jueves, 28 de abril de 2016

7503. PANTALONES.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Pantalones.
A tío Mencho le encantaba el chisme y era muy metiche. Lo primero lo disfrutó hasta su muerte, lo metiche se lo quitó de tajo la estupenda prima Silvia el día que el tío, delante de sus papás, presentando disculpas y sólo porque lo “consideraba su deber”, se puso a darle consejos sobre la virtud de la castidad, pues la había visto con el novio entrando a “uno de esos que llaman hoteles de paso”. Los papás, paralizados, mudos, ardiéndoles la cara hasta la raíz de los pelos (en el pricámbrico clásico, eso era gran vergüenza), la oyeron contestar muy fresca que le agradecía sus buenos consejos, que con tan buena intención le daba, y que tuviera la seguridad de que se los comentaría a las hijas de él, para que también sacaran provecho, pues las tres frecuentaban “esos lugares” (ojos de plato del tío); que de su esposa, él se encargara, porque la apenaría a ella como sobrina, darle esos consejos, que “le urgen, tío” (boca de garaje del tío), y remató: -“Igual que a su compadre, tío, aconséjelo a él también, porque está feo que no le respeten la casa, tío… pero, muchas gracias, de veras, muchas gracias” –cuando a tío Mencho lo dieron de alta del sanatorio Durango -amago de infarto-, ya jamás pisó esa casa. ¡Ah, qué tío Mencho!

Este martes pasado, el diario “The New York Times” (NYT), dedicó a México y al gobierno de don Peña Nieto en particular, su nota editorial. Ya de un tiempo acá es cosa interesante que nuestro país haya dejado de ser invisible por insignificancia, como siempre fue (y más en Nueva York, capital mundial del dinero).

El NYT es un periódico fundado en 1851 y considerado el mejor de los EUA, ganador 108 veces del Premio Pulitzer; al mismo tiempo, famoso por sus metidas de pata (pocas, pero hasta la ingle), como cuando en 1920 se burlaron del científico Robert Goddard por decir que en el futuro se viajaría por el espacio exterior y pidieron disculpas… 49 años después.

Podríamos decir que el NYT es un periódico mexicano desde el 13 de enero de 2015, cuando Carlos Slim se hizo su accionista mayoritario, porque andaban volando bajo y en peligro de quebrar (a lo mejor los de Redacción andan de “queda-bien” y por eso se ocupan de nuestra risueña patria).

Este editorial firmado por “el Comité editorial”, obviamente fue a propósito de Ayotzinapa. El jarabe tapatío se bailan en el gobierno de México y para abrir boca, titulan la nota “México huye de la verdad”; no puede uno sugerir que mejor opinen sobre la más vieja de su casa, porque en este mundo global todos informan de todos y en México no es raro encontrar notas en que hacemos cera y pabilo del tío Sam.

Básicamente el editorial resume la versión del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI): muy su postura, hay que respetar: es la opinión de ese periódico.

Nada más que el que se lleva se aguanta. El editorial se titula “Mexico huye de la verdad”, y México no es el gobierno. Si la prensa de algún país le va a dar lecciones de moral a México, no es la prensa de ese país y menos el NYT, que en 2002 afirmó con toda seguridad, citando a “personas autorizadas”, que Irak enriquecía material nuclear y que tenía armas de destrucción masiva. Vino la guerra, los EUA machacaron a ese país, Sadam Hussein fue ejecutado, las armas nunca aparecieron, el gobierno yanqui aceptó que no existían y el NYT dijo que esa información publicada hasta el hartazgo por ellos… “no cumplía con las normas de publicación del Times”. Se disculparon, ¿qué más quiere?

El vocero del Departamento de Estado de los EUA, John Kirby, hace tres días exhortó al de México a seguir las recomendaciones del GIEI; está bien, de consejos nadie se empacha; pero el año pasado, el gobierno yanqui “preocupado por el estado de los derechos humanos en México”, bloqueó 5 millones de dólares de lo que indebidamente nuestro gobierno les limosnea para “entrenamiento y seguridad antidrogas”…

Se necesita mucha cara dura para que ese gobierno haga recomendaciones a cualquier país, sobre el respeto a los derechos humanos; ya con la prisión de Guantánamo bastaría para que fueran menos impúdicos: 800 presos (17 menores de edad) de 42 países, la mayoría de Afganistán y Pakistán que conforme a la Cruz Roja Internacional son sometidos a tortura.

No son chismes, es información oficial del gobierno yanqui: Orden Ejecutiva del Presidente George W. Bush, noviembre de 2001, para la “Detención, tratamiento y enjuiciamiento de ciertos extranjeros en la guerra contra el terrorismo”; y la Resolución del Congreso de Estados Unidos -13 de septiembre de 2001-, autorizando al Presidente de los EUA a usar la fuerza contra “naciones, organizaciones e individuos que, según su criterio, tengan relación con actos terroristas o con futuros actos terroristas”; y la legalización de no respetar los derechos humanos y de la tortura, fue aprobada por el Congreso yanqui el 28 de septiembre de 2006: “será legal la detención de una persona por tiempo indefinido y sin presentación de cargos (el detenido tampoco sabe de qué se le acusa); será legal el uso de pruebas obtenidas mediante coerción y serán legales prácticas de interrogatorio como la privación de sueño por períodos prolongados o exponer a los interrogados a bajas temperaturas y métodos no convencionales de interrogatorio de terroristas o posibles terroristas”; niega el amparo (“habeas corpus”); legaliza mantener en secreto estas prácticas; y otorga amnistía, “por posibles crímenes de guerra -tortura, encarcelamiento clandestino, desapariciones y otros-, al personal estadunidense involucrado en los últimos años”.

En México la tortura no es ni ha sido parte de una política de Estado jamás: abusos intolerables y puede que hasta tolerados, sí, pero nunca ha sido legal. Nuestro gobierno no responde a los hipócritas desplantes del gobierno yanqui por debilidad, falta de autoridad moral y miedo, olvidando que en política y especialmente en política exterior, a veces es indispensable fajarse los pantalones, claro, cuando hay pantalones.

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