domingo, 13 de marzo de 2016

7397. RETORNO ETERNO A LA MUJER.

LA ECONOMÍA  Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Referencia inevitable al esfuerzo para merecer, se nos plantea la idea de la mujer como la meta del principio y fin de gran parte de las razones de nuestra vida; partimos de una verdad incontestable: es ella principio y fin de la existencia, y gran parte de los proyectos de que se compone el trayecto llamado ciclo de vida.

Históricamente, es un ser hermoso y gozoso que el hombre se ha encargado de confundir, y en no pocas ocasiones ha contaminado con intereses más enfocados a las ideas de mercado. Originalmente, la mujer era un ser  libre, fuera de prejuicios construidos, regularmente sobre y en contra de su cuerpo. Ella nace con principios emocionalmente superiores a los del hombre; tan es así, que miles, millones de hombres homosexuales lo manifiestan cuando en lugar de vivir sus deseos sexuales con los del mismo sexo como lo que es, una simple elección; en lugar de eso, se dedican a imitar burda y pendejamente la voz y ademanes muy propiamente femeninos, y a la menor provocación se apropian de sus ropas íntimas, para ponérselas, al tiempo que las maldicen, por saber que  el mercado y los caprichos masculinos se las han asignado de origen.

La mujer nace y vive desnuda; luce su belleza desde su adolescencia que rompe con los moldes infantiles invencibles...; difícilmente alguien no se doblega ante la sonrisa de una niña; es la expresión de la belleza por disfrutar, aplaudir y proteger, es la belleza de la humanidad tierna. Con la adolescencia ella nos manda el mensaje de que se inicia esa otra belleza que es capaz de provocar locuras, e incluso guerras, amén de las tragedias literarias: Troya; Romeo y Julieta, Penélope en la Odisea.

¿Por que renunció a vivir desnuda?

Mentira, nunca renunció a vivir como tal, puede ser que el hombre en su envidia por verla despuntar en belleza superior a la masculina ideó, probablemente, el concepto de vestido, en lugar de simples accesorios para cubrirse del clima. Probablemente fue un acto de envidia lo que propició que se fuera ordenando que se cubriera su belleza, que la ocultara; de esa forma, la masculinidad no quedaba tan en desventaja.

No hay un solo argumento en favor de la ropa; la justificación climática se resuelve con cubrirse según la región, para el calor extremo o el frío, pero no hay absolutamente más argumentos; de origen, una mujer desnuda es hermosa, en cada una de sus partes, sin embargo, una de las creaciones más peligrosas del hombre la castró en su derecho a ser libre, la invención de la religión monoteísta  es la encargada de alojar en el cuerpo más hermoso de la especie el sentimiento de culpa... ¿culpable por ser más hermosa que el hombre?  Efectivamente; ese es parte de su pecado... ¡ser más hermosa y estética que el hombre! Ante los ojos del creador de la religión; no olvidemos que todas las sectas llamadas pomposamente religiones, han sido creadas por hombres, a imagen y semejanza de sus necesidades e intereses; donde la mujer es una parte, pero siempre adecuada a los intereses del varón; si lo duda, solo busque y verá como encuentra. Así es como se instala la idea de pecado a partir del cuerpo femenino, su belleza incontestable, y la gran necesidad que él representa al hombre su presencia; así se inventa la palabra "pecado", una creación perversamente diseñada para lastimar a la mujer... ¡por lucir más estética que el hombre! Vea usted como los hombres andan por la casa en calzones y sin camisa... y a lo más que llegan los comentarios de quienes los ven es... ¡ay, tápate esa panza... mira nada mas, date un baño...! Claro, la mujer debe andar muy tapadita... ¡nuca enseñar los calzones..., no digamos andar descubierta en el torso..., de piruja no se le baja..., pero todo el mundo quiere, desea..., busca verla..., verla... desearla... y en lo posible tenerla!

Esa es la gran diferencia.

¿La belleza es un castigo?

Hasta que nos demuestren lo contrario, podemos afirmar que efectivamente se parece demasiado a un castigo por parecer y lucir mas estéticas que el hombre, eso no es cualquier cosa para la soberbia del asumido como padre del pensamiento teológico.

No es que dejen de ser hermosas por tapar, y a veces negar su cuerpo, simplemente es una forma de reconocer que no se sienten libres de ser y vivirse como lo desean, por el contrario, están obligadas a ceñirse a los patrones de cultura que se les han diseñado... ¡desde la insinuosa Eva, el resto queda explicado! se les dice como deben actuar, caminar y vestir; bástenos ver lo que se hace de ellas en los concursos de belleza, o realitys que transmiten en la tele, en cada evento ella son deformadas en función a las necesidades de los hombres y el mercado, que parece ser del género masculino también, ellas cambian su hermosa sonrisa, por una gesticulación perversamente tonta que suponen les permitirá ganar los concursos. Con ello, es evidente que renuncian a su belleza natural, desde luego, entran a un sistema de comparaciones perversas que corresponden a las necesidades y apetitos del hombre. Siempre del hombre y sus intereses.

¿Por qué escribo este día en relación a la mujer?

¿Y por qué no? acaso hay algo más importante en un momento dado que nuestra especie y su comportamiento, pesemos nada mas lo que hemos hecho de nosotros a fuerza de ser destructivos y violentos; nos comportamos como unos monstruos de la naturaleza, destruimos, lastimamos; y al final, pase lo que pase, siempre queremos regresar al origen de todo; al sentido más elemental de la vida..., identificarnos con una mujer como forma de ser y justificarnos sobre la tierra.

En la obra de Juan Rulfo llamada Pedro Páramo; el señor Don Pedro  es señor de vidas y hacienda en toda la región de Comala; pero todo lo quiere para una mujer, para el amor de su vida, para Susana San Juan; le dice, todo lo quería tener para ti; pero no quería tener cualquier cosa, lo quería tener todo... para ti. Otelo siempre supo que lo que tenía no era suficiente para el amor que le tenía a Desdémona, y ante el temor de que otro le diera algo más que él... ¡prefirió matarla!

Por eso inventamos el pecado del cuerpo en la parte más hermosa de la especie humana, así se les obligó a tapar su belleza a las mujeres... por ser, en primer lugar hermosas, y en segundo por lucir más estéticas que el hombre. Nunca se inventó religión alguna enfocada a la emancipación femenina, todas fueron creadas para castigarlas... ¡cabronas... por ser tan hermosas...!


Un abrazo... y gracias eternas a cada una y su imagen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: