lunes, 14 de marzo de 2016

7403. PRÍNCIPES REBELDES.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Príncipes rebeldes.

Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.
San Agustín (354-430)
 Obispo y filósofo.


La gran mayoría de obispos mexicanos pertenecen a la época feudal, se sienten dueños de sus respectivos feudos en donde viven como príncipes. Nada qué ver la forma de vida de estos clérigos con el Evangelio, están tan alejados de Cristo como Plutón del Sol. No tardaron mucho los príncipes de la Iglesia en mostrar el cobre y en un editorial de semanario Desde la Fe cuestionan al Papa Francisco que en su visita a nuestro país los puso como se dice vulgarmente, como palos de gallinero.

El editorial confirma que el Papa tenía razón, el episcopado mexicano está dividido, y es que la Iglesia no es monolítica, nunca lo ha sido. Al interior de la Iglesia existen varias Iglesias, la más ostentosa es la que forman los altos jerarcas que se han puesto abiertamente del lado de los poderosos de este país, la mayoría son amigos del lujo, los buenos vinos y los banquetes, otros no ocultan su gusto por los placeres de la carne y por la bestial fiesta brava, el toreo.

Un ejemplo emblemático de los obispos-príncipes es el padre para Franz-Peter Tebartz-Van Elst (en la foto bajando de su auto deportivo último modelo), mejor conocido como el “Obispo de lujo” porque gastó más de 30 millones de euros en la remodelación de su obispado, el angelito es alemán pero representa muy bien a los obispos mexicanos entre los cuales se cuenta el millonario Onésimo Cepeda, que ya se retiró del cargo, pero su ejemplo de vida principesca y de gusto por el poder, los políticos y la fiesta de toros, dejó escuela.

Pero hay otra Iglesia, la que integran algunos obispos, son sólo unos cuantos, tan pocos que se pueden contar con los dedos de las manos. Ellos son el único apoyo de la Iglesia de los pobres, la que se parte el alma cada día junto a los migrantes, los obreros, los jornaleros y los que no tienen nada, los excluidos del sistema. Esta Iglesia, oculta a los reflectores de la fama, se mueve por el amor del Espíritu, es la que vive en comunidades de base compartiendo todo lo que tienen, resistiendo los ataques que vienen desde dentro de la propia Iglesia, la de los poderosos.

Detrás del editorial del semanario se adivina la mano del arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, un sujeto que sufre paranoia y bien justificada porque protegió a curas pederastas que deberían estar en la cárcel. Algunas de las ideas expresadas por Rivera Carrera en sus homilías, en especial la de una Iglesia perseguida y acosada, reaparecen en el editorial.

Según una encuesta de Creer en México la Iglesia mexicana conserva la confianza de las mayorías con 6.8 puntos, pero los obispos están reprobados con las calificaciones más bajas en tratamiento de abusos sexuales (18%), autoritarismo (25%) y transparencia (30%); la Marina (7.3%) y el Ejército (6.9%) son las instituciones mejor calificadas. Los que conservan el último lugar en la confianza de los mexicanos son los policías (4.9%), los senadores (4.9%), la empresa Telmex(4.9%), el sindicato de Pemex (4.7%) y  los políticos (4.6). Televisa, el presidente de la república y el consejo coordinador empresarial también están reprobados.

La opinión pública los reprobó, el Papa los regañó pero los obispos no se quieren enterar de la pésima imagen que tienen y en vez de renunciar a sus fortunas, optaron por ponerse al brinco, es difícil renunciar al poder, el dinero y los placeres.

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