viernes, 8 de abril de 2016

7417. EL ESTADO ESQUIZOIDE.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Estado esquizoide.

La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla.
Friedrich Nietzsche (1844-1900).
Filósofo alemán.



“Esquizofrenia” es el término para designar al grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad. La distorsión de la realidad no sólo es una característica de los afectados por esta enfermedad mental, los políticos, los gobiernos también lo están, y como afirma Nietzsche, también los pueblos pueden llegar a la locura, la locura social.

Los gobiernos en México han utilizado la deformación de la realidad como estrategia de dominación de las conciencias de la gente, el recurso se hizo sistemático, de tanto repetirse se hizo parte esencial del Estado, el Estado Esquizoide.

En México tenemos un Estado Esquizoide, es decir, un sistema en donde la clase dirigente deforma la realidad para mantener el control sobre la sociedad; esta deformación de la realidad se realiza a todos los niveles, los aparatos escolar y religioso son los más importantes, pero no los únicos.

No lo digo yo ni los analistas políticos conscientes, lo dijo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el jueves en Washington, Estados Unidos, y lo afirmó en materia de derechos humanos, porque esa es la índole de la Comisión citada, pero la realidad es que el Estado y los gobiernos son esquizoides no sólo en materia de derechos humanos.

Ante las graves acusaciones de la CIDH que señaló la violencia criminal practicada por el aparato institucional mexicano contra sus habitantes, el representante del gobierno mexicano Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario de Relaciones Exteriores de la administración federal, “de manera solemne e impasible dibujó en la reunión encabezada por el presidente de la CIDH, James Cavallaro, una Peñalandia cargada de colores justicieros, leyes respetadísimas y cumplidas, instituciones honestas y eficaces, vigencia absoluta de los derechos humanos, libertad de prensa floreciente”, dicen las crónicas dela prensa nacional.

El comisionado de la CIDH Enrique Gil Botero dijo que al desconocer que hay situaciones de violación a estos derechos se quebranta el principio de realidad y afirmó que esta actitud ‘‘es una de las primeras manifestaciones de la esquizofrenia’’.

El Estado mexicano no sólo deforma la realidad, utiliza la fuerza para imponerla y no admite su responsabilidad en la ola de violencia que recorre el país. Durante el encuentro con los comisionados de la CIDH, el gobierno afirmó que el gobierno no es el causante de la violencia, pero un vistazo a la historia antigua y reciente nos indica todo lo contrario.

La guerra contra las drogas que lanzó estúpidamente Felipe Calderón en 2006, es una respuesta violenta que ha continuado a lo largo del actual gobierno, pero ese es sólo un ejemplo de cómo el Estado utiliza la violencia sistemáticamente. La libertad de expresión es uno de los derechos humanos fundamentales, el ataque a Carmen Aristegui y a sus compañeros mostró la intolerancia del gobierno actual en esta materia; los relatores de la CIDH para la libertad de Expresión cuestionario al representante del gobierno por lo que pidieron les permitan realizar junto con relatores de la ONU una visita para observar y analizar la falta de transparencia, acoso a la prensa y asesinato de periodistas.

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