jueves, 28 de abril de 2016

7500. LO QUE VIENE NO ES UTOPÍA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Lo que viene no es utopía.

El vínculo más básico que tenemos en común es que todos vivimos en este
pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire, todos valoramos el futuro
de nuestros hijos y todos somos mortales.
John Fitzgerald Kennedy (1917-1963)
Político estadounidense.


El futuro ya nos alcanzó, de acuerdo a los científicos más visionarios, la humanidad se encuentra en sus últimos días, por decirlo así. Además del calentamiento global y sus efectos irreversibles, el avance tecnológico, la robotización hará posible la producción sin recursos humanos. La mitad de los seres humanos en edad de trabajar no tendrán empleo en 20 años, sólo trabajarán los especialistas en robótica o en informática, así que la pregunta es ¿qué hará la mitad de la población en edad productiva para sobrevivir?

En pocas décadas los efectos del cambio climático se agudizarán aún más y como siempre pasa, los pobres serán los que sufrirán las consecuencias de la ira desatada de Gaia, o sea de la Tierra. De acuerdo al controvertido científico James Lovelock para el 2030 solo el 20% de la población mundial logrará sobrevivir al colapso medio ambiental derivado de la extrema situación en la que nos encontramos.

Hace años aún personas poco preparadas afirmaban que las guerras del futuro  tendrían como objetivo los recursos naturales, y en especial, el agua, pero no tardaremos mucho en que el aire será otro de los elementos más preciados y respirar aire limpio tendrá un costo muy alto. De hecho las guerras por los recursos naturales ya comenzaron de tal modo que en uno de los frentes están los gobiernos, o sea, el Estado, y en el otro los pueblos que pretenden conservar sus recursos.

El calentamiento global aumentará el nivel del mar dramáticamente en los próximos años, de tal modo que ciudades enteras desaparecerán bajo el agua, el agua dulce será uno de los bienes más preciados.

El mismo Lovelock cree que la Tierra, o como él la llama Gaia, es un ser vivo, las comunidades indígenas han ido más lejos, sus creencias ancestrales afirman que la Tierra no sólo es un ser vivo, sino que posee una conciencia que es mucho más elevada que la de los seres humanos que, como se ha visto en la historia reciente y antigua o no oficial, han utilizado su inteligencia para destruirse mutuamente.

Inteligencia no es conciencia, son dos conceptos diferentes, los seres humanos han desarrollado la inteligencia, pero en cuanto a la conciencia estamos más abajo que otras especies supuestamente inferiores.

Los astrónomos se han dado a la tarea urgente de buscar otros planetas similares a la Tierra para comenzar a colonizarlos, por supuesto, en caso de que fuera posible viajar a otro planeta que tenga condiciones similares a las de la Tierra,  sólo habrá espacio para quien pueda pagar el precio.

Como sea, la lucha por la sobrevivencia ha desatado la ambición de los políticos que ante la pesadilla que se aproxima a pasos agigantados acumulan riquezas con la ilusión de tener dinero para comprar un espacio en los pocos territorios que tendrán agua y aire limpio, o irse a vivir a otro planeta.

Algunos creen que aún es posible salvar a la Tierra, pero para lograrlo tendríamos que inventar una nueva forma de vida muy alejada de los paradigmas impuestos, es decir, tendríamos que lograr un profundo cambio de conciencia y vivir no para trabajar como locos y seguir envenenado la Tierra, sino para consumir responsablemente cuidando los escasos recursos naturales y en paz y cooperando con nuestros vecinos. También dejar de tener chilpayates como conejos sería muy recomendable.

Como sea, los que estamos en el segundo tiempo del partido y cada día nos acercamos al minuto 90 hemos sido afortunados, pero, ¿sobrevivirán nuestros hijos a la pesadilla que ya comenzó? ¿Nos destruiremos como animales¿ La Madre Tierra, Pachamama, ¿nos tragará en un terremoto apocalíptico?

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