miércoles, 20 de abril de 2016

7463. NO VALE NADA.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

No vale nada.
Tía Ernestina fue esposa de uno de esos que en los lejanos años 40’s del siglo pasado llamaban “influyentes”: un líder sindical poderoso y estrafalariamente rico, del que en la familia se contaban cosas sorprendentes, como que a su boda llevó a la Orquesta Sinfónica Nacional y que se la volvió a llevar varias veces después, no por fiestas sino todo lo contrario, pues era terriblemente parrandero y mujeriego, y para contentarla se la llevaba a darle “gallo”. Una vez alguien le preguntó cómo era posible que hubiera dejado a un señor que tenía esos alcances y ella, muy sosiega, contestó: -No me casé para oír conciertos… y hasta la sinfónica aburre –es cierto.

Ayer, el Presidente de México, don Enrique Peña Nieto, habló durante la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocada para tratar sobre el “Problema Mundial de las Drogas”, y con mucho acierto planteó que “ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema desde la perspectiva de Derechos Humanos”. Muy bien.

Lástima que a continuación, don Quique Peña les recetó un decálogo, que tal vez en ese foro suene como una novedad, pero al tenochca estándar, eso, en el mejor de los casos, le aburre (en el peor, no le digo nada… la porra del futbol).

Su discurso sobre ese tema en el que el mundo hará lo que el tío Sam le diga qué puede hacer, fue del todo correcto, no brillante, pero sí sensato. ¿A quién debemos atribuir esa manía de decir decálogos?; quienes le escriben sus discursos no pueden tener tan limitada la sesera, tan flaca la faltriquera de recursos retóricos, tan anémica la creatividad. Parece (y es suposición de este menda), que es al Presidente al que gusta eso de aventarse a la menor provocación, una tanda de diez mandamientos.

Que alguien se conduela de este buen hombre y le haga ver que Dios, siendo quien es, siendo Todopoderoso, Creador de todas las cosas y Omnisapiente, sólo hizo un Decálogo, uno, no más, que bien sabe en su infinita sabiduría que si se chotea se quema, por muy Dios que sea. Diez Mandamientos, una vez, hace miles de años y sanseacabó; si le hace caso nuestra especie, ¡qué bien!, si no, se aguanta (que Dios es infinitamente aguantador, como bien se nota).

No faltará quien diga que el del teclado trae entre ojos al Titular del Poder Ejecutivo. Nada más errado (don Enrique, ni se preocupe), es el exacto contrario: de paciente se pasa uno. Mire nomás la lista de decálogos que nos ha recetado este mosaico señor con vocación de legislador:

De precandidato: el 10 de octubre de 2011, nos sorprendió con sus “Diez propuestas para mantener la estabilidad económica y fomentar la competencia”.  El 18 de octubre de 2011, expidió sus “Diez medidas para combatir la pobreza y elevar la calidad de vida de los mexicanos”.

Ya candidato: el 21 de mayo de 2012, “Diez principios políticos para una presidencia democrática”. El 3 de junio de 2012, “Diez medidas para apoyar la economía familiar”. El 5 de noviembre de 2012, “Dies puntos para que el país crezca”.

Ya de Presidente: el mero 1º de diciembre de 2012, en Palacio Nacional, emitió un decálogo de trece acciones de su administración (se pasó por tres, pero, bueno, cualquiera se entusiasma en ocasión tan solemne). El 27 de agosto de 2013, “Diez estrategias de seguridad y justicia”. El 11 de agosto de 2014, “Diez puntos para acelerar la apertura con la reforma energética” (aprovechando que acaba de promulgar las leyes secundarias de la reforma energética; fecha que debe tener muy presente, porque es cuando se le acabó el sexenio, pero él ni cuenta se dio que ya había terminado la tarea que le asignó el gran capital… a partir de ese momento sobraba y había que debilitarlo cuanto fuera posible, como han hecho, no siempre con justicia). El 27 de noviembre de 2014, “Diez medidas por la paz, la unidad y la justicia en México” (cuando reventó lo de Ayotzinapa). El 3 de febrero de 2015, un decálogo de nueve acciones (no siempre completa los diez), para luchar contra la corrupción cuando nombró a ese mal de chiste del Virgilio Andrade como secretario de la Función Pública. El 2 de septiembre de 2015, “Diez medidas para nuevos desafíos” (cuando convocó a un “Acuerdo Nacional por la Justicia Cotidiana”… ¡ajúa!). Y ayer, el que dictó en la ONU.

Si los cuenta son doce decálogos (Moisés sufre); si así se maneja el Presidente en todo, ¡pobre de su esposa!, nomás imagine la de listas que ha de tener pegadas por las paredes de Los Pinos: decálogos contra berrinches, para no aceptar casas regaladas, para comprar en territorio nacional… y otros que el pudor y el respeto obligan a callar.

También alguien podría decir que es muy su modo del Presidente de expresar su pensamiento y es cierto, a condición claro, que haya eso, pensamiento. Uno de los cerebros más grandes (el más grande) de nuestra especie es el de Tomás de Aquino y era muy repetitivo en su modo de exponer los temas teológicos… siempre iba de “prima”, a “quaestio”, de ahí a “praeterea”, y remataba en “sed contra” (… dale y dale, no le variaba), pero no vamos a comparar cabezas, ni contenidos, sería un poquitín injusto.

No los queremos sabios pero, hombre, sí que sean “vivos” y no caigan en la vieja trampa de la fórmula, porque en política y administración pública, fórmulas no hay (leyes, sí, pero esas están pintadas en la pared).

Don Peña Nieto sí dijo cosas importantes ayer en Nueva York. Que haya soltado otro decálogo permite sospechar que otra vez se trata sólo de voces vacías como los más de cien objetivos que incluyen los decálogos de la ley de Peña, casi todos sin cumplir, porque, total, ni quién se acuerde, aunque nunca falta el majadero de buena memoria que además, tiene por ahí la lista de todo lo que firmó en campaña, ante Notario, exclamando: ¡Te lo firmo y te lo cumplo!

De veras, ya échenle la mano, se ha quedado sin la principal herramienta de trabajo de los políticos: la palabra, porque su palabra, igual que la vida allá en mi León, Guanajuato, no vale nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: