miércoles, 23 de marzo de 2016

7459. BRUSELAS..., PARÍS..., TODO EN NOMBRE DE DIOS.

LA  ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde  Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

HOY COMO AYER

No es que te deje de querer,
nada menos certero mujer,
nada que se le parezca siquiera
me acerca o aleja de esta quimera,
que es buscar en ti abrevar;
pienso que  alejarse es forma de amar, igual,
cuando a oídos sordos se le ofrenda.
Desde luego que no..., no mujer,
quizá hoy te quiero más que ayer,
no es por eso que me alejo,
cansado de luchar y fracasar
contra molinos de viento.

eliseo.

La humanidad no aprende, porque no está interesada en hacerlo,  la lección de hechos que se repiten sistemáticamente  y que dejan estelas de horror y dolor. Hace unos meses París lloró amargamente a sus muertos, luego  realizó un ataque de ira en contra de todo olor a islamismo dentro de sus fronteras; sin embargo, algo los detuvo..., son la capital de los derechos humanos y la tolerancia; así es que la cruzada en contra de los fundamentalismos se atemperó, pero no llegó a los extremos de la mera cacería de brujas. Hoy Bruselas, la nueva capital política de la Unión Europea pasa por el mismo trance, su reacción se le parece; su dolor es parecido.

¿Se fija usted como seguimos jugando el juego de los hipócritas...? vea cuántos actos realiza la humanidad en nombre de un dios...; siempre en nombre de un dios, que, curiosamente, se resiste a asomar ese rostro que se espera sea benévolo y amoroso. Es una vergüenza, pero la única pista que tenemos de él es la idea del reproche, la violencia y la venganza.

Hace unos siete siglos, se realizaron Las Cruzadas, una de las etapas más sangrientas en nombre de la religión, en nombre de Dios murieron miles de personas, bajo el pretexto de rescatar los supuestos lugares santos; quizá nunca se mataron a tantas personas en nombre de esa idea divina; las masacres fueron tales, que cuesta trabajo narrarlo sin un aroma a asco y desprecio.

Con la conquista del "nuevo mundo" se recibió en la colonia de la actual Latinoamérica un sistema de avasallamiento semiesclavista, donde nuevamente se sacrificó a miles, millones de nativos ...¡en nombre de dios! y escudados en el Santo Oficio; que no era otra cosa que un abuso de poder en manos de autoridades cercanas al "santo Papa".

Cuando Bush decidió invadir Irak, realizó un discurso lleno de promesas divinas en que anunciaba que había soñado con Dios,  y, este le había ordenado atacar a los malos, que se estaban armando a la orden de Saddam Husein para atacar a la paz mundial...; del otro lado del mundo, el propio Saddam Husein, en su discurso le informó a su pueblo que Alá, versión de su propio dios..., o vaya usted a saber si otro...hasta que uno de ellos se aparezca seguiremos sospechando lo que sea, y será válido; el caso es que este le indicó que no temiera..., que esta sería la madre de todas las batallas, donde su pueblo saldría victorioso...

Nuevamente en nombre de Dios  se realizó una masacre de un pueblo prácticamente inerme; con un agregado...¡lo vimos por la tele..., eso le aportó rating a las televisoras de occidente..., eso sí que fue negocio!

De entre las cenizas de todos estos ataques a gente inocente surge un grupo "vengador" llamado ISIS... ¡que en nombre de Alá... nuevamente un  Dios, viene realizando ataques en contra de las sociedades en que sus gobiernos han atacado y saqueado a los pueblos musulmanes del Medio Oriente. En su nombre realizan una cruzada en que amenazan continuar poniendo explosivos en lugares donde haya mucha gente... ¡para matar la mayor cantidad de personas!

Este es un recuento vergonzoso de todo lo que la humanidad puede hacer a la sombra de la ignorancia y la imaginación; gracias a ello puede manifestar su maldad a rienda suelta, justificando sus actos destructivos en nombre de un mandato superior...una orden divina. La humanidad ha matado más personas en nombre  de un ser divino que por convicciones de tipo existencial, es decir, se ha contradecido a sí mismo, se embrutece y trata de fingir que no entiende por qué pasan estos sucesos destructivos... ¡siendo su ejecutor!

Hoy el mundo occidental llora solidariamente con Bruselas; los terroristas no atacaron a la capital belga, atacaron a la visión occidental amparada por tres grandes iglesias: la católica, la protestante y la anglicana; todas unidas condenan los atentados realizados en nombre de un dios aparentemente musulmán...; por hoy repudian la violencia... por hoy en occidente nos sentimos agraviados, y obvio, nos duele.

¿Por qué sucede todo esto?

Es una respuesta a nuestra incapacidad para responder ante las dudas que nos asaltan cotidianamente, más complejo se hace el entorno de vida, mas vaga es la respuesta al por qué de las cosas; hoy somos más de 7 350 millones de habitante en el mundo; no sabemos qué hacer con el control de la sociedad misma, sus apetitos económicos y de control; por eso nos resulta tan cómodo encomendarlo a un ser divino, alguien imposible de conocer, pero que indudablemente resulta apropiado para descargar en él muchas de las frustraciones que representa no poder convivir sin interesarnos en los intereses y derechos de los otros..., los que tienen algo que queremos para nosotros; después de todo así, hace siglos, se iniciaron las agresiones entre diferentes grupos, donde, con tal de obtener lo que tienen ellos, terminamos por justificar nuestra agresión haciéndolo en nombre de Dios..., siempre en nombre de él.

Como quiera, este atentado abre la puerta a una nueva invasión a algún país del Medio Oriente, ya los intereses y negocios indicarán a quien culpar...; por lo pronto, esta demostración de violencia le da nuevamente la razón al republicano precandidato a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump..., quizá en nombre de Dios proponga construir una barda y una capa protectora que evite que un musulmán toque tierra en su país... ¿y sabe una cosa...? miles..., millones de electores el van a creer...

Todo en nombre de Dios. Por cierto, en nuestro mundo católico celebramos este jueves y viernes santos como días de guardar, reflexionar; pero curiosamente, nuestro gobierno nos alienta a salir a viajar, divertirnos, visitar las playas y ciudades hermosas del país; salir a gastar dinero a final de cuentas... a disfrutar... ¡pero dijimos que somos muy creyentes... y que todo lo hacemos en nombre de dios... sea pues! Siempre nos quedará el recurso de quejarnos de los "otros" de los infieles..., bueno a alguien hay que culpar.

¡Qué pena por tanta gente que muere en muertes tan estúpidas como las sucedidas ayer martes en Bruselas, y sin embargo, siempre inventaremos el argumento divino por lo que suceden..., mientras funcione!

Por lo pronto usted siga disfrutando de sus vacaciones y sus días de guardar; ya después habrá tiempo para reflexionar... salga a gastar, que para eso se inventaron las tarjetas de crédito.

Lamentando la permanente violencia en que vivimos, espero que usted la pase bien.

Un abrazo y felices fiestas.

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