jueves, 21 de abril de 2016

7468. MUERTO PEMEX, SE ACABÓ LA RABIA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Muerto Pemex, se acabó la rabia.
Tío Mario era buena persona y un orfebre extraordinario que diseñaba y labraba joyas para gente adinerada y cálices, crucifijos, báculos, custodias, que dejaban sin aliento a obispos y cardenales; ganaba mejor que bien y vivió una buena vida con tía Magda que se acostumbró y luego hasta le divertía un defectito de su marido: el tío Mario era mitómano, pero mitómano de medalla y diploma de honor, mitómano de tiempo completo que mentía en todo, sin excepción. Tía Magda, por eso, se encargaba de los tratos con la clientela, presupuestos, cobranza y lo demás, especialmente de recibir las piedras preciosas, porque su marido era honesto pero igual decía que no le habían dejado nada, nomás por su irresistible compulsión de mentir. De otra cosa que se encargaba tía Magda era de llevarlo al médico, porque si iba solo regresaba con recetas estrambóticas, por la cantidad de mentiras que les decía a los doctores.

El martes pasado, el director General de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya dio una entrevista a la Bloomberg TV y entre otras muchas cosas interesantes, dijo: “Si Pemex no encuentra socios para el próximo año, vamos a estar en serios problemas”. O sea: el problema de Pemex es financiero, por la caída del precio internacional el petróleo; la baja continua (por diez años) en la producción; el arbitrario y absurdo recorte presupuestal de este año (100 mil millones de pesos); las pérdidas acumuladas que ya son siderales (en 2012 perdió 2,600 millones de pesos; en los tres años de don Peña Nieto, suma: 945,519 millones de pesos que simplemente se esfumaron… ¡padre!)

Algo no checa. Ayer mismo, Pemex informó que su costo de extracción por barril de petróleo es inferior a 10 dólares (Forbes México), y que con el precio de venta actual, su operación es rentable (el precio de venta de la mezcla mexicana ronda los 23 dólares, pero está recibiendo 43.29 dólares por barril gracias a los seguros).

El ingreso de Pemex el año pasado (sumando las ventas de petróleo tipo maya, istmo y olmeca), sumó casi 18,525 millones de dólares (más o menos 315 mil millones de pesos)… algo no checa, porque para el mismo año 2015, Pemex reportó pérdidas por 521,600 millones de pesos. ¿Cómo se le hace para perder todos los ingresos y un 65% más?... El Director de Pemex en conferencia de prensa del último de febrero de este año, explicó (La Jornada, 1o de marzo de 2016, pág. 21), que “en 2015, los impuestos, derechos y aprovechamientos representaron 400.7% del rendimiento de operación”, y encima, que ya debe 86 mil 800 millones de dólares. De veras: algo no checa: ¿cómo le carga usted contribuciones a una empresa por cuatro veces el monto de sus ingresos?... ¡pide prestado! (tan fácil).

Meterse a recibir explicaciones de especialistas en explicaderas es suicida: a ver quién les gana una a don González Anaya o a Videgaray. Lo cierto es que de alguna manera nuestro gobierno se las ingenia para perder dinero con algo que le cuesta menos de 10 y vende en 43.29 (ya sin mencionar los años que se vendió a más de 100). Lo cierto es que no sabemos ni sabremos y también, igual de cierto es que el problema de Pemex no es financiero, ni el precio internacional ni zarandajas de esas que nos dicen porque tienen que decir algo.

Y como se diagnostica mal, se receta mal y el enfermito ya está en  cuidados intensivos.

El problema de Pemex es Pemex. El gran capital tenía clavada esa espina: que fuera empresa estatal. Y con la dolosa complicidad de nuestros gobernantes se le puso remedio: primero, haciéndola aparecer quebrada, casi como un peligro para la economía nacional, de manera que no sonora tan absurdo privatizar el petróleo y andarle buscando socios en los Estados Unidos a lo que antes fue el motor de nuestra economía, lo que financió el desarrollo nacional…. No: es un problema que hay resolver, como sea.

Dicho de otro modo: el problema real de Pemex es de ética pública, de falta de valores de servicio público, porque es obvio que se crearon con intención las condiciones que permitieran plantear como urgente, meter capital privado a la empresa de México y permitir a particulares explotar el petróleo que sigue siendo nuestro mientras esté bajo tierra, porque en cuantito esté en la tubería del inversionista es a él a quien en primer lugar le producirá utilidades y luego ya veremos cuánto le toca a La Patria (ya sabe, la señora de toga blanca -toda embarrada- de la portada de los libros de texto gratuitos), porque espero que le resulte evidente que con socios se gana menos y que no es aceptable sostener que sin socios, nosotros, los mexicanos, no podemos tener una industria productiva (esa industria, la reina de la rentabilidad mundial).

El otro problema, de nueva cuenta, es la falta de ética pública con que se manejó  siempre Pemex, porque sí fue muy productiva, tanto, que alcanzaba para que anidara en la empresa la corrupción delirante que todos sospechamos sin alcanzar a imaginar su exacta dimensión: Pemex es un ejemplo de todo lo que no se debe permitir en cualquier empresa pública y cuantimenos privada.

Entérese: Pemex es la empresa que saca al menor costo de todo el mundo su petróleo (lo dice Forbes), ejemplo de eficiencia. Ahora piense nomás lo que sería sin corrupción, sin un sindicato que todo encarece y con una dirigencia legendariamente corrupta, que goza de privilegios que ponen verdes de envidia a los jeques árabes.

Y encima, ya en grado de doctorado, la corrupción del siguiente nivel, la del dispendio gubernamental de los recursos que se obtienen de la empresa. Si todo lo que se le ha sacado a Pemex se hubiera invertido completito en infraestructura nacional, este país sería otro. Entre funcionarios federales y estatales, junto con uno que otro contratista no muy probo, han saqueado esos recursos. Sí.

Dicho lo cual y considerando las posibilidades de que esa caterva deje de ser corrupta… pensándolo bien, mejor que lo vendan al mejor postor: muerto Pemex, se acabó la rabia.

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