viernes, 29 de abril de 2016

7506. LO MALO DE LAS BUENAS NOTICIAS.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Lo malo de las buenas noticias.
Ya le he contado antes de tía Beatriz, la llorona estelar de la familia (le daban el pésame en velorios en que nomás era visita, porque creían que era la viuda). Su vida era un rosario de tragedias de todos tamaños, la muerte por mal parto de Lucero, su perrita; la inexplicable inapetencia del “Copetón” su canario; la deslealtad de Toña, la sirvienta que “nada más” estuvo con ella 37 años y se fue sin decir “con permiso”; un hijo que no terminó carrera ni duró nunca más de dos meses en ningún trabajo; y un marido medio flojo, medio tonto, mantenido de cuerpo entero. Y a todo eso, sumaba ella otros motivos de llanto: los niños pobres, las mujeres abandonadas, los viejecitos abandonados en asilos, el señor que murió de infarto cuando supo que se había sacado la Lotería (¡pobre hombre!, decía bañada en llanto)… tía Beatriz sufría y lloraba, lloraba diario. Un día comentó este López a su abuelo que le daba pena tía Beatriz y dijo, muy sosiego: -No, hijito, a ella eso es lo que le gusta, sufrir y que le hagan caso… no le hagas caso –pues sí, ya mayor entiende uno.

Logra uno llegar de regreso a la cama a buena hora, cualquier día después de la correspondiente jornada de trabajo, habiendo conseguido evadir el suicidio y la depresión profunda: el año más caliente para México (o el más frío); sequía y ya inminente la escases de agua potable; la economía en picada (ni es cierto); el peso sigue devaluándose (tampoco es cierto);  el barril de petróleo más barato que el cucurucho de pepitas; el GIEI nos recuerda que somos una birria de país; doble no circula en la CdMx (antes DF); siguen faltando 43 (42, que de uno tienen un hueso); más feminicidios en el Estado de México, más fosas en Guerrero, más matazones en varios otros estados; desaparece el río Atoyac; no hay dinero para las pensiones; incendios forestales; estalla Pajaritos; América, campeón de Concacaf… ¡si nos faltara algo!

Le digo, consigue uno llegar a la seguridad del propio lecho (hay camas, nada seguras), sin haber intentado mascar vidrio en la cena ni con siete píldoras de Diazepam entre pecho y espalda, acomoda lo mejor que puede las almohadas, se tiende y  enciende la televisión para distraerse en lo que se amodorra… y calentamiento global, imágenes del deshielo de la Antártida, inundaciones en Sri Lanka. Cambia de canal, no es cosa de espantarse el sueño con cosas que uno ¿qué?; sismo en Ecuador, tomas el rescate de un bebé que estuvo tres días bajo escombros; ¡cambio de canal! (y empieza uno saltar de uno a otro):

Las “Profecías del fin del mundo” (History Channel); “Epidemias, pandemias, virus inteligentes y la desaparición de la especie humana” (History Channel 2); “Contaminación ambiental y calentamiento global” (National Geographic)… “El Anticristo entre nosotros”… “Hambre en el mundo”… “Drogas, fin de occidente”… “Extinción de 60 especies animales cada día”… “Fuera de control el poder nuclear de la antigua URSS”… “En Estado Islámico inminente fin de Europa”… “Incendios forestales y calentamiento global”… “Contaminación de los océanos”… “Las profecías de Nostradamus”… “La profecía maya”… “Disminuyen las reservas mundiales de agua potable”… “Fundamentalismo islámico y neonazismo”… “Cambio del Polo magnético devastará a la humanidad”… “Los extraterrestres secuestran humanos”… “La profecía Opi, fin del mundo en 2016”… “Lácteos cancerígenos”… “Consumo de carnes rojas, cancerígeno”… “Fertilizantes, cancerígenos, vegetales del mundo contaminados”… No. Mejor una película, entonces: “Hotel del terror”… “Los zombies”… “La caída de Berlín”… “Nosotros los pobres” (reestreno 197)… ¿de qué se trata?

Sí, cuál es la idea. Pareciera que hay una campaña para deprimir al respetable. No puede estar tan mal el país, si sale uno diario a la calle y diario regresa a su casa en razonable buen estado, sin negar que pasan cosas muy feas, pero la verdad, la inmensa mayoría de la población nacional no vive entre balazos, que si así fuera, ya habría ofertas en Sam’s de cascos y chalecos antibalas.

Tampoco puede estar tan mal el mundo, si a fin de cuentas, crece y crece la población… y aunque hay hambre, las estadísticas de la FAO encuentran que nunca ha habido menos hambre (porcentualmente), que ahora. No está tan mal el mundo, no puede estarlo, si los avances científicos y médicos permiten controlar las epidemias (nomás recuerde que apenas en 1918, la pandemia de gripe española, le costó al planeta 40 millones de fiambres; ahora con las que nos aterrorizan desde todos los noticieros, los muertos se cuentan por decenas), pero, igual, las televisoras nos tienen con el ¡Jesús! en la boca, por  la gripe aviar, el ébola y hasta hace no mucho, nos trajeron acalambrados por el SIDA, que ya no sabía uno si irse a vivir a la punta de un cerro o declararse en celibato perpetuo… y ya ve.

Habría que esperar a que los sabios nos expliquen las razones de este constante bombardeo de malas noticias magnificadas. Probablemente se trata de la vulgaridad del “rating”, pues las buenas noticias aburren (porque lo bueno es lo normal).

¿No me cree?, mire: se supone que nos está cargando el demonio por la alta concentración de CO2 en la atmósfera, la alarma es constante y se anuncian cataclismos bíblicos de no disminuir los gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera. Está bien. La revista “Nature Climate Change”, publicó este mes de abril, que se ha descubierto que en los últimos 33 años, la Tierra ha ganado 36 millones de kilómetros cuadrados de superficie verde (la biomasa terrestre ha aumentado en el 40% de la superficie de la Tierra, mientras que se ha reducido en sólo el 4%), y que los científicos relacionan principalmente este crecimiento a las altas concentraciones de CO2, que es… un potente fertilizante. Advierten que no hay que exagerar pero que, por lo pronto, es una magnífica noticia y que lejos de perjudicar al planeta, lo ha beneficiado… y no salió en horario triple A, ¿ve? eso es lo malo de las buenas noticias.

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