miércoles, 6 de abril de 2016

7506. EL ACOSO SEXUAL Y EL EMPLEO.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo  Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

SIN RESENTIMIENTO

Apenas la mirada en señal
apenas decirlo con las manos,
te miro, te entiendo, lo asumo,
el adiós es algo totalmente humano,
nuestro adiós, nada es de extraño ni raro,
es de humanos decimos, pensamos;
sin resentimiento, sin reclamo,
sin palabras solamente nos vamos,
camino, caminas, andamos.
¡Que nos vaya bien..., murmuro!
¡hasta siempre..., piensan mis labios!

eliseo.

Conforme se hace más densa la explosión demográfica en el mundo, menos oportunidades de emancipación laboral se tienen; de hecho el mercado de trabajo se reduce tendencialmente; el desarrollo tecnológico va eliminando plazas de trabajo; cada vez se requiere  menos  jóvenes, más títulos, aunque menos preparación quizá. Realidad que se vive, pero que no se ha valorado en su real dimensión. Hoy podemos decir con pesimismo que hay sobre la tierra más de 7350 millones de habitantes, y , de ellos, 800 millones viven en extrema pobreza; mientras que al menos otros 1000 millones no tienen posibilidades de colocarse en un empleo estable en todo el mundo.

Por desgracia, este retrato no se queda en mera estadística, por el contrario, es una forma de entrar en el tema que nos ocupa hoy: el acoso laboral.

Hoy por la mañana (martes 5 de abril de 2016) me he comunicado con una muy querida conocida,  se encuentra realizando trámites buscando de manera desesperada emplearse salarialmente en el sector salud. Obvio, su necesidad la obliga a aceptar discursos de jefes, que , de manera muy implícita, y en ocasiones demasiado explícita, le hacen sentir culpable, le recuerdan lo complicado que es obtener empleo en estos días, le manifiestan que en caso de poder acomodarla, prácticamente tiene que ser "muy generosa"; algunos disque jefes le insinúan la parte monetaria, señalándole que los trámites  para tratar de acomodarla ha generado gastos y molestias..., de alguna manera la están convenciendo de que hay que juntarles algunos miles de pesos discrecionalmente... ¡pero no para ellos... nooooo; es que hay que repartir en el sindicato y esas cosas...! Luego en otra instancia le hacen ver los esfuerzos que realizan en su nombre; le señalan que por ser ella, harán el esfuerzo...; claro, le insinúan que habiendo tantas mujeres que quieren esa plaza... para poder inclinarse por ella... ¡quieren una prueba de su generosidad, para ello la citan por la tarde en un lugar donde nadie debe enterarse; claro, si le interesa tomar la oportunidad del contrato temporal que pueden conseguirle... siempre y cuando ella... acuda a ese lugar y les muestre su "agradecimiento".

-¿Sabes lo peor de todo...? Me comenta...

-Que es cierto que hay varias candidatas dispuestas a hacer lo que les pidan, y no dudo que a darles lo que quieran... ¡solteras y casadas...! en la lista de candidatas hay varias muy dispuestas... sin dejarme contestar me pregunta... ¿definitivamente estamos tan mal...? ¿Importa más las caderas que los conocimientos y la necesidad y el esfuerzo...?

Como amigo la entiendo y me molesta su situación, necesita el empleo y tienen la preparación y la edad adecuada; por desgracia no cuenta con una recomendación de alguien con poder político; por eso le indican que el precio para ella es económico y sexual... por un empleo de seis meses de contrato.

Por desgracia el caso de mi amiga no es aislado; por el contrario, es muy frecuente que ante tanta oferta de mano de trabajo, las opciones se vean muy peleadas, y las negociaciones de la contratación posible se vulgaricen tanto, que se llegue al extremo de especie de subastas en que la persona que ofrezca más y mejor se va a llevar el contrato laboral.

Esta desgracia social es producto del exceso de población en relación a las oportunidades de trabajo. Hoy las empresas, cuando quieren deshacerse de empleados por antigüedad, por caros, o complicados; regularmente les hacen una mala propaganda, los exhiben como conflictivos, como negativos en el grupo, o se les fabrican chismes y rumores, casi nunca verdades, pero que lastiman más las realidades. Todo esto es posible porque hay mucha demanda de empleo; porque se les puede pagar menos salarios, obligarlos a trabajar más tiempo; y definitivamente pedirles más..., ¡y no necesariamente cosas relacionadas con el trabajo!

Mi amiga está lo que se dice buena, sensualmente buena; pero eso no es argumento para que un imbécil, o dos o los que sean, se cobren con su cuerpo y le pidan dinero para... ¡sacrificar la oportunidad de acomodar a otra en su lugar...!

Por desgracia ellos saben lo que ella misma comprobó...entre las aspirantes hay varias dispuestas a pagar el precio, y si ella no lo paga, sabe, lo sabemos que algunas de ellas irán a la prueba, serán abusadas, y al final ellos, los famosos jefes departamentales, jefes de personal, y delegados sindicales, simplemente le otorgarán la plaza a quien ellos convengan. Claro, saben que este tipo de actos es difícil de manifestarse, la moral social en que vivimos lo cuestiona; quien que, sea molesto.

Hoy sabemos muy bien que el acoso laboral es la moneda de cambio en las instituciones públicas; ya educativas, de salud y de seguridad, ninguna se salva. Lamento no estar de acuerdo con los pendejos que consideran que al final de cuentas... ¡ellas se lo buscan...! o ¡ellas lo quisieron...! me parece un argumento de pendejos que por un caso juzgan a las mujeres; por el contrario, creo que la mayoría de las mujeres, como de los hombres siguen gozando la idea de ser parte de una relación laboral sin acoso, donde se les emplea por sus méritos, y, por la necesidad de la propia empresa por sus servicios; creo que lo otro es un pendejismo de los que se sienten orgullosos de poder hacer ese tipo de acosos, o por que admiran al jefe que lo practica.

Por desgracia el mercado de trabajo es cada vez menos generoso con las necesidades de empleo; la tecnología reduce las plazas, mientras que la cantidad de personas buscando ser contratadas se incrementa; esto va a agudizar el problema del abuso de autoridad, traducido en chantajes financieros (venta de plazas) y ni que decir físicos. Es una vergüenza que en estos días ser bonita y joven esté en contra de las mujeres que ofrecen su fuerza de trabajo, y que las instituciones empresariales en no pocas ocasiones, les ponga como requisito aceptar un proceso de acoso sin posibilidades de defenderse...; después de todo, como les dicen... ¡hay muchas que en tu lugar lo harían y por menos...! trampa histórica, pero que cada vez funciona con más frecuencia.

Por cierto, hace algunos años perdí una supuesta amistad, porque no acepté usar mis relaciones disque políticas para apoyar a cierta persona que entró al IMSS... ¡para que le mejoraran su ubicación! pues aunque ya le habían otorgado la plaza merced a la corrupción sindical, esa de derecho de heredar la plaza, mi supuesto amigo me exigía que usara "mis palancas" para mejorar a su vástago. Le dije que ya nadie me conocía... dejó de hablarme, y a la menor oportunidad comentó que era un pobre diablo... sin palancas.

Esto es lo ofensivo, que somos una sociedad de palancas, donde quien no las tiene se ve obligado a ofrecer más de lo justo... como mi amiga... como muchas de las que hacen fila con ella, y que seguramente pasarán a entregar tributo y dinero... para que después, un jefe de personal, de departamento , o delegado sindical, decida, al margen del esfuerzo y necesidad de cada aspirante.

¡Eso no se vale..., pero está pasando cada día en nuestro mercado de trabajo! Igual es una consecuencia de la explosión demográfica; pero no se vale.


Un abrazo y hasta luego.

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