viernes, 29 de abril de 2016

7508. LOS DESALMADOS Y SUS ESCLAVOS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Los desalmados y sus esclavos.

"Lucifer es la máxima encarnación mitológica  de esta intensa voluntad personal, y los grandes hombres que la han encarnado en el escenario de la historia participan, en cierta medida, de su fuerza satánica y magnificencia. Es a causa de su fuerza y magnificencia, tan diferente de nuestra propia debilidad y la miseria mental, que seguimos remontándonos con nostalgia a las biografías de hombres tales hombres como Alejandro, César, Napoleón, y que, cada vez que surge un nuevo imitador de Lucifer, nos postramos ante él, rogándole que nos salve".
 Aldous Huxley, (1894-1963).
Novelista y ensayista inglés.


Esclavos que ven sólo sombras, atrapados en la cueva de la ignorancia, de espaldas a la luz del sol, es la metáfora que utilizó Platón para ilustrar la situación de la humanidad, hace más de 2 mil años. Lo que vemos desde hace miles de años es una historia repetitiva pero cuya esencia permanece: hombres esclavizados que no sólo no ven sus cadenas, sino que aman a sus esclavistas.

Ahora a la caverna de Platón se le conoce como la Matrix, un mundo de ilusiones creadas artificialmente en beneficio de unos cuantos, unas pocas familias que controlan a las masas ignorantes y que viven de robar la energía, literalmente el alma (alma=ánima=lo que anima=lo que mueve) de los esclavos. No se trata sólo de dinero, se trata del poder espiritual que cada ser humano posee y del que ha sido despojado.

Los nombres de las familias que dominan al mundo desde las sombras poco a poco han salido a la luz, ellos son presentados como los salvadores de la humanidad, los prohombres que donan grandes fortunas para causas benéficas, los grandes magnates que forjaron la civilización, como los magnates petroleros, los dueños de la banca, los que están detrás de los gobiernos del mundo, detrás del poder de la Casa Blanca, los que se han apoderado de los medios de comunicación, los que marcan las líneas a seguir en Hollywood, los que manejan a los políticos y sus partidos con el dinero y la seguridad de que sus delitos y corrupción quedarán impunes, los que sostienen el pacto de impunidad que rige en México, en España, en Francia y en todo el planeta.

A lo largo de la historia se les conoce con diversos nombres, los Señores Guerreros o Señores de la Guerra, los Hechiceros de la Oscuridad, el Club Bilderberg o Club de Roma, los Caballeros Templarios, los Illuminati o la Masonería, es igual, lo cierto es que estas pocas familias controlan a los gobiernos del planeta, promueven las guerras, la enfermedad y la muerte… y una nueva religión con un nuevo dios: Lucifer, si bien esta deidad adquiere nombres ocultos.

Las logias o sociedades secretas piden a los iniciados una entrega incondicional que llega al extremo de la entrega voluntaria del alma a cambio del poder, del dinero, del éxito. Famosos deportistas, artistas, pero sobre todo políticos son parte de los desalmados que una vez instalados en el poder se ponen al servicio de sus amos, dueños de los corporativos que detrás de una imagen benevolente, dominan a las masas ignorantes.

La doctrina de los desalmados o seres sin alma se reconocen fácilmente por la justificación y el uso de la violencia, del asesinato y la búsqueda frenética del poder, asesinos, criminales, traficantes, violadores y políticos corruptos son sólo una de las caras que presentan, la otra cara es más difícil de identificar porque se disfrazan de prohombres, benefactores, altruistas, a este tipo de desalmados se les reconoce por el desmedido afán de poder y de éxito y la importancia que dan a las apariencias.

Otros se disfrazan de gurús, de maestros espirituales, de iluminados, éstos se alimentan de la energía de los incautos que caen bajo su influencia, otra forma de esclavitud que lleva a los hombres a entregar su alma. Los desalmados más peligrosos son los que detentan el poder en los gobiernos del mundo, los políticos y gobernantes que llevan al planeta a la destrucción, al fascismo, al imperio de la fuerza, de la violencia y de la guerra. Muchos de los que detentan el poder político han entregado su alma al demonio en rituales satánicos aunque han tenido que pagar un alto precio: su alma y/o el alma de sus seres más queridos. El éxito de los desalmados, los masones, los Illuminati, el gobierno invisible, radica en hacer creer que no existen, pero están ahí desde hace siglos, detrás del poder, de los títeres que gobiernan al mundo.

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