miércoles, 4 de mayo de 2016

7521. EL MUNDO FELIZ DE PEÑA Y LOS OTROS.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

NOSOTROS

Los de siempre y cotidianos,
son los que a veces extraño,
hombres y mujeres casi hermanos
hijos de la vida y el camino
acomodados en mi diario sino
simple, lineal  y repetido,
nada mejor que el de otro humano,
pero al fin y al cabo mío.
Total, nosotros como los otros
con nuestra pequeña vida de paso,
vamos a seguir insistiendo
en este tren que no tiene retorno.

eliseo.

Como viene siendo costumbre desde el sexenio de Zedillo, el primer gran panista emanado del PRI, el primero de mayo ha pasado a ser un juego de lágrimas y risas, de tomadas de pelo y lamentos sin respuesta. Fue el primero que decidió que le día del trabajo se festejaría de dos formas simultáneas: por un lado los trabajadores que, si lo deseaban o desean, pueden salir a la calle a marchar y cargar mantas, pancartas, y una lista de mentadas de madre... ¡para que nadie más allá de sus propios compañeros las escuchen! pues a partir de Zedillo ya no se les espera en palacio de gobierno para, al menos en gesto de respeto a sus demandas, escucharles.; pues que lo hagan, que se jodan, se cansen y se regrese a sus casas.

Por otro lado, para justificarse ante la prensa, en buena medida muy domesticada, el mandatario que ya no se rebaja escuchando a los "nacos trabajadores" y sus lamentos laborales y salariales, ahora decide realizar una reunión "muy mona", así algo parecido como ricky ricón, que solamente invita a sus muy especiales amiguitos para jugar el juego que al niño rico le gusta jugar... hasta que se enfada, y fin del juego. Si, el presidente ya no asiste a reconocer el desfile del día del trabajo; realiza su propio desfile..., pero de vanidades, con sus secretarios listos a aplaudirle hasta cuando dice tontería como las de ayer domingo 1 de mayo. Lo más interesante es que se reúne además de de los representantes del congreso del trabajo, si, los que deciden cuál ha de ser el salario mínimo de los ingenuos trabajadores, empleados y desempleados que se mueren de calor en las calles marchando, gritando... y entendiendo que nadie les escucha en donde debieran escucharles.

Mientras en el zócalo se presentaron demandas, lamentos, quejas y vacío en la parte receptora; con el presidente Peña Nieto; qué curioso, se dibujó un mundo muy diferente; un "mundo raro" diría José Alfredo, en donde las cosas van de pelos, literalmente de pelos,  al decir de las cifras que ofreció el mandatario ante sus secretarios, los representantes de los sindicatos, y desde luego de la prensa muy bien atendida.

Entre las perlas con que engalanó la información económica, dijo que nuestro país cuenta con una estabilidad envidiable, con una tasa de desempleo a la baja (menos del 4%anual); una mejora en el poder adquisitivo del salario (de al menos 5%); pero luego remató, como gran agorero de las buenas nuevas, con que la economía informal se ha reducido en casi 3% en relación al año anterior. 

Luego el ex-procurador del Estado de México, avenido en secretario del trabajo Navarrete Prida se "aventó" una "perla" para los ingenuos, con la afirmación de que el país cuenta con una estabilidad envidiable; no hay problemas de inconformidad en el mundo del trabajo; como en los cuentos de Hadas... ¡Y todos viven muy contentos! no hay inconformidades de parte de los trabajadores; obvio, con eso se insinúa que se encuentran satisfechos con lo que reciben por su trabajo; por lo que las huelgas son una figura casi del pasado.

Parece una broma del existencialismo mexicano, se remarca la dicotomía en que se vive el día a día nacional: Los trabajadores, asoleándose en la calle no encuentran interlocutor que les escuche con el respeto que amerita el momento y su investidura; mientras que el señor presidente, con las galas que le distinguen... (Claro, no le cuesta nada gastar los dineros públicos, tan bien gozados con su no muy educada esposa, dadas las prendas ético morales que luce en sus actos) con banquetes ofensivos, dados los tiempos difíciles que le son a la clase generadora de la riqueza.

La doble manifestación de ayer: el desfile de los trabajadores y sus demandas no escuchadas; y el banquete en que se festejó el presidente, para aplicar la ley Salinas... "ni los veo ni los oigo...", son una gran demostración del desprecio y diálogo de sordos en que se ha convertido el otrora combativo primero de mayo. Por un lado está el México lastimado con los bajos salarios y la informalidad; marcha, grita, ofende... pero no le escuchan; obvio, no le resolverán sus demandas; por el otro el México inventado en el discurso oficial de las cifras maquilladas; como lo califica Joseph Stiglitz, el de la "contabilidad creativa a la mexicana" o economía de amiguetes (así aparece en la traducción, en su libro "Los Felices 90").

Son dos formas de ver al país, a cual más de incompleta, pero ambas con sus razones de cierto peso. El presidente, dadas sus muestras de insensibilidad plenamente comprobadas, me parece injusto que le pidamos lo que no puede dar: disponibilidad para escuchar y actuar en consecuencia con los trabajadores; sospecho que se le contó alguna vez que hubo una reina en Francia llamada María Antonieta que cuando, el pueblo se quejó por la carencia de pan, ella se quejó para que no la molestaran con la expresión de que... ¡pues si no tienen pan, que coman pastelitos!; creo que por eso no podemos pedirle más de lo que hace, está en su formación, en la leche cultural que mamó en su momento.

El otro México va a seguir ahí, con su lamento sin respuesta, no hay alternativas a la vista; no al menos en este sexenio. No hoy.

Le abrazo con cariño.

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