miércoles, 30 de marzo de 2016

7476. PARA TENEPAL DE CACCINI, DE...

Carlos Acevedo Martínez
Comentarista y analista político.
Desde Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

Seguramente estás enterado de que Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, participó en la octava Cumbre Financiera Mexicana, organizada por la publicación “LatinFinance” y ahí nos hizo saber a los mexican@s, que La estabilidad no es suficiente para generar crecimiento, que la productividad del país está estancada desde hace 30 años, que son necesarias las reformas en curso para resolver el estancamiento del país y se comprometió a perseverar en las condiciones de estabilidad actual: baja deuda pública, respecto del producto interno bruto, frente a otras naciones con economías comparables; cero déficit fiscal; tipo de cambio sujeto a libre flotación. Aunque planteó que la estabilidad: “no es suficiente ni para crecer ni para despertar el interés de los mercados financieros”… dicho en pocas palabras: “pan con lo mismo”.

Oiga usted, para que nos digan que la economía mexicana está estancada no necesitamos un doctor en economía, ¿edá?... Eso de que estamos estancados lo sabemos todos y menos necesitamos que nos lo diga nuestro Secretario de Hacienda, desde un foro organizado por una empresa de Nueva York, en el que se presentó para celebrar feliz de la vida, que consiguió un préstamo vía venta de bonos (pudorosa manera de llamar a los pagarés), de 1,600 millones de euros (2,090 millones de dólares)… ¿Más mezcla, maistro?

Pero eso de que nos digan que van a seguir con la misma receta neoliberal, nada más que ahora sí va a funcionar si se les conceden todas las reformas que están impulsando, suena a burla (y faltan las meras buenas estimado Conrado; la reforma energética, que permitirá administrar Pemex como cualquier empresa privada, que pagará impuestos y punto, restringiendo su participación en el financiamiento de la infraestructura nacional; y la reforma fiscal, que nos incrementará a todos los impuestos para compensar los recursos que hoy aporta Pemex)… Y la pura neta, es que las reformas ya cuajadas no garantizan gran cosa; la laboral porque se mantiene intacta la estructura mafiosa sindical del país; la educativa porque falta su ley secundaria para ver qué tanto cala y luego hay que fabricar toda una nueva generación de maestros; y la de telecomunicaciones porque huele a azufre… azufre pro-capital extranjero.

El neoliberalismo es lo que estancó a la economía nacional. La opción, claro, no es el falso desarrollo que padecimos con Echeverría y López Portillo, que nos llevó a niveles de endeudamiento brutales, en medio de un festín presupuestal, una espiral de inflación y a una corrupción de altos vuelos no vista antes… y que continúa. Pero tampoco debería ser opción continuar con lo mismo como claramente dijo don Vide: “Las reformas buscan democratizar la productividad. Si queremos que México crezca tenemos que ser más productivos, pero tenemos que ser más productivos todos, incluyendo las grandes mayorías de mexicanos”.

¡Ah, que amigo!... habría que preguntarle qué es “democratizar” la productividad y habría de recomendársele que nos ahorre las verdades de Perogrullo: “tenemos que ser más productivos, pero tenemos que ser más productivos todos” (¿ah, te cae?)... el asunto es que estamos otra vez con los bueyes atrás de la carreta. No quieren entender que los países los dirigen los políticos, no los técnicos, que no saben ni tienen porqué saber de política, aunque claro que es más grave la situación de un país dirigido por técnicos a las órdenes de políticos “amateurs” que realmente no saben ni cómo chingaos llegaron al poder (y algunos ni de parte de quién), que confían más en la mercadotecnia y la publicidad en revistas del corazón, que en la ley y la convicción ética.

Videgaray en plan de promotor de los éxitos de Peña Nieto, agregó: “La buena noticia es que hoy en México existen condiciones para construir los cambios que México requiere”… Bueno, mientras el Pacto no se les desmorone, mientras la inseguridad pública no se haga inocultable, mientras la gente no se empiece a preguntar qué ha cambiado, porque fuera de haber encarcelado a una reverenda anciana estrafalaria, poco o nada se ha hecho que repercuta en la situación del país, y después de la cruda del salinismo, no nos tragamos el cuento tan fácil… y hasta ahora el peñanietismo viene siendo  un salinismo reciclado, ¿a poco no?

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