martes, 29 de marzo de 2016

7475. DROGAS Y POLÍTICA.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Drogas y política.

Todos tenemos, por nacer, los mismos derechos. Ningún gobierno puede arrebatárnoslos justamente.
George William Curtis (1824-1892)
Escritor y orador estadounidense.


Las religiones y los partidos políticos (la política) son instrumentos de dominación que se han utilizado a lo largo de la historia para controlar, dividir o eliminar a los “enemigos”. Esclavizar a los pueblos, inocular el odio y acumular riqueza ha sido el objetivo oculto de  los poderes establecidos. Las matanzas por motivos religiosos registradas en los últimos días en Pakistán y Siria son sólo una manifestación más de la estupidez humana y de la perversión de los gobiernos.

La guerra contra las drogas, como toda guerra es estúpida y perversa, un ejemplo de esta política perversa es la guerra contra las drogas impuesta por Estados Unidos desde los años 60s, aunque fue Richard Nixon (en la foto con su cómplice Luis Echeverría), presidente de Estados Unidos, el que lanzó la guerra abiertamente sin mencionar sus verdaderos objetivos: reprimir a los negros, a los grupos pacifistas, a los hippies y a los comunistas; aniquilar a “los comunista” se convirtió en una obsesión de los gobernantes gringos a partir de Nixon.

Un objetivo oculto no descubierto por acuciosos analistas, el más poderoso y que ha dejado enormes ganancias es controlar el mercado negro de las drogas. Miles de millones de dólares engordan la fortuna de los capos y a los bancos estadounidenses, y todo sin ensuciarse las manos, el trabajo sucio se deja a los capos y a las policías mexicanos.

 Más de 50 años después de que los gobiernos gringos impusieran su guerra contra las drogas  en todo el mundo el fracaso es evidente: el consumo de drogas en Estados Unidos y en el mundo se ha incrementado y el saldo en pérdida de vidas humanas es enorme.

En nuestro país los gobiernos cómplices aplicaron la guerra contra las drogas obedientemente, sin dejar de tomar su parte del botín. Ya se sabe que históricamente los gobiernos mexicanos utilizaron al ejército en tareas de vigilancia y logística para surtir la demanda de drogas de los soldados estadounidenses enviados a Viet-Nam en los años sesentas. Desde entonces el mercado negro de las drogas se convirtió en un gran negocio controlado desde los centros de poder gringo: la CIA y la DEA.

La guerra contra las drogas declarada por Felipe Calderón y que continúa en el actual gobierno, ha convertido al país en un hervidero de grupos criminales, ha desatado la violencia, los asesinatos, las violaciones a los derechos humanos y alcanzó incluso a periodistas y sacerdotes católicos.  La devastación de la guerra contra las drogas iniciada en 2006 en nuestro país aún no ha sido cuantificada, pero el saldo en pérdida de vidas humanas es apenas un indicador de las nefastas consecuencias de esa política.

El poder de los capos norteamericanos permanece y como en nuestro país, se fortalece gracias a la corrupción de la clase política y al control de los medios masivos de difusión. Un ejemplo del poder de las mafias gringas es que la entrevista a John Ehrlichman, quien fue jefe de la Política Interna durante el mandato de Nixon y que revela los auténticos motivos de la guerra iniciada por Richard Nixon, se publicó apenas este año a pesar de que se realizó hace 22 años.

Ehrlichman explicó que como candidato y presidente Nixon ubicó a sus “enemigos”, y urdió una manera de mantenerlos bajo control: “Sabíamos que no podríamos hacer ilegal protestar contra la guerra o ser negro, pero al hacer que el público asociara a los hippies con la mariguana y a los negros con la heroína, y al criminalizar a ambas cosas severamente, podríamos desbaratar comunidades”, con la guerra contra las drogas: “podíamos arrestar a sus líderes, catear sus hogares, terminar con sus juntas y vilipendiarlos noche tras noche en los noticiarios nocturnos. ¿Sabíamos que mentíamos sobre las drogas? Claro que sí”.

¿Hasta cuándo seguirá esta estúpida guerra?

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