jueves, 17 de marzo de 2016

7430. DE OTRO NIVEL.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

De otro nivel.

El poder y la fuerza son diferentes, la fuerza es coercitiva, es violenta, es doctrinaria y necesita un móvil, una causa, un punto de apoyo; ejemplos de la fuerza son el ejército, las armas, la ley.  El poder es silencioso, invisible, no requiere móviles ni argumentos, no necesita puntos de apoyo, el poder es energía espiritual.
                                              

No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.
Victor Hugo (1802-1885)
Novelista francés.

Otra manifestación del poder y su preeminencia sobre la fuerza es el arte en cualquiera de sus expresiones, el arte transforma al ser humano, lo colma y le recuerda su poder de crear, su esencia divina. Una manifestación del arte es el fútbol cuando se juega al nivel de la Liga de Campeones y cuando aparecen artistas y equipos de otro nivel. Los juegos del pasado miércoles entre Barcelona contra Arsenal en España, y Bayer Munich contra Juventus, en Alemania son de otro nivel. Sólo ví algunos minutos del Barza-Arsenal  y los últimos minutos del juego entre Bayer Munich y Juventus, pero fueron suficientes.

Ví un gol del uruguayo Luis Suárez, el gol que todo jugador quiere anotar, ví como el brasileño Neymar acaricia el balón y éste lo obedece, ví a Messi anotar uno de sus goles increíbles haciendo uso de su magia; ví los últimos minutos del juego cuando el Bayer remontó en tiempo de compensación el 2-0 que le había impuesto la Juve italiana. Fue una demostración de poder mental, de luchar hasta el último minuto por algo que parece imposible.

Es verdad, el fútbol ha sido utilizado por dictadores (cómo olvidar Argentina 78 cuando se manipularon resultados de partidos trascendentes del Mundial mientras se asesinaba, desaparecía y torturaba a los ciudadanos), ha sido y es un instrumento de enajenación de las masas,  sistemas como el que la partidocracia ha impuesto en nuestro país (la dictadura perfecta)  utilizan el fútbol para domesticar a las masas.

Pero el fútbol también ha sido símbolo de liberación; entre muchos ejemplos sobresalientes está el del futbolista austriaco de origen checo Matthias Sindelar. Cuenta la leyenda que el mejor jugador austriaco de todos los tiempos jugaba con una notable elegancia y como goleador brillaba su arte en elegantes remates que casi siempre iban al fondo de las redes. Su elegancia le ganó el apodo de “El Mozart del fútbol”, pero su mejor título se lo ha dado el pueblo austriaco y el pueblo europeo, el símbolo de la libertad frente a la opresión. El l3 de abril de 1938 los nazis organizaron un partido entre Alemania y la anexionada Austria, todo estaba programado, debía ganar Alemania para ensalzar los valores de la raza aria. Hitler quería festejar una victoria contundente contra uno de los mejores equipos de Europa en ese momento gracias a Sindelard. El equipo alemán obligó a los jugadores de la selección de Austria a enrolarse al equipo alemán, todos obedecieron menos Matt, el indomable que se negó a jugar para el equipo de Hitler. Sindelar era un patriota austriaco y uno de los mejores jugadores del mundo. A la cabeza del equipo de suplentes de la selección de Austria, Sindelar controló el juego, anotó un gol y llevó a Austria a ganar el partido por 2-0. No sólo fue una victoria moral sobre el nazismo, después de anotar el gol, Sindelard en vez de hacer el gesto nazi, celebró bailando frente al palco de los jefes militares alemanes encabezados por Hitler, que lo condenó a muerte.

Fue el último gol y el último juego de la vida de Sindelard, el futbolista que hizo del fútbol un arte mágico, como una sinfonía de Mozart. El futbolista tuvo que vivir oculto el resto de sus días. La mañana del 29 de enero de 1939 fue hallado muerto con su novia en su casa. La policía dijo que había sido un suicidio y cerró el caso.

Sindelard era un jugador de otro nivel, a los 14 años debutó con el el fútbol profesional con el Austria de Viena, a los 16 años jugó con la selección de su país y lo más importante: nunca se doblegó frente a la fuerza de Hitler. ¡Que viva el fútbol!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: