miércoles, 27 de abril de 2016

7488. UNA NUEVA TIERRA, UN NUEVO MÉXICO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Una nueva Tierra, un nuevo México.

Resistir supone negarse a dejarse llevar a una situación que cabría aceptar como
lamentablemente definitiva.
Stéphane Hessel (1917-2013)
Escritor y militante político francés.


El domingo pasado la liturgia dominical de la celebración católica se basó en el libro del Apocalipsis del apóstol Juan, el texto elegido corresponde al capítulo 21, el mencionado apóstol comienza escribiendo: “Yo, Juan, ví un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía”. Ya se sabe que el sentido del libro ha sido tergiversado y poco saben que “Apocalipsis”, significa “revelación”, el texto se conoce también como el libro de las revelaciones, es sin duda uno de los textos de la Biblia más difíciles de leer e interpretar, pero más allá de las posibles interpretaciones la visión de una nueva Tierra, de un nuevo México, es hoy más que nunca, necesaria.

Una nueva tierra es una visión que hace falta en un mundo convulsionado que va hacia una segura destrucción con el actual sistema económico-político-social. Algunos líderes como Evo Morales y en especial, el Papa Francisco, hablan de la necesidad de una profunda transformación que debe comenzar por un cambio de conciencia global de la humanidad, esclavizada por el consumismo y la ignorancia. Evo y las comunidades indígenas que lo llevaron al poder mostraron que el único camino es la organización política para arrebatar el monopolio del poder a los partidos políticos.

El sacerdote mencionó de pasada la cuestión social, lo que no es sorprendente en los representantes de la Iglesia que igual que sus pastores, están adormecidos, es verdad, la transformación del mundo debe comenzar por cada persona, pero es una inocentada creer que es posible lograr una cambio profundo en la sociedad exclusivamente por ese camino, la transformación debe comenzar en cada persona pero ha de extenderse a la comunidad y sobre todo, debe tener un impacto poderoso en la política, en otras palabras, los gurús que hablan de una nueva Tierra limitándose al cambio personal le hacen el juego al sistema.

La posición de la Iglesia conservadora y de personajes como el alemán Eckarth Tolle, ideólogo de la New Age (Nueva Era), es la misma, hacer creer que la transformación del mundo es una cuestión personal, Tolle se formó en las universidades de Londres y Cambridge, el sujeto afirma que tuvo un despertar espiritual que lo ha llevado a la iluminación, pero sus doctrinas nunca aterrizan en los problemas sociales. Los gurús de la Nueva Era trabajan para el gobierno invisible, para el Club Bilderberg conocidos también como Los Illuminati que han comprado a los políticos y a sus partidos y tienen también a sus ideólogos como el mencionado Tolle. No es casual que los libros de estos personajes se difundan por la red de Internet gratis. Tampoco es casual que cada vez más personas, incluso en nuestra ciudad, se dejen embaucar porque la corriente de la Nueva Era que cuenta con muchos recursos económicos y con múltiples tentáculos.

En nuestro país el fin de semana miles de mujeres se manifestaron en al menos 25 ciudades de 19 estados y en la Ciudad de México en la primera Movilización Nacional contra las Violencias Machistas. Exigieron poner freno a los feminicidios, las desapariciones y el acoso sexual. La historia de los Porkys, de Alexis una adolescente asesinada por su novio, y miles de historias más en donde la violencia se manifiesta con la corrupción de las autoridades con causa y consecuencia, son pan de cada día, un pan amargo y duro.

No sólo se necesita una nueva Tierra, también es urgente un nuevo México, lo que se ve difícil por el poder de domesticación de la televisión que mantiene enajenados a millones de mexicanos que siguen creyendo ciegamente en las palabras de los gobernantes corruptos y para quien MORENA y López Obrador son un peligro.

La nueva Tierra, el nuevo México sólo será posible si la sociedad se organiza y logra tomar el poder que hasta ahora monopolizan los partidos políticos que reproducen en su estructura piramidal el esquema y la corrupción del sistema: una élite dirigente, casi siempre corrupta y dispuesta a todo por mantenerse en el poder y en la base un grupo de partisanos que recibe a cambio de su fidelidad la sobras del banquete.

Las comunidades indígenas han marcado el rumbo, el único que puede llevar a la creación de una Nueva Tierra, de un Nuevo México: la justicia social, el respeto a la Naturaleza y a sus recursos.

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