martes, 12 de abril de 2016

7426. ACOSO LABORAL E IMPUNIDAD.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI
                                   
HORAS DE NOSOTROS

Las horas y los días se suman,
se agrupan, se abrazan en nosotros,
gozosamente cansados les miramos,
sin prisa, con los ojos cerrados
les escuchamos pasar... tic-tac… tic-tac
las horas llegan, luego se van,
no están más, no van a regresar;
mis brazos se aprietan a ti, me atraes,
sonrío y te bendigo, mis cerrados ojos
se aprietan más..., por los tuyos  miro.

eliseo.

Mi muy queridísima amiga piedadense me comenta que está de acuerdo con los comentarios en relación al acoso laboral, mismo que en lugar de disminuir, al parecer se incrementa. Por otro lado me comenta que en México lucir bien como mujer, es un arma de doble filo...por un lado se le pueden dar más fácil las cosas; pues considera que la mayoría de los jefes y jefas se fijan mucho en lo físico y en el color de piel.

Rubia como es ella, de estatura por arriba de la media nacional, y de un cuerpo catalogado como... ¡muuuyyy bueno! sabe perfectamente que es una circunstancia (la física) que en ocasiones le ha aportado ventajas competitivas en el trabajo; lo reconoce, pero al mismo tiempo me reclama más comentarios respecto a esa mala educación y acto de impunidad en que incurren los jefes (ella argumenta que puede ser hombre o mujer el jefe, pues lo ha vivido en ambos casos) frente a una persona que desea y necesita emplearse salarialmente.

Por desgracia la mala educación que hemos generado a lo largo de muchos años... siglos  en realidad, nos está cobrando la factura emocional y física; la corrupción es una actividad muy usada en las relaciones humanas nacionales; seguimos convencidos de que ser mejor que el otro es importante; siempre y cuando se note esto en forma de poder y dinero...: quien tiene mejor salario..., quien tiene coche..., quien lo tiene más lujoso y grande..., quien vive en mejor zona habitacional; quien en una casita de interés social y similares, o en una gran casa. Siempre la manifestación de la distinción como forma de convivencia; como forma de demostrarse y demostrarle a los otros quien tiene más... siempre más, hasta que llega un idiota desquiciado y nos desgracia la vida, o el

padre tiempo simplemente nos pasa la cuenta, y entramos en shock por saber que hagamos lo que hagamos, luego de la muerte, solo nos queda la imaginación perversa de nuestra sacrosanta cadena emocional llamada religión: irnos al cielo o al infierno... ¡grandiosa posibilidad!

Quizá requerimos de un marco legal que efectivamente enjuicie a quien se beneficia de su puesto para obtener beneficios por encima del pago consecuente al trabajo que ejecuta. Esto tiene que emanar de un sistema educativo que fomente la equidad y el sentimiento del esfuerzo como forma de reconocimiento a cada persona, entiendo que es complicado; que la sensualidad es algo normal en nosotros y en determinadas circunstancias; eso no tiene que ser atacado; pero en cambio si debe ser sancionada la acción de abuso e impunidad ejercidas desde una postura de poder. Una persona tiene derecho a dirigirse a otra y manifestarle ,en el plano del respeto, sus observaciones y sensaciones hacia ella: en estas puede incluirse palabras de admiración, reconocimiento y quizá deseo; nada raro entre todas las especies, en lo absoluto; pero lo que peleamos en este espacio es el respeto a las formas de hacerlo;  nunca..., por ningún motivo debe suceder en condiciones de subordinación, advertencia o amenaza, porque entonces definitivamente hemos caído al plano del abuso, el acoso, y realizamos un acto de corrupción e impunidad.

-Le doy el trabajo, siempre y cuando... se comprometa a ser mi espía con sus compañeros de trabajo.

-El trabajo es suyo..., siempre y cuando, firme un compromiso de no apoyar al sindicato.

-Puedo elegir a otra persona, pero si usted acepta... ¿¡!? acompañarme y es discreta (o)....

- Si no acepta salir conmigo puedo hacer que le despidan..., puedo hacerlo.

-Le daremos beca en la universidad... ¡pero informará de los comentarios de los profesores en relación a la administración y a la escuela misma...! (formación de soplones antes que profesionistas)

Y así podemos enumerar una larga lista de manifestaciones mediante las cuales sabemos que hay millones de personas asalariadas que dependen directamente de lo que ganan cada semana o quincena; regularmente al  negarse a lo que se les pide, en no pocas ocasiones firman su despido. No es justo; no, pero es lo que se repite a cada momento en esta sociedad mexicana tanto en el sector público como en el privado.

Inolvidables las palabras de Peña Nieto hace una semana cuando los empresarios, muy orondos y pagados de sí mismos se quejaron de la corrupción que permea en el sector público; donde para obtener un buen servicio de los funcionarios de tal sector, en no pocas ocasiones hay que darles  mordida de manera grosera y descarada. Desde luego que no dijeron nada fuera de la realidad; pero la respuesta de Peña fue lapidaria... "También en el sector privado hay corrupción"; y como buenos cómplices nadie más comentó sobre el tema. Se puso en movimiento la sentencia ruda de que... "entre gitanos no se lee la suerte"; o si le gusta más una sentencia  mexicana... "arrieros somos y en el camino andamos".

Es imposible apoyar las acciones de acoso laboral; es una forma grotesca de destruir la idea de equilibrio en la sociedad que, por otro lado, debe fomentar la idea del esfuerzo y la preparación para integrarse en mejores condiciones al mercado de trabajo; las condiciones físicas y color de piel han de ser circunstancias genéticas simplemente. Por ejemplo, hoy en el Estado de Guanajuato hay dos escándalos en relación a actos de discriminación: un médico que es discriminado en su trabajo por estar en silla de ruedas... ¡aunque ha demostrado ser de los mejores! y, por otro lado  están las palabras de la responsable de los derechos humanos en el propio estado, que les ha mandado el mensaje a las indígenas de que deben dedicarse a vender sus artesanías y dejar de aspirar a puestos de oficina... ¡que no van con ellas...!

¡Bendito pendejismo en manos de una ídem...!

Esta mala educación no es de ayer, es lastrante, histórica; alguien nos engañó con la idea de que los blancos valen más que los morenos; ni que decir de los negros. Por eso es tan penoso ver a un "don nadie" llegar a tener un mínimo de poder..., de inmediato enseña todas sus carencias emocionales hasta convertirse en lo que ha detestado y le ha lastimado... una persona impune que se traiciona a si mismo con el pretexto de que... así se acostumbra.

Definitivamente no tenemos porque vivir con ese tipo de costumbres; la mala educación es mala, así, sin adjetivos. La vida no debe ser un juego de vencidas, más bien una organización con buenos, regulares y mejores haciendo las cosas; pero con una idea de reconocimiento a cada quien; con esa idea de respeto se logra más que con miles de discursos de políticos de ocasión.


Le abrazo con cariño.

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