martes, 22 de marzo de 2016

7455. INFIELMENTE FIEL TE QUIERO.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LAS HORAS Y LOS DÍAS.

A veces te busco con miedo de encontrarte,
manía de sentir que algo falta, más que eso,
será que en ocasiones extraño un beso,
ese beso que un día quedó en ti preso,
beso hijo del exceso, del sabor de olvido,
caricia que narra el seceso nunca ido,
que cuenta en silencio y sin prisa, esa,
nuestra pequeña historia de amor.

eliseo.

-¡Pssssiiittt... pssssiiittt!
-¿Qué quieres...?
-Proponerte que seamos muy, pero muy discretos en nuestra locura de amor..., vamos, que sea tan intima, que nadie siquiera lo imagine que nos amamos hasta la  locura.

-¡Ummm... pendejo, pues yo cuando te he querido... estás loco!
_¡Peeeeefecto cariño... te sale casi natural; nadie lo va a sospechar...!
-¿Eres idiota o qué...? ¡Vete al diablo!
- ¡qué bárbara... hasta a mi me convences...!

Entre los grandes problemas de la vida en pareja se encuentra la desinformación y el exceso de datos que hace las veces de fuentes de información, que para nada ayudan a la consolidación de la relación.

El modelo masculino nació desigual, contaminado y tóxico; su diseño fue a imagen de las necesidades del hombre dominante; por lo que el hombre tierno y sencillo no tiene lugar o se le tolera apenas; es por definición una estructura en que la fuerza masculina y su control han de dar pruebas sistemáticas: mandando en salón de clases, en el patio de recreo donde las niñas han de contar con espacios marginales, siempre y cuando sean los profesores los que les consigan estos. En el noviazgo el novillo es el que va a casa de la novia; ella espera modosita y fingiendo tranquilidad ante la prisa y ansiedad por que el desobligado de su novio se tarda en llegar; él, al final de cuentas se pavonea sabiendo que en casa de la novia se convierten en sus cómplices guardianes, para que la novia no salga por allí con otros... ¡para cuidar el orgullo de la familia... claro! ni que decir luego que se casan... se convierte en la señora de... el señor que la ha sacado de la casa familiar... ¡para cambiarla de domicilio y establecer nuevas reglas de conducta!

Por principio de cuentas, se espera que la pareja está obligada a manifestar actitudes parecidas a eso llamado amor, reconocimiento y respeto para el otro: deben verse con admiración, con respeto y deseo; pero eso si, se recomienda que bajo ninguna circunstancia se tengan ideas bochornosamente atrayentes hacia otra persona, eso es pecado. ¡Cuidado con el pecado de mirar a otra persona, desearle, imaginarle, fantasear con ella!

Este es el gran error, por no decir que el pendejismo que se ha cometido durante la historia de la monogamia; suponer que somos taaaaaann, pero taaaaann importantes para la otra persona que no hay necesidad de que piensen, miren o deseen a otras personas, es aquí donde se acomoda la frase apaga sonrisas mensas de la soberbia... ¿¡Quién nos creímos ser para suponer y exigir ese comportamiento del ser que nos acompaña en la aventura amorosa y solidaria!?

Error..., error y tontería; si queremos que se nos respete hay que actuar en consecuencia; si es usted hombre heterosexual, nunca espere ni le pida a su pareja mujer que no piense en otros hombres, los imagine y en ocasiones los llegue  a desear, eso es normal entre personas normales; usted es deseado por su pareja precisamente porque se siente atraída o atraído por los de su género, simplemente ha tomado la decisión que de entre los millones de personas que existen en su entorno, es usted quien le aporta algo diferente en relación a lo que encuentra en  los demás. Lo malo es que los celos e inseguridad le reduce la visibilidad de las cosas, regularmente es más probable que le reclamemos el por qué ha volteado a ver a otra persona... ¡estando nosotros ahí...! para que se solace... se llene... se atasque de miradas amorosas, deseosas, cochinamente candentes; vamos, es la necesidad de nublar la vista del otro... ¡no mires  a nadie más que a mí... soy tu mundo, tu fin...!

Nuevamente error; la mejor manera de entender al otro es pensar lo que somos nosotros..., ¿nos gusta alguien mas aparte de esa persona...? ¿Hemos deseado a alguien más sin que eso signifique que andamos derrapando y ofreciéndonos de entrega inmediata? ¡Es normal, todos en la medida en que tenemos sentimientos de deseo, los encaminamos hacia el sujeto consecuente! si nos gustan las mujeres, vemos en ellas razones para querer, desear, imaginar y esperar...; si nos gustan los hombres pasa algo parecido, la final lo que realmente importa es que nos quede claro que estamos viviendo, sintiendo, deseando y esperando ser parte de las relaciones emocionales entre los seres humanos, y específicamente con quien hemos seleccionado y hemos convenido.

Hasta hoy no se ha inventado una forma de que alguna persona sea absolutamente fiel a otra, no se ha inventado la fórmula mágica para idiotizarle de tal forma que sea imposible que teniendo una relación con el sujeto A, no se sienta atraído (a) por el sujeto B o C. Es normal; de hecho es algo tan común que sería ilógico lo contrario...; mi pareja dejaría de desearme (si es que me desea realmente) si no deseara a los hombres en general como género...; pasa lo mismo con mi situación, no me interesaría nada con ella si primero no deseara a la mujer como género.

¿Se imagina usted que sería de la industria del entretenimiento si no existiera un enamoramiento y deseo del televidente por los estereotipos que le venden en las telenovelas, en el teatro, las películas, las revistas de entretenimiento y modas...? de eso se alimenta toda la industria mercantil... del deseo, la emoción e ilusión con que viven las personas; todas absolutamente son infieles a los patrones de conducta; pero regularmente tratan de que eso no rompa con su relación y compromiso de fidelidad y cariño con alguien específico. Los jóvenes se vuelven locos con el cantante del momento, lo adoran, lo desean, lo sueñan... pero al final terminan amando en la práctica  quien tiene  a su lado; millones de personas cada tarde aman a una persona que ven en ciertas novelas o programas de entretenimiento; se apropian de esa posibilidad de estar cerca de ellos, se evaden de la realidad, para al final del día, estar en brazos de alguien que no se le parece mucho... ¡pero es su realidad!

Si queremos tener una vida menos estresada con inseguridades y brotes de celos y locuras tontas, debemos exigirle menos fidelidad a la otra persona, bien nos vendría disfrutar lo que nos representa y nos ofrece... es lo único que nos toca de esa persona, mujer u hombre, es lo que nos tiene guardado para darnos; por mas que nos aferremos a pedirle, reclamarle o exigirle algo mas; podemos echarnos a llorar o maldecir; pero, hagamos lo que hagamos, ella no tiene más pro darnos; regularmente cada persona ofrece en el plano amoroso lo que tiene para cada persona; no es como en el mercado del sexo, donde cada quien puede pagar por alguien que se dedica al sexo-servicio... según su capacidad de pago..., pero lo único que está comprando es tiempo genital; de ninguna manera adquiere cariño, mucho menos fidelidad, no digamos lealtad.

Si queremos enfermarnos lo menos posible en las relaciones de pareja, dejemos esa actitud pendeja de ¡Mía o mío o de nadie! igual dejemos esa visión chata  sin sentido de que sin nosotros la otra persona no vive, es la peor forma de auto-engaño que podemos diseñar... nadie va a morir de amor... y la infidelidad es una forma natural de vida, cuando se vive de manera leal, termina pro ser alimento para el cariño que les ha unido... para pasar a ser una razón de vida en común...

Claro, usted sabrá lo que piensa. Pero quítese las telarañas, aunque no lo crea... no es tan importante... ni merece todo eso que se ha mentido al imaginárselo...

Un abrazo cariñoso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: