jueves, 7 de abril de 2016

7410. CONTROL MENTAL O DOMESTICACIÓN DE LAS CONCIENCIAS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista 
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Control mental o domesticación de las conciencias.

Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Cicerón (106 AC-43 AC)
Escritor, orador y político romano.


Las reacciones al escándalo panamapapers en el planeta reflejan el grado de domesticación de las conciencias a que se ha llegado; en cuanto a nuestro país, basta comparar la falta de reacción de los mexicanos (Los agachados Rius Frius dixiti) con la del pueblo islandés, en donde las protestas ciudadanos contra el premier obligaron a éste a renunciar.

No sólo en nuestro país se registra un enorme avance  en la domesticación de las conciencias, en el planeta entero la fuerza de los gobiernos se dirige al control estricto de la sociedad, de los movimientos ciudadanos. Otro país en donde se registra este fenómeno de pérdida de libertades es Estados Unidos, especialmente desde el 11 de septiembre de 2001.

Mientras que en los años 60 el caso de espionaje conocido como Watergate ocasionó el despido del presidente Richard Nixon por espionaje, en la actualidad Obama se mantiene a pesar de ser responsable del caso de espionaje más escandaloso de los últimos tiempos, además de continuar con la política belicista que caracteriza a ese país, sin contar que es el presidente que más migrantes ha expulsado del territorio norteamericano.

A pesar de que los síntomas de la enfermedad de la Tierra son graves (en la ciudad de México el aire no se puede respirar  y ha matado a decenas de personas) , los gobiernos se someten a las necesidades de los grandes corporativos, y las grandes migraciones a causa de la guerra (los desplazados en México), son sólo otra manifestación del caos generalizado.

Con gran visión, el Papa Francisco en su encíclica Laudato si, afirma que sólo un cambio profundo de conciencia de la humanidad podrá salvarnos de volver a la barbarie en caso de que hubiera sobrevivientes. Pero las crisis recurrentes, las guerras y la violencia generalizada es parte del control de las conciencias, el miedo que se inculca a las masas es parte del programa de domesticación que no excluye el sacrificio de grandes masas, millones de personas como ocurrió en las nefastas guerras mundiales del siglo pasado.

El hecho de que en nuestro México la tercera parte de la población apruebe el uso de la tortura es preocupante y una realidad que muestra el nivel de degradación moral, la pérdida de dignidad de los ciudadanos, su envilecimiento espiritual y falta de conciencia.

El control mental de la población a base de los noticiarios es otra estrategia de los gobiernos al servicio del gobierno invisible.

Los pueblos se encuentran esclavizados, pero no lo saben, y esta ignorancia se debe sobre todo a la pérdida de conciencia sobre su triste situación de esclavos.

A pesar de todo, debemos mantener la esperanza en la utopía, una frase contradictoria pero que en los tiempos que corren parece la única opción. Los indignados del planeta parecemos pocos en relación al número incontable de las masas que se dejan llevar por la ola de desinformación, control mental y domesticación, pero la esperanza muere al final.

¿Qué puede hacer un pequeño grupo de indignados ante la ola de cinismo imperante, ante el consumismo desenfrenado, ante la guerra y la corrupción? Seguir adelante, mantener nuestros sueños, despertar conciencias.

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