jueves, 21 de abril de 2016

7469. DESPERTAR Y ESTAR EN PIE.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Despertar y estar en pie.

Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra.
Gabriel García Márquez 
(1927-2014)
Escritor colombiano.


En Francia nació la frase que en tres palabras expresa el deseo de millones de seres humanos a lo largo de la historia: libertad, igualdad, fraternidad (Liberté, égalité, fraternité), tres palabras que han sido traicionadas por los gobiernos, por los políticos del planeta que han engañado a los pueblos y en vez de libertad han generado esclavitud, en lugar de igualdad, desigualdad con un 1% que concentra el poder y la riqueza, y en lugar de fraternidad han creado odio, temor.

Los franceses como casi todos los pueblos de la Tierra estaban dormidos, pero desde el 31 de marzo la amenaza del gobierno de reformar la ley laboral los despertó. Hace 10 años los jóvenes salieron a las calles a protestar violentamente contra el intento del gobierno de otra reforma laboral, ahora las manifestaciones son pacíficas. En las plazas de ciudades importantes del país jóvenes, pensionados y en general, indignados, se reúnen al atardecer para debatir, leer, estudiar, cantar y convivir; hasta una radio y una televisora han creado los indignados franceses que al amanecer se retiran a sus hogares.

“Venimos del mundo del trabajo precario, el desempleo, el antirracismo, el antisexismo, la antihomofobia, las luchas por el derecho a la vivienda y los de los inmigrantes sin papeles…”, expresa uno de los indignados. “Es un movimiento no vertical y sin líderes, de convergencia de luchas. Buscamos crear algo nuevo e inédito. Somos más ambiciosos que un partido político”, agrega.

Y es que los indignados franceses no creen en los partidos, ni siquiera en los de izquierda porque todos son parte de un sistema corrupto. Entre los objetivos de los indignados está elaborar una nueva Constitución social, para eso se formó una comisión que cada noche debate, acuerda,  redacta y se organiza para realizar una Asamblea Constituyente.

En nuestro México un grupo de artistas e intelectuales se ha planteado el mismo objetivo, pero hasta ahora ha faltado difusión sobre los avances logrados; en Francia el significado de las concentraciones y del título mismo del movimiento es estar de pie, es decir, resistir, además de despertar, de mantenerse despiertos.

El gobierno francés reaccionó primero exigiendo a los manifestantes dejar las plazas al amanecer, después colocaron un cerco policial lo que provocó enfrentamientos con jóvenes radicales que siguen la vía violenta y de los que los manifestantes se han desligado insistiendo en la no violencia, cerraron la plaza de la República para evitar que los manifestantes sigan adelante y finalmente la policía dejó de ser vigilante y pasó a la represión de los indignados.

Nadie sabe el rumbo que tomará el movimiento que se caracteriza por su rechazo a nombrar liderazgos, para ellos el poder de decisión lo tiene la asamblea popular, algo semejante a lo que ha logrado en Cherán, en Michoacán,  la comunidad indígena purépecha, un movimiento de liberación del sistema corrupto y cómplice de las organizaciones criminales y de sus partidos políticos.

¿Hacia dónde van los indignados franceses? Nadie lo sabe, pero es un síntoma de que los pueblos comienzan a despertar. Tal vez es demasiado tarde, tal vez es sólo una utopía, pero es preciso mantener la utopía, porque como decía Eduardo Galeano, ¿para qué sirve la utopía? Sirve para caminar.

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