domingo, 10 de abril de 2016

7419. ESCLAVOS DEL TIEMPO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Esclavos del tiempo.

Ni el pasado existe ni el futuro. Todo es presente.
Gonzalo Torrente Ballester
(1910-1999) Escritor español.


El tiempo es una línea con un principio y un final, el Big Bang es el comienzo del tiempo, una cadena que nos ata desde la cuna hasta la tumba; Alberto Einstein con su teoría de la relatividad, nos enseñó que el tiempo es increíblemente largo o brevísimo, dependiendo de las circunstancias, es decir, que lo que nos pasa y lo que pasa a nuestro alrededor está determinado por el tiempo y viceversa, pero es el hombre el que percibe el tiempo. Vivir en el tiempo es inevitable, trascender el tiempo es una habilidad que sólo poseen los que aprendieron a superar la barrera del tiempo.

El tiempo y su percepción es parte de la cultura, no es lo mismo el tiempo para un hombre que vive en el oriente que para uno que viva en el occidente, pero una de las consecuencias de la globalización es hacer que el tiempo sea igual para todos, en casi todo el planeta el reloj impone sus condiciones, quedan pocos espacios en donde el tiempo es para el hombre, no el hombre para el tiempo.

El tiempo es cíclico, no lineal, como lo demuestra el círculo de las estaciones, el día y la noche, el nacimiento y la muerte, pero en Occidente se ha impuesto el paradigma del tiempo lineal porque así conviene a los que han hecho del tiempo una cadena que esclaviza a otros hombres.

La vida transcurre en el tiempo, pero el tiempo no es la vida porque el que vive puede alterar el fluir del tiempo. Los esclavos del tiempo viven encadenados a un reloj, a un horario que se les impone no sólo desde fuera, sino lo más importante, desde dentro. Durante cientos de años el hombre occidental ha sido condicionado para vivir en el tiempo lineal y sólo algunos místicos lograron romper las cadenas del tiempo.

Emociones intensas pueden alterar el fluir del tiempo, la más conocida es el amor, que rompe las barreras del tiempo y convierte en segundos horas y horas en segundos, pero pocos de los que aman logran la plena conciencia del tiempo, el amor intenso podría alterar el transcurrir del tiempo pero es una habilidad que pocos conocen.

Hoy parece que el tiempo se acelera, el tiempo no alcanza para nada, esta percepción del tiempo parecía afectar sólo a las personas mayores de edad, pero ahora también los niños perciben la aceleración del  tiempo, algo de verdad hay en la afirmación de que el tiempo se va como agua entre los dedos, según la teoría de la resonancia Schumann, que afirma que el latido de la Madre Tierra se está acelerando y que los cambios que se están registrando en la galaxia están alterando el tiempo.

Vivir en un marco de tiempo acelerado afecta la salud de las personas, sobre todo a las que creen que aprovechar el tiempo es lo único importante porque para ellos el tiempo es oro. Parafraseando a Jesucristo podríamos decir que el hombre no se hizo para el tiempo, sino el tiempo para el hombre. El tiempo como dimensión inevitable de la vida puede ser una dimensión llena de posibilidades si aprendemos a percibir el tiempo no con una máquina que llevamos en la muñeca, sino como lo que es, una oportunidad de vivir para aprender, para gozar, para compartir y para amar.

Cuando el tiempo se percibe como una dimensión circular en expansión y no como una línea con un principio y con un final, se abren múltiples posibilidades, entonces el tiempo un aliado, no un enemigo. Como dijo el poeta, sabia virtud de conocer el tiempo.

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