domingo, 20 de marzo de 2016

7444. CHISTES, RELATOS, LEYENDAS Y CUENTOS.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México, Para
Tenepal de CACCINI

LA HISTORIA DEL PISAQUEDITO, DE LOROLENCHO Y DE       CASIMIRA.

Octava parte.
                                       
La convivencia en la casa de Rufina para constatar que el Pisaquedito empezara a cantar a las cinco de la mañana ajustándose al horario de verano continuó una hora más en que los chiostes y las charritas tenían a todas muertas de risa y ya luego poco a poco las mujeres fueron abandonando la casa, de verdad que iban muy contentas, ya tenían que contarle a sus maridos y a otras amistades.

Ruperta llegó presurosa a su casa a hacerle el desayuno a su marido llamado Everildo que ya estaba presto para irse a trabajar, era el encargado de una tienda de abarrotes de allá por la salida a San Juan Palmira y la plática de sobremesa giró en torno a lo que había visto en casa de Rufina.

Mira- le dijo- afigúrate que la comadre Rufina tiene un gallo llamado Pisaquedito que aparte  de verse altivo, así como si fuera de la alta sociedad, pues resulta que ajusta la hora de cantar al horario, ya sea de verano o de invierno y yo vi cómo eso hace un rato sucedió.

No me vengas con, con tonterías, con babosadas que ya sabes que me molesta que las digas- le refutó el marido a quien llamaban Every- eso no puede ser cierto , no existe gallo que haga lo que dices, son animales no seres humanos y los gallos no tienen inteligencia, lo que pasa es que te haz de haber tomado algunas copitas de mezcal allá con la comadre y por eso viste y oíste cosas que no existen y no me vayas a salir con que ahora ya todas las mañanas te vas a ir a casa de la comadre.

Pos no, -dijo Ruperta- , no tomé nada y ya sabes que ni Rufina ni Casimira toman vino y lo que te digo es cierto, yo también no creía y por eso muy temprano en la mañana, antes de salir el sol cuando la hermosa luna ha terminado su recorrido por el firmamento, cuando ya hizo su rondín,  me fui a casa de Rufina a ver si era cierto lo que me contaron del gallo, y afigurate que a las cinco de la mañana del horario de antes, el gallo no cantó y pasaron los minutos y no cantó y pos nos fuimos a sentar una hora a esperar, claro mientras tomamos café y comimos de ese sabroso pan disque es de Patamban, y de verdad que está exquisito, más el de trigo que aun cuando no tiene una vista antojadisa, al probarlo ya no puede uno dejar de comerlo,  y mientras esperábamos pos empezó la plática y ya luego hasta charritas contaron y así estuvimos hasta que una hora después el galló cantó Lo que te digo así sucedió, además estábamos como veinte personas y entre ellas la primera dama del municipio y ni modo que todas nos equivoquemos y nadie tomó vino ni se drogó, lo que te digo es cierto y además el gallo canta como ninguno de bonito, así como te lo digo  es cierto y debes creerme.

Pos mira- dijo el marido- te creo con sus  respectivos asegunes,  porque eso me parece muy fantasioso, si a mis amigos les cuento eso me van a decir que de cuál tomé o fumé. Mira- le dijo Ruperta- ese gallo llamado Pisaquedito sí que es digno de que se le hiciera un monumento que podría quedar a la entrada del pueblo porque hasta parece que tiene inteligencia y mira que es re bueno p’a pisar a las gallinas, tiene una técnica muy especial y efectiva y luego afigúrate que un perico que tiene Rufina que se llama Lorolencho que a todas las que estábamos ahí que nos dice piropos, bien caramba que es porque nos chulió las piernas, claro que ya después se hizo el tarugo y se quedó como dormido.

Bueno- dijo Everildo- eso sí te lo creo porque a los pericos les fascina ser majaderos y malhablados, disfrutan siendo así y bueno quédate con tus cosas que ya me voy a trabajar.

Pues en general, en la casa, de las que asistieron a comprobar lo del mentado Pisaquedito, el tema de conversación entre los esposos no era otro que lo que había sucedido por la mañana en la casa de Rufina, claro que la mayoría de los maridos estaban incrédulos y juzgaban de zafadas a sus mujeres, eso no podía ser cierto pero como había que empezar bien el día, algunos optaron por seguirle la corriente a sus mujeres, total, como dijo Sabás el molinero: es mejor que la vieja esté contenta aunque sea por estar contando tonterías a que esté enojada y ni el almuerzo me haga y luego para qué quiero mala noche y además pos bastante se friega en la casa y es bueno que se vaya con las otras mujeres y cuenten charritas.
  
Ya por la noche en la cantina, de igual manera los señores comentaban lo que les habían contado sus señoras y los desconfiados e incrédulos, daban visos de creer lo del mentado gallo y se carcajearon cuando tocó contar lo del Lorolencho, miren- dijo Atilio – es probable que en estos momentos el mentado perico nos esté escuchando así es que demos rienda suelta a las maldiciones para que se las aprenda,. Brindo por ese buen alumno que tenemos- interrumpió Esmeregildo -, que ese perico se convierta en nuestro ídolo. Y la plática entre los tomadores continuó hasta avanzada la noche…,


Continuará

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