo tiene razón, la explosión demográfica hará insuficientes los recursos naturales que se agotarán definitivamente además de los efectos en la naturaleza del calentamiento global.

Sin contar con otras muchas amenazas latentes y reales como la manipulación genética para crear virus, mosquitos transgénicos (el zika) y provocar pandemias, y miedo como nunca antes en la historia de la humanidad.

La violencia interna en los países, las guerras contra el crimen organizado, todo eso abona al miedo como estrategia de contención social, que con Donald Trump (este sujeto me recuerda al tragicómico Adolf Hitler). El impulso a Donald Trump en Estados Unidos viene del miedo que se ha introyectado en el incosciente colectivo por todos los medios, viene del temor a la diferencia, a los inmigrantes.

Todo ese panorama dantesco sin mencionar la posibilidad de que un asteroide nos convierta en polvo estelar, por si fuera poco.

Sólo nos queda la esperanza, seguir imaginando un mundo diferente, adoptar un estilo de vida sencillo, vivir en armonía con los demás, amar la naturaleza, pero también votar, organizarse, enseñar, aprender y lograr la unidad. Este movimiento ya está en marcha en México y en otros países, parece casi imposible ganar ante el embate del sistema neoliberal que impulsan desde las sombras los señores de la guerra que han sabido dominar a los políticos y sus partidos de casi todos los países, convirtiéndolos en sus vasallos.

El desarrollo de la conciencia a niveles superiores, como en Cristo y Buda, en la mayoría de los seres humanos permanece adormecido, si no hay un despertar masivo, la amenaza se hará realidad. Mientras tanto, lo mejor es imitar la actitud de Martin Luther King, que decía: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.”

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