sábado, 26 de marzo de 2016

7465. CHISTES, RELATOS, LEYENDAS Y CUENTOS.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA HISTORIA DEL PISAQUEDITO, DE LOROLENCHO Y DE CASIMIRA
                                                      Novena parte.

En donde no había mucha felicidad después que las mujeres se fueron cuando ya corroboraron que el Pisaquedito inició la  hora de cantar conforme al nuevo horario, era en la casa de Rufina, lo sucedido con el Lorolencho no tenía contentas a las dos mujeres Su malestar creció cuando, al otro día ya por la tarde y cuando las mujeres dedicaban un poco de tiempo a la costura, vieron que el perico caminaba hacia ellas y se detuvo muy cerca y ahí se quedó en la actitud que ya otras veces había mostrado: quieto como si estuviera dormido y las mujeres lo ignoraron y siguieron en la costura.

 El perico dejó su actitud atarugada y caminó más hacia las dos mujeres, se les quedó viendo y volvió a su pose de un quietud, pero al poco tiempo el perico exclamó ¡qué bien están las dos¡ y más buena estás tú, chula Casimira;  pero qué lástima que sean de la vida galante.

Las dos mujeres se quedaron mudas de asombro por las insolencias del perico. Una mueca de coraje se dibujó en el rostro de Rufina y se encaminó hacia donde estaba el insolente animal al que agarró e hizo un intento por torcerle el pescuezo pero se detuvo y llamó a Casimira.

Mira- le dijo alzando la voz-, este mequetrefe animal ya me colmó la paciencia, algo tenemos que hacer y de ya porque la próxima vez que este inmundo animal hable le tuerzo el pescuezo y se lo echo a los perros.

Sí- dijo Casimira- de verdad ya hasta va a dar pendiente cuando vengan visitas y este salga con sus majaderías, sí, creo que ya debemos darle solución al asunto de este animalejo…

La hazaña del gallo llamado Pisaquedito, causó gran alboroto entre una buena cantidad de los habitantes de ese pintoresco pueblo de Chavinda que también es cuna de hombres ilustres, y admirados comentaban que había sido cierto que el gallo ajustó la hora de empezar a cantar al nuevo horario que inició ese día y más se comentaba en el molino de Sabás pues ya sabemos que en esos lugares las mujeres dedican un tiempo al chismorreo matutino, a eso que ya sabemos: que si fulanita se puso un vestido que no le quedaba o que si a menganita no le queda usar tacones o que si a perenganita los nietos ya le colmaron la paciencia etc.  

De lo que nos perdimos,- exclamó Livia – me hubiera gustado estar ahí para pasar un rato agradable y para oír a ese famoso Pisaquedito que como dicen, tiene una forma de cantar que es un deleite para los oídos y claro que me hubiera gustado escuchar las insolencias del mentado perico, de ése que llaman Lorolencho, háganme el favor, dizque chulió las piernas de las que ahí estaban y las carcajadas de las demás mujeres se escuchaban hasta la esquina, vaya que por fin en el pueblo tenemos algo de qué platicar y es increíble que ésta sea de los animalitos que compró Rufina, háganme el favor, ahora resulta que hasta todas estamos más platicadoras y nos llevamos mejor.

Sí,- dijo Tulia – ya hasta me dan ganas de ir a comprar un perico hablador y también de ir a Tarecuato a ver si me venden un gallo como el mentado Pisaquedito para deleitarme con su canto… Lo malo de todo es que vivo lejos de la casa de Rufina y no alcanzo a escuchar al gallo y claro, menos al perico porque divertidas que me habría de dar al escuchar como hace renegar a las mujeres…

En donde estaban que ni el sol las calentaba eran en la casa de Rufina quien junto con Casimira no daban crédito a las insolencias de Lorolencho, para ellas era un enojo escuchar al perico.

Mira- dijo Casimira- ese malnacido del perico sí que ha aprendido a hablar y de verdad que salió bueno para memorizar, hasta parece que tuviera inteligencia  porque fíjate cómo bien que acomoda las palabras y ya nos agarró de sus barquitos y de sus pen…..principalmente a ti Casimira y todo porque en esa mentada cantina una de las meseras se llama igual que tu y como dicen que está de buen ver pues todos le echan sus piropos y este malnacido de Lorolencho bien que los aprende., Estoy pensando poner remedio antes de que sea tarde, ya ves que dicen que vale más prevenir que lamentar, mira- prosiguió la mujer- considero que lo mejor que podemos hacer con el Lorolencho es llevárselo una temporada al señor cura , estando junto a él y como allá solo se dicen buenas palabras y se rezan oraciones, es seguro que al perico se le olviden las palabrotas que ha aprendido de los que vienen a la cantina y mira, ya cuando haya aprendido de allá y nos lo traigamos, le podemos hacer otra casa allá arriba de tal forma que de la cantina lo puedan ver y el perico pueda enseñarles a rezar y chance logremos que toda esa bola de mal hablados logren mejorar su forma de hablar y puede ser que hasta las dos mujeres luego se vayan a un convento y así nosotras podemos hacer nuestra obra de caridad. Así lo comentaron y así quedó acordado.

Continuará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: