viernes, 18 de marzo de 2016

7434. ¡TRUMP PARA PRESIDENTE!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Trump para presidente!
Si este menda creyera en la existencia de la industria editorial mexicana, ya estaría escribiendo un libro que sería un hitazo de ventas: “¿Por qué quiero que Trump sea presidente?” (aunque por humildad intelectual podría titularse, “La increíble y triste historia del cándido Donald y los hispanos desalmados” o “Cien años de contrariedad” o incluso  “El amor en los tiempos de Trump”… quien sabe).

El del teclado tiene la convicción profunda, allá, en un rincón del alma, de que desgraciadamente, Trump no se alojará en la Casa Blanca. Debería. Dios personalmente debería encargarse del asunto, digo, en otras nimiedades sí se ha metido antes (como cuando no respetaron Su dieta Adán y Eva), y esto es un asunto de justicia divina (preventivamente, sólo para el caso de que sí llegara, se le advierte encarecidamente don Donald que se cuide mucho, porque en su precioso país los wasp ricotes y políticos, balacean presidentes casi por deporte, cuídese mucho, que ya por a’i lo andan buscando, son muchos hombres no lo vayan a matar).

Y debería llegar por lo que diría el libro que no escribirá su texto servidor. En primer lugar para que se entere (porque si la incultura y la ignorancia dolieran, se gastaba don Donaldito su fortuna en analgésicos), que sería Presidente de un país latinoamericano… bueno, tal vez no tanto y no ahorita, pero al paso que van no falta mucho, nomás cheque estos datos:

La población en los EUA, de origen latinoamericano (lo que sólo los inmensamente ignorantes yanquis llaman “hispanos” o “latinos”), en el censo de 2014, llega casi a 55 millones 400 mil almas, a los que habría que sumar los 3 millones 600 mil de Puerto Rico -estado libre asociado de los EUA-, y los 9 millones de inmigrantes indocumentados que no contaron al hacer el censo (nomás faltaba), lo que arroja un total de más o menos, 68 millones de latinoamericanos (de los que 33.5 millones son tenochcas, nada más)… y si son en total 316 millones de habitantes, ya rondan el 22% los hispanohablante; sin contar 7.8 millones de yanquis que están aprendiendo español; y sin contar tampoco  a las novias, amiguitas y esposas de sus patrones, a las que nuestros esforzados representantes de la raza les enseñan castellano por vía uterina… (y aprenden, ¡oh, sí!).

En segundo lugar, debería llegar a Presidente el Lord del Copete, para que se le estalle la úlcera que seguro sufre (digo, esa mala uva en que vive se debe a algo), al enterarse que por norma, los sitios web oficiales del gobierno de su blanquísimo y sajón país, son bilingües inglés-español, incluida la Casa Blanca, la Biblioteca Nacional de Medicina, el Medicare y el FBI, que funcionan en español-inglés o no funcionan. Pa’que se lo sepa. don Trump.

También es ferviente el deseo de que don Trump sea presidente de la tierra de las barras y las estrellas “forever”, para que se vea obligado a aprender español o algunas frases, porque cuando menos en Florida, Texas y California hay siete ciudades en las que el 70% de la población habla español (como la gente), y a ratitos, algo de inglés (está muy mal visto); aparte de que en California, New Jersey y el resto de Florida, más de la mitad de las personas oyen mariachi, salsa y rumba… pobre tipo este, se va a infartar si se entera que entre 2000 y 2010, en Pensilvania creció el 82% la población hispano hablante; en Delaware el 96% y en Maryland el 106% (datos de la Oficina del Censo de allá)... y no hay que ser crueles, que no se entere que en el estado de Nuevo México hay más latinoamericanos que blancos. “Sorry, mister”.

(Y la discreta mención de allá arriba a “The Stars and Stripes Forever”, la reina de las marchas yanquis fue autopase del perverso López, para ver quién le cuenta a don Trump que esa que es oficialmente la “National March of the United States of America” -su marcha oficial, que es preciosa-, la compuso un tal John Philip Sousa… a ver, fíjese bien: Sousa, sí, hijo de descendientes de español-portugués, inmigrantes pues, de esos meros que no le gustan a don Copete, “hispanos”: lero, lero).

Sí, que llegue. No sólo por la dicha inicua de purgar a nuestros políticos que tendrían que abandonar su baboso y a ratos traidor romance de lengüita con el tío Sam, sino para ver qué hace Trump con una masa de indocumentados apestosos, “cafés”, delincuentes, violadores, asesinos, que él desprecia y producen el 8% del PIB del país más poderoso del mundo (por ahí de 600 mil millones de dólares anuales), y sin contar, no se me distraiga, a los que están allá legalito, con papeles y muchos nacidos gringos (pero guadalupanos, celebrando el 5 de mayo y al borde de un síncope en cuanto identifican el primer compás del “Son de la negra”).

Don Trump debe llegar también para que sí se construya el muro (cosa que habría que cabildear para que se le exija la cumpla y sí lo haga), por varias razones, la más importante por la cantidad de trabajo que le va a dar a los mexicanos que viven allá (ya ve que ha estado difícil la situación): sin esa mano de obra no hay muro; la segunda, porque va a ser muy divertido que nos lo venga a cobrar; la tercera, porque con y sin muro, el tenochca y nuestros hermanos de raza van a seguir pasando, pero con menor riesgo, ya sin cruzar el desierto (luego habrá de ponerle muro a las costas y se verá obligado a construir otra barda de otros 3 mil kilómetros, nomás que para abajo, porque va a tener más túneles la frontera que un queso gruyere; y luego la mitad de su fuerza aérea vivirá correteando avionetas, papalotes, globos… ninguna barda ha servido en la historia, ni la barda de China, que le decimos muralla nomás por burlones).

Y entre muchas otras razones por las que fervorosamente se le pide a Diosito chulo que sí lo haga Presidente, es para que se entere que sin chicanos no tiene ejército, porque el 13% de sus soldados son “hispanos”; y porque es tan necio, que es capaz de correrlos y a lo bruto acaba con la hegemonía mundial gringa.


Sí, que se joda: ¡Trump para presidente!

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