jueves, 21 de abril de 2016

7465. MINUTO 90, EL INEVITABLE FIN DEL JUEGO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Minuto 90, el inevitable fin del juego.

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein (1879-1955). Científico,
alemán nacionalizado estadounidense.


La vida es como un partido del fútbol en donde lo que importa son los goles, afirma mi querida cuñada y filósofa empírica Martha González Ayala, y yo digo que además de los goles, son importantes los autogoles. Los goles son los logros que obtuviste, los autogoles son los errores, todo aquello que traicionó tu condición humana y la de los que te rodean.

Uno que metió muchos goles y ganó muchos partidos y campeonatos fue el líder de la revolución cubana Fidel Castro Ruz, temido, odiado y amado, nadie le puede quitar el galardón de haber derrotado junto a un grupo de valientes guerrilleros a una dictadura sostenida por Estados Unidos que tenía en Cuba a su prostíbulo particular así como tiene a México como su patio trasero.

“A todos nos llegará nuestro turno”, manifestó Fidel en referencia a su muerte esta semana en una de sus últimas apariciones, la muerte lenta pero segura, se acerca al viejo guerrillero que pudo evadir con driblings que ya quisiera Leo Messi los atentados que se urdieron contra él en la CIA, pero que no podrá eludir a la terca muerte.

Mientras que Fidel goleó feo a los gringos, otros como nuestro presidente Peña Nieto acumulan derrotas y autogoles, no sólo por la ignorancia que lo hace regarla cada vez que abre la boca sin el apoyo de un discurso preparado por sus asesores, sino porque el país se le deshace entre las manos sin que sus genios puedan hacer algo para detener la caída libre.

No es de extrañar que con el bajo IQ que tiene (coeficiente intelectual), Peña Nieto (y sus malas mañas que lo han hecho un hombre riquísimo en la flor de su juventud) esté en los últimos lugares de la tabla general, Peña suma derrota tras derrota en economía (la del país porque la de él y la de sus cómplices es una economía floreciente), seguridad, educación y salud, las áreas más importantes para los mexicanos.

No es el único pendejo (significa ignorante, inculto en el vocabulario de don Hermenegildo Torres para quien todos somos en alguna medida pendejos, es decir, ignorantes), ni tal vez el primero (hasta en esto le ganó Vicente Fox, el más guapo de los pendejos y corruptos ex presidentes). Peña es luz de la calle y oscuridad de su casa, ante la asamblea general de las Naciones Unidas Peña Nieto se pronunció contra la guerra contra las drogas que en nuestro país comenzó el panista Felipe Calderón, y lamentó el “alto precio” que nuestro país ha tenido que pagar en vidas humanas, vidas que Calderón consideró las vidas perdidas como “daños colaterales”.

La guerra llegó a nuestra antes pacífica ciudad, ahora asolada por el crimen organizado, Zamora es ahora uno de los frentes de esa guerra silenciosa y atroz que indigna a Peña Nieto. Con todo y sus críticas a la violencia como respuesta al problema de las drogas, Peña sigue el libreto que le dejó Calderón (impuesto por Estados Unidos), es decir combatir la violencia con violencia.

Para acabarla de amolar, la candidata Hillary Clinton le metió un golazo a Peña Nieto al declararse indignada por la desaparición de los 42 (eso dijo) normalistas de Ayotzinapa, no descansaría hasta aclarar la desaparición de los jóvenes, afirmó la Clinton, que con su gol y los autogoles del gobierno de Peña, empecinado en entorpecer las investigaciones e imponer la “verdad histórica”, suma la derrota más terrible de su gobierno.

Otro pendejo que se llevó rabo y orejas fue el millonario Donald Trump, el pendejo confundió el nombre con el que se conoce en inglés a los atentados de las Torres Gemelas (nine eleven) con la cadena de tiendas seven (7) Eleven; Fox, Peña y Trump confirman que el mundo está gobernado por ignorantes, ¿cómo esperamos salir del atolladero con semejantes “líderes”?

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