jueves, 28 de abril de 2016

7497. EL GRITO DE LAS MUJERES.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Grito de las mujeres.

Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.
Mahatma Gandhi (1869-1948).
Político y pensador indio.


El fin de semana pasado miles de mujeres salieron a la calle a gritar ¡ya basta!, las mujeres salieron a la calle a manifestarse, a denunciar la creciente violencia contra ellas; las mujeres a las que el cantante Julión Alvarez (el mismo que Peña Nieto puso como ejemplo a los jóvenes mexicanos) encasilló en la imagen tradicional de amas de casa cuyo único destino es trapear, barrer, cocinar.

La ONU afirma que en México 7 mujeres son asesinadas cada día, y en las últimas tres décadas suman más de 40 mil las féminas asesinadas en el país de la impunidad. La cifra no incluye a las mujeres desaparecidas en un país que en donde ser mujer es peligroso, en especial en algunos Estados como el Estado de México. El atroz asesinato de Alexis narrado en la revista Proceso, la historia de Los Porkys, hijos de empresarios que violaron a dos jóvenes en Veracruz, son sólo unas cuantas de tantas historias de violencia contra las mujeres en nuestro país.

Impunidad y complicidad son las constantes, como en el caso de la periodista Sanjuana Martínez cuyos reportajes exhiben al político perredista Jesús Ortega Martínez, coordinador de la corriente del PRD llamada Nueva Izquierda mejor conocida entre las tribus de ese partido como Los Chuchos.

Martha Roselia Garibay Pérez, titular del juzgado 69 de lo civil en el Distrito Federal, condenó a la periodista Sanjuana Martínez Montemayor a pagar una indemnización al político al considerar que dos reportajes publicados habían causado daño moral a Ortega Martínez, dañando su prestigio y su carrera menoscabando su seguridad e integridad física, afectando sus sentimientos. Afectos creencias, decoro, honor, reputación, vida privada y la consideración que los demás tienen de él, como si los políticos como el Chucho tuvieran honor.

Para hacer sus reportajes Sanjuana se apoyó en información de la averiguación previa FDTP-TP 1/030/13-06, tramitada ante la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, y de videos en los que algunas mujeres cuentan que el presidente del PRD les pagaba hasta 15 mil pesos por sus servicios sexuales.

La periodista colabora con Proceso y otros medios en Internet ha ganado premios nacionales e internacionales y ha publicado varios libros sobre la pederastía clerical y la corrupción de los políticos; Sanjuana ha sido amenazada y hostigada por funcionarios públicos; otras periodistas como Carmen Aristegui, Denisse Dresser, también han sido acosadas, amenazadas, despedidas o difamadas por el sistema.

Sanjuana está en peligro en un país en donde ser mujer y periodista, es altamente peligroso.

La impunidad y complicidad de los gobiernos promueve la violencia contra las mujeres, sin mencionar los casos de niñas que son sometidas a explotación sexual o a trabajar en condiciones inhumanas.

El malinchismo que se alienta por los medios aumenta el riesgo para las mujeres que colman las cárceles por delitos contra la salud, otro de los mecanismos de un sistema que funciona en favor del poder machista que no sólo excluye, sino asesina a las féminas.

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