miércoles, 13 de abril de 2016

7432. INGENUO CHARLATÁN.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Ingenuo charlatán.
Tía Elvira se negó siempre a dejar el pueblo, en Autlán nació y en Autlán murió (ya grandecita, 89 años). Decían que fue una exageración de guapa y para sorpresa de toda la familia, muy seriecita (cosa rara, porque por esos rumbos del árbol genealógico de este menda, todas eran de faldas ligeras), y se quedó solterísima. Alguna vez me dijo muy tranquila: -“Tuve tres pretendientes… uno que era de misa y rosario diario, pero se dedicaba a la usura… y, no, esa gente es dos veces mala; otro con una vida de Juan Charrasqueado que me juraba que por mí cambiaba, pero cada serenata me la llevó  borracho; y el tercero era muy mentiroso. Mejor me quedé sola”.

A veces parece que a La Patria más le valiera quedarse sola, pero le sobran pretendientes, guapota que es. Apenas vamos en el cuarto mes del cuarto año de este sexenio y, como en política se duerme con un ojo abierto, ya está pateando los corrales la caballada y son varios los que descarada o discretamente, hacen todo lo que pueden para tratar de suceder don Peña Nieto.

El problema es que no se ve ni a lo lejos algún personaje que pueda alentar la esperanza nacional. Y lo peor es que tampoco hay ningún partido que nos resucite el optimismo. De menos a más:

Los del PRD, esos amarillos que están morados por tanto pleito interno, no tienen ninguna posibilidad de competir siquiera con algo de dignidad por la presidencia de la república, ya desde ahora podrían ahorrarse el gastazo de campaña. Nacieron de una escisión dignísima del PRI, con personajes -casi todos- irreprochables; luego se merendaron a don Cárdenas, embelesados por el discurso incendiario de un bombero: El Peje, que los hundió en el desprestigio, la simulación, la división interna y… y… se les fue para formar su propio club de amigos y ahora ya no hayan cómo hacer para aliarse con él para el 2018, se bajan la camisa del hombro, le guiñan el ojo, “¿quieres?... nos arreglamos”. Y el Peje, en plan de castigador ni los ve ni los oye. ¡Pobre PRD! Ganaron y gobernaron la capital del país (que no es poco), aún al precio de fichar al lumpen priísta más despreciable y todo para que un advenedizo les birlara la perla de la corona, porque don Mancera juega para su santo y ni es del PRD.

Luego, el PAN donde el niño Anaya dice y dice que regresan a Los Pinos, suponiendo que ya quedaron en el olvido Fox y Calderón. Nomás por preservar en la memoria las estampas nacionales que nos dejaron esos dos, recuerde los lodos Sahagún-Bribiesca; y de don Calderón, la guerra en que nos dejó o su indigna toma del poder, entrando al Congreso contra natura (por atrás). Si los señores azules tuvieran algo de autocrítica, irían  voluntariamente a solicitar los servicios del Pozolero (ese incomprendido chef de la “nouvelle cuisine mexicane”).

Le sigue Morena, la Morena del Peje. No tiene posibilidad ni remota don Pejehová de ser presidente de México  mientras en nuestra frontera norte empiecen los EUA, mientras el gran capital nacional le tema, mientras él sea él (su principal obstáculo), pero va a dar lata, aunque menos que antes (el prestigio existe, claro que sí y le toca pagar las que se ha comido).

Por supuesto está el PRI, que pretende con fundamento, seguir disfrutando los favores de La Patria (y por mal que le caigan, ellos de estas cosas sí saben y son el único partido político vertebrado y eficazmente organizado del país); no la tienen muy difícil si considera que desde la oposición recuperaron Los Pinos, superando recuerdos no lejanos y muy amargos, como la macro crisis económica con que nos inauguró Zedillo o su maniobrar para hacer ganar -a como diera lugar- a Fox, no por ansias de democracia, sino por pavor a Salinas, ese señor que tampoco se ha olvidado, ese, el duende maligno que  revendió la banca nacional a bolseros que la quebraron (origen real del Ipab, antes Fobaproa), que regresó el reloj de la historia al siglo XIX, con un reconocimiento inútil, tardío y dañino de las iglesias; que empolló una nueva clase de híper-millonarios que no lavarán nunca que fueron concebidos en pecado; ese don Carlos, que adornó coquetamente su historial criminal cuando el Nuncio Apostólico (el malhadado Prigione), le fue a llevar un recado, tan fresco, de los hermanos Arellano Félix, a los que tenía esperando respuesta en su casa… y el señor-presidente-de-la-república, los dejó ir, tan tranquilos e intocables ¡voto a Dios! (exclamación de Emilio Salgari). Y así, volvió el PRI a la presidencia. Qué no serán capaces de hacer teniendo el poder, todo el poder.

Y no se le pase que esto que llaman PRI, no es el PRI, gracias al cambio total de estatutos y principios que impuso don Peña Nieto. No es el PRI de los 40 años de crecimiento sostenido, ni el que, chueco o derecho a trancas y barrancas, construyó el México moderno; éste PRI es el de Peña Nieto y deberían cambiarle ya las siglas (ni locos, que venden bien).

Éste PRI que es neoliberal a conveniencia, amigo de la derecha, tolerante por estrategia, extorsionador de una izquierda feble y desdibujada; éste PRI que se parece tanto a sus opositores panistas, se apresta con buenas expectativas, a conservar Los Pinos como sea y con lo que haga falta, que en política ganar es todo y perder la nada. Éste PRI es el que dice ahora que blindará al país contra la corrupción aunque sea parte de nuestra cultura (insulto de cínicos).

Y, en medio de este despelote interno, desde los centros del verdadero gran poder del capital mundial están empeñados en que de ninguna manera siga el PRI, menos este, el Peña-PRI, que es lo que explica el constante golpeteo contra este gobierno.

Así y todo, lo más probable  es que los tricolores conserven el poder federal, sólo que no con personajes tan menores como el niño Nuño y otros que no se dan cuenta que los dejan moverse porque en política los tontos con dinero siempre son bienvenidos. Ya llegarán los tiempos, falta, falta mucho.

Y a los nenes anticipados les va a pasar lo que a aquél pobre tonto, ingenuo charlatán. 

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