martes, 26 de abril de 2016

7485. QUE SE BEBAN SU LLANTO.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Que se beban su llanto.
Se advierte al respetable (usted), que esta Feria es del todo políticamente incorrecta. Se recomienda discreción. Menores de edad, absténganse. Lectores de trece años, acompañados por un adulto. ¿Ya, listo? (no respondo chipote con sangre)… bueno, va:

Lo de Ayotzinapa tiene al del teclado hasta la coronilla.

¡Ya!, por fin soltó este López lo que se aguantó las ganas de decir desde hace meses.

En su momento y por siempre, la indignación y el dolor de los deudos de los normalistas desaparecidos (y asesinados), merecen todo el respeto de cualquiera que tenga la cabeza en su sitio, por supuesto. Que sus deudos y amigos hagan todo el escándalo posible para tratar de conseguir que la autoridad haga justicia, se entiende. Pero no tienen la patente del dolor en este país en que hay más de 27 mil desaparecidos de los que 545 clasifica la ONU como “desapariciones forzadas”, o sea, atribuibles a alguna autoridad entre 1980 y 2015 (datos del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, GTDFI, de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, del 23 de abril de 2016).

Antes de seguir, tome nota: las desapariciones forzadas en México, responsabilidad de autoridades mexicanas, son escándalo mundial. De 2008 a 2015, se contabilizan 136 casos, abajo sólo de Paquistán (144), y Sri Lanka (282), datos del reporte “Desaparición forzada y tortura en México. La perspectiva de organismos internacionales y datos según averiguaciones previas”, del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, no son inventos. Es cosa muy seria que urge resuelva el gobierno federal y los estatales: en México, dicho a lo pelón, se extermina gente.

No son pelillos a la mar lo que está pasando en nuestro país, es muy grave y aún está pendiente ajustar cuentas con Centroamérica, que algo nos tiene que reclamar por el trato infame que reciben los migrantes de ese origen, tanto de parte de nuestras autoridades, como por las bandas de delincuentes que los asuelan a ciencia, paciencia y no raramente, complicidad de nuestras policías. Vergüenza.

De regreso a nuestro asunto: Ayotzinapa, el 2 de octubre del 68 y el “Halconazo” del 10 de junio de 1971, son tragedias reales acaparadas por activistas políticos de varia intención con simpatía por comprobar con los deudos.

El domingo entregó su informe el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que vino a México a tratar de ayudar en la investigación de los hechos ocurridos a estudiantes de la normal de Ayotzinapa, la noche del 26 a la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. El GIEI fue integrado por la solicitud de coadyuvancia del gobierno mexicano a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), formalizada en el Acuerdo firmado entre el gobierno y la CIDH, el 18 de noviembre de 2014, a los dos meses de la tragedia.

El GIEI llegó a México el 1º de marzo de 2015; su trabajo terminaba en octubre de ese año y se prorrogó al último de abril de este año. Catorce meses y dos millones de dólares después, el GIEI no sirvió para “proporcionar asistencia técnica para la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos”, tampoco para instrumentar “las investigaciones y acciones que se adopten a fin de sancionar a quienes resulten responsables”, y parece que sí sirvió para “otorgar asistencia a los familiares de los estudiantes”; que son los compromisos formados.

Lo medular, buscar a los estudiantes desaparecidos, se convirtió en desmenuzar la averiguación hecha por la PGR y demostrarnos a 120 millones de mexicanos y todos los que se pudo del extranjero, que es una birria. Bueno, aceptado (no concedido, aceptado para no entrar al laberinto de alegatos de los GIEI)… pero ¿dónde están?... ¿qué asistencia técnica dieron a nuestros policías?... ¿dónde buscaron?... todo acabó en dimes y diretes entre los expertos independientes y nuestras autoridades, y entre esos expertos independientes y los otros expertos que mandó la misma CIDH, para tratar de aclarar si en el basurero de Cocula, Guerrero, hubo cremaciones o no (que dijeron que sí hubo, contra la negativa tajante de los del GIEI que algunas mentiritas sí dijeron)… para esto no hacía falta que estuvieran acá los del GIEI ni que nos costaran dos millones de dólares, digo, la PGR no goza del mejor prestigio y eso se los dice este menda gratis. Y también nos queda a deber el GIEI la explicación de por qué la PGR iba a amañar una investigación en la que no está involucrada de ninguna manera, la autoridad federal; ¿cómo para qué? Y en la PGR son todo, menos bobos.

Varias cosas extrañan mucho a su texto servidor. Una es que ahora parece que cuando los malosos los secuestraron (asesinaron y desaparecieron), los normalistas hubieran estado en el salón de clases o jugando a la roña. No señores, con pena y todo, pero las cosas como son: los normalistas estaban cometiendo delitos (ojo: nada justifica lo que les hicieron), pero en eso estaban: robando autobuses y en autobuses robados. Se imagina uno que entonces debería formar parte de la averiguación policial, quién los mandó a delinquir; pero, no: Ayotzinapa parece tierra sacra. El hecho es que no hay responsables de mandar estudiantes a cometer delitos, causa directa de la tragedia (y tampoco tienen nada que ver las legítimas peticiones de esa escuela Normal, ni las afrentas sufridas por decenios).

Otra cosa que a uno le parece una rareza insultante y muy notoria, es que los otros que faltan, tanto las 27,659 personas desaparecidas, extraviadas o no localizadas, como las 545 desapariciones forzadas o involuntarias, en las que la ONU encuentra involucramiento de autoridades mexicanas, esas, ninguna merece Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), ni grupo de expertos independientes, ni expertos en fuego, ni comisiones interamericanas, ni acuerdos de alto nivel. Discriminación si las hay, distingo infamante: en México hasta entre muertos hay clases. Esos no tienen padrino político, esos, que se beban su llanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: